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Bodega de la Ardosa

Bodega de la Ardosa

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Calle de Sta Engracia, 70, Chamberí, 28010 Madrid, España
Bar Restaurante Taberna
8.2 (4033 reseñas)

La Bodega de la Ardosa es un establecimiento situado en el número 70 de la calle Santa Engracia, en el corazón del barrio de Chamberí, Madrid. Fundada en el año 1919, esta taberna ha sido durante más de un siglo un referente de la gastronomía castiza madrileña, manteniendo viva la esencia de los locales de toda la vida que hacen que la capital española sea reconocida internacionalmente por su riqueza culinaria.

El local destaca por su ambiente tradicional, con paredes repletas de botellas que cuentan historias de décadas de historia y una azulejería en la entrada que enamora a cualquier visitante. Se trata de un bar histórico que ofrece una experiencia auténtica, transportando a sus clientes a épocas pasadas donde las tertulias en la barra y los vermús de grifo eran protagonistas absolutos de la vida social madrileña.

Oferta gastronómica

En cuanto a su propuesta culinaria, la Bodega de la Ardosa cuenta con una carta de tapas clásicas que incluye productos de la cocina tradicional madrileña. Entre los platos más destacados se encuentran las famosas patatas bravas, consideradas por numerosos clientes como las mejores de todo Madrid. Estas patatas se caracterizan por su fritura crujiente por fuera y suave por dentro, acompañadas de una salsa casera elaborada con reducción de pimentón y cayena, que le confiere un sabor auténtico y distintivo. El precio de las bravas se sitúa en torno a los 4,50 euros, manteniendo una relación calidad-precio muy recomendable.

Otras especialidades que merecen mención especial son la oreja a la plancha, los torreznos de Soria, las croquetas, los calamares, los chopitos, las rabas con alioli y las anchoas con mermelada de tomate. Para los amantes del tapeo ligero, el pincho de tortilla de patatas es otra de las joyas del establecimiento, cocinado en su punto exacto y con huevo y jamón por encima. También ofrecen salmorejo, piparras en tempura y gildas que no decepcionan a nadie.

En cuanto a bebidas, disponen de cerveza de barril con una calidad notable en el tirado, vermú de grifo muy apreciado por los clientes, y una amplia selección de vinos y licores. El establecimiento ofrece servicio de desayuno, almuerzo y cena, aunque hay que tener en cuenta que en el interior no hay mesas disponibles, siendo principalmente un local para consumir en barra o en su terraza exterior.

Horario y ubicación

La Bodega de la Ardosa abre sus puertas de lunes a miércoles de 12:00 a 15:30 y de 18:30 a 24:00. Los jueves mantienen el mismo horario nocturno pero cierran a la 01:00. Los viernes y sábados amplían su servicio hasta la 01:30, mientras que los domingos ofrecen servicio continuo de 12:00 a 16:30. Esta flexibilidad horaria permite disfrutar de su oferta tanto para almorzar como para cenar o tomar algo después.

Su ubicación en el inicio de la calle Ponzano, una de las zonas más vibrantes de Madrid para el tapeo, resulta estratégica, ya que se encuentra en una zona con gran flujo de visitantes y vecinos del barrio. Esta área se ha convertido en un foco de atracción gastronómica, y la Bodega de la Ardosa es una de las paradas obligadas para quienes buscan experimentar la verdadera esencia de Madrid.

Experiencia del cliente

Las opiniones sobre este establecimiento son variadas y reflejan tanto sus fortalezas como sus áreas de mejora. Entre los aspectos positivos, los clientes destacan reiteradamente la calidad de las tapas, especialmente las bravas y la oreja, el ambiente castizo que evoca tiempos pasados, y la amabilidad de gran parte del personal. Hay empleados como Javier, Reimar y Mar que han recibido elogios por su trato cercano y profesional. Además, muchos clientes llevan décadas frecuentando el local, y algunos incluso han transmitido esta tradición familiar a lo largo de varias generaciones.

Sin embargo, existen que deben considerarse. Algunos visitantes han reportado tiempos de espera prolongados, especialmente para las patatas bravas, así como casos de falta de atención al cliente o comportamientos poco profesionales por parte de ciertos empleados. También se han mencionado cuestiones relacionadas con la higiene en la manipulación de alimentos, algo que resulta especialmente preocupante en un establecimiento de hostelería. Otros aspectos criticados incluyen la pequeñez del espacio interior, la ausencia de zonas de asiento salvo en la terraza, y cierta inconsistencia en la calidad del servicio dependiendo del momento de la visita.

Aspectos a considerar antes de visitar

Es importante tener en cuenta que Bodega de la Ardosa no ofrece servicio de entrega a domicilio, por lo que es necesario desplazarse al local para disfrutar de su oferta. El establecimiento cuenta con un nivel de precios moderado, categorizado como nivel 2, lo que lo convierte en una opción accesible para la mayoría de bolsillos. No dispone de opciones vegetarianas destacadas, aunque sí ofrece productos como las croquetas y algunas verduras que pueden adaptarse a diferentes gustos.

Para quienes buscan una experiencia completa, se recomienda visitar durante los turnos de mediodía o las primeras horas de la tarde, evitando así las horas de mayor afluencia donde la espera puede alargarse. La terraza exterior es una excelente alternativa cuando el interior está completo, especialmente durante los meses más cálidos del año.

La Bodega de la Ardosa representa una pieza fundamental del patrimonio gastronómico de Madrid, manteniendo viva la tradición de las tabernas centenarias que hicieron grande la cocina española. Su propuesta de tapas tradicionales, combinadas con una atmósfera auténtica y productos de calidad, la convierten en una opción recomendable para quienes buscan experimentar el verdadero sabor de la capital española. No obstante, es recomendable ir con expectativas realistas respecto al servicio, ya que la alta demanda puede afectar los tiempos de espera, y como en todo establecimiento, la experiencia puede variar según el momento de la visita. En definitiva, se trata de un bar con encanto que merece ser visitado al menos una vez para comprender por qué sigue siendo un clásico después de más de un siglo de historia.

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