Restaurante La Retama
AtrásEn la calle Sant Pere, a escasos metros de la Basílica de Santa María de Elche, se esconde Restaurante La Retama, un local pequeño que lleva años siendo punto de referencia para quienes buscan comer bien en el centro de Elche sin dejarse una fortuna. Su propuesta combina una cocina de corte casero con guiños a la gastronomía peruana y argentina, dando lugar a una carta breve pero muy trabajada, y a un menú del día que ha convertido al establecimiento en una opción recurrente tanto para ilicitanos como para visitantes.
El local ocupa un espacio reducido y acogedor, decorado con un estilo rústico que invita a quedarse. Dispone de un comedor interior con pocas mesas y una terraza en la misma calle peatonal, que en los meses de calor se llena rápido. Esta dimensión limitada tiene sus consecuencias: cuando el restaurante está a tope, el ritmo de servicio se resiente ligeramente y se nota algo de ruido. La buena noticia es que el acceso está acondicionado para personas con movilidad reducida y el entorno permite moverse con facilidad, ya que se trata de una vía sin tráfico junto a uno de los enclaves monumentales más visitados de la ciudad.
La carta de La Retama es uno de sus grandes atractivos. Entre sus platos más repetidos por los clientes destacan las empanadillas criollas —su versión más icónica, con su toque de azúcar glas por encima—, unas croquetas caseras de gran tamaño, la cazuela de boloñesa con queso fundido, el ceviche, la pluma ibérica con salsa de trufa, el pollo relleno de ciruela y salsa de naranja, así como las opciones vegetarianas que se han ido incorporando con el tiempo. Los arroces, como el arroz con costra que sirven los viernes en el menú, son otro de los motivos por los que muchos repiten cada semana.
El menú del día oscila según la temporada entre los 10 y los 15 euros e incluye habitualmente ensalada, primer plato, segundo plato, postre y bebida. Esta fórmula es el principal gancho para el público local que busca menús del día en Elche con relación calidad-precio difícil de superar. Por las noches el formato cambia a una carta más corta, con la posibilidad de cenar los viernes y sábados en dos turnos, algo que conviene tener presente si se quiere ir con calma.
Los postres también merecen capítulo aparte. La tarta de manzana templada con helado de vainilla, el brownie con coco, el tiramisú casero, la tarta de tres leches, la serradura y, sobre todo, el apple crumble son los grandes triunfadores. La presencia de opciones sin gluten es otro detalle que los celiacos agradecen, igual que las recomendaciones que el dueño —siempre atento a explicar los platos— suele ofrecer al sentarte.
Uno de los grandes valores de este restaurante céntrico en Elche es, sin duda, el servicio. Quienes lo han probado coinciden en destacar la amabilidad del propietario y del personal, el detalle de preguntar por alergias o preferencias y el ambiente familiar que se respira. Esa cercanía, unida a una cocina con producto fresco y elaboración cuidada, es lo que explica que muchas reservas se cierren con un «volveremos seguro».
Lo que funciona bien
- Relación calidad-precio: el menú del día es de los más competitivos del centro de Elche y permite comer con producto de calidad por menos de lo que cuesta en locales similares.
- Ubicación privilegiada: al estar pegado a la Basílica de Santa María, resulta perfecto para combinar la visita cultural con una parada gastronómica en pleno casco histórico.
- Platos caseros con identidad: la mezcla entre tradición mediterránea, recetario argentino y cocina peruana aporta variedad sin perder la coherencia.
- Opción para celiacos: trabajan con cuidado los protocolos sin gluten y ofrecen alternativas reales, no solo el típico «ensalada sin pan».
- Trato cercano: el dueño es especialmente didáctico, explica cada plato y ajusta preparaciones cuando es necesario, algo que se valora mucho.
- Postres caseros: el apple crumble y la tarta de manzana con helado son casi un imán para los golosos.
- Terraza exterior: en una calle peatonal tranquila, permite disfrutar al aire libre sin el ruido del tráfico.
Lo que conviene saber antes de ir
- El espacio es muy limitado: el comedor interior tiene pocas mesas y la demanda es alta, por lo que es imprescindible reservar, sobre todo los fines de semana y a la hora punta de mediodía.
- Servicio lento en horas punta: cuando el local está lleno, la salida de los platos se ralentiza. No es el sitio adecuado si se tiene prisa.
- Sistema de turnos en cenas: los viernes y sábados por la noche se organiza en dos turnos con límite de tiempo, lo que puede agobiar a quienes prefieren cenar sin reloj.
- Dificultad para contactar por teléfono: varios clientes han comentado que el teléfono comunica con frecuencia o que no lo cogen, así que para reservar puede ser más efectivo pasarse en persona.
- Raciones justas: las cantidades no son enormes, especialmente en el menú del día. Quienes buscan una comida contundente pueden quedarse con hambre.
- El local pide una reforma: algunos comensales echan en falta una puesta al día en la decoración y el mobiliario, aunque el conjunto sigue siendo cálido.
- No admiten mascotas: si buscas un restaurante pet friendly en el centro de Elche, este no es el lugar.
- Presencia de insectos en verano: al cenar al aire libre en la calle peatonal, en los meses más calurosos puede haber alguna visita no deseada, aunque el personal actúa rápido.
Información práctica
El horario de Restaurante La Retama es el siguiente: cerrado lunes y martes; de miércoles a domingo abre al mediodía de 13:30 a 16:00; los viernes y sábados también ofrece cenas de 20:30 a 24:00. El teléfono es el 965 05 97 62 y acepta reservas. Permite comer en local, ofrece la opción de comida para llevar y cuenta con acceso adaptado. El rango de precios se sitúa en un nivel medio, con menús que rondan los 12-15 € al mediodía y cenas a la carta que pueden moverse entre los 20 y los 30 € por persona según lo que se pida.
Si te acercas a Elche y buscas comer cerca de la Basílica de Santa María, con menú del día sólido, un ambiente familiar y una cocina que va más allá de lo típico, La Retama es una apuesta segura. Eso sí: llega con tiempo para reservar, deja el reloj en el bolsillo y, sobre todo, guarda un hueco para el Apple Crumble.