El Quinto

El Quinto

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Bo. la Pelia, 1, 39314 Santillana del Mar, Cantabria, España
Bar Hamburguesería Restaurante
9 (2479 reseñas)

El Quinto es un bar-restaurante ubicado en el Barrio la Pelia número 1 de Santillana del Mar, en plena comarca cántabra de la que toma su nombre esta joya arquitectónica del norte de España. Con una calificación de precio nivel 2, este establecimiento se ha consolidado como una parada imprescindible para quienes buscan disfrutar de una buena comida sin complicarse la vida, aunque su verdadera fama radica en la calidad de sus hamburguesas artesanales.

El local presenta un concepto que podría definirse como «hamburguesería con alma de bar», donde la cocina se toma en serio pero sin perder esa esencia de taberna cercana que tanto se agradece. Según la información disponible, el horario de apertura es bastante generoso: los viernes, sábados y domingos abre desde mediodía hasta la medianoche, mientras que entre semana mantiene un ritmo más tranquilo con cierre los lunes y dos turnos diarios martes y miércoles.

La carta: variedad que sorprende

Lo primero que llama la atención al revisar las opiniones de los clientes es la versatilidad de la oferta gastronómica. Aunque las hamburguesas son el plato estrella, el establecimiento también ofrece otras opciones que han conquistado el paladar de propios y extraños.

Entre los entrantes más alabados destacan los nachos de la casa, que varios comensales califican como «espectaculares» y «de 10», con cantidades generosas y una salsa de carne que deja huella. Las gyozas y las rabas de corral también reciben elogios constantes, mientras que las croquetas de chipirones en su tinta sorprenden a quienes las prueban. Los tacos divierten pero no terminan de convencer a todos, pues algunos clientes indican que el sabor resulta «plano» o poco intenso.

Respecto a los principales, las hamburguesas dominate el panorama. Se trabaja con carne de Uniko, una carnicería de calidad reconocida, y el cliente puede elegir entre las opciones del menú o crear la suya propia seleccionando ingredientes. Cada hamburguesa viene acompañada de patatas fritas caseras, lo cual es de agradecer en tiempos donde las congeladas campan a sus anchas. El pan brioche es protagonista en la mayoría de preparaciones, aunque algún cliente ha mencionado que en alguna ocasión el pan resultó «demasiado industrial», una pega menor pero que merece ser mencionada.

Los bocadillos también tienen su público fiel, especialmente el de carne mechada con pan brioche, que varios comensales definen como «buenísimo». El costillar ha recibido aplausos recientes, y no faltan los sándwiches de pastrami ni los perritos calientes para quienes buscan opciones diferentes.

En el apartado de postres, la tarta de queso se lleva la corona, describiéndose como «muy cremosa» y destacando especialmente la variedad de lotus. El brownie también ha sido mencionado como un acierto, especialmente por su jugosidad y el hecho de servirse caliente.

Lo que funciona bien

Si hay algo que los clientes coinciden en destacar es la relación calidad-precio. Las hamburguesas rondan los 10 euros aproximadamente, una cifra muy competitiva para la calidad ofrecida. El menú infantil a 4,50 euros es otra ventaja para familias, y en general las raciones reciben críticas excelentes por su abundancia.

El trato del personal es otro punto fuerte. Las reseñas resaltan la amabilidad y atención del equipo, tanto del dueño que supuestamente atiende personalmente la cocina como de los camareros. Hay quienes agradece especialmente que el propietario explique la carta con paciencia y se tome su tiempo con cada cliente.

La terraza merece mención aparte. Espaciosa y bien aprovechada, cuenta con zonas diferenciadas que incluyen tanto espacio cubierto como al aire libre, siendo petfriendly en estas áreas según confirman varios visitantes. Las noches de verano deben ser un verdadero lujo cenar aquí bajo las estrellas.

El ambiente general del local también recibe parabienes: se describe como acogedor, tranquilo y con una decoración «vintage moderna» cuidada. La selección de cervezas artesanales, incluyendo variedades de la cervecera Redneck, complementa perfectamente la experiencia gastronómica.

Los puntos a mejorar

Ningún establecimiento es perfecto, y El Quinto tiene sus asignaturas pendientes. La más repetida tiene que ver con el tiempo de espera. Son varios los clientes que reportan demoras significativas, especialmente en fines de semana y épocas de alta ocupación. Algunos hablan de 40 minutos hasta ser servidos, una espera que si bien es compensada con comida excelente, puede frustrar a quienes tienen prisa o viajan con niños inquietos.

El propio local parece ser consciente de esto, pues en la entrada hay un cartel que dice algo así como «si vienes con prisa, este no es tu lugar, aquí se viene a disfrutar». Una filosofía loable pero que no siempre casa con las circunstancias de todos los visitantes.

El espacio interior también presenta limitaciones. Varios comensales lo definen como «pequeño», y hay quejas sobre la temperatura en días fríos, donde el interior puede resultar «fresquito» o incluso «algo frío». La iluminación también ha sido criticada por algún cliente, que la califica como «algo oscura».

En el plano gastronómico, algunos platos no alcanzan las mismas alturas que los protagonistas. Los tacos, como se mencionó, no convencen a todos, y algún bocadillo de pollo con bechamel ha recibido críticas por no estar bien ejecutado.

Un aspecto delicado que merece mención es la gestión de alérgenos. Una reseña reciente de una persona celíaca reportó una experiencia negativa cuando, a pesar de solicitar específicamente opciones sin gluten, se le sirvió una cerveza inadecuada que le provocó una contaminación. La respuesta del establecimiento reconoce el error pero también ha generado debate, con acusaciones veladas hacia la clienta. Sea como sea, sirve como recordatorio de que la formación en manejo de alérgenos debería ser prioritaria para cualquier establecimiento que quiera ser inclusivo.

Detalles prácticos para tu visita

Para El Quinto con garantías, conviene tener en cuenta algunos aspectos. El teléfono de contacto es el 942 87 39 83, por si quieres reservar o consultar disponibilidad. Respecto al pago, es importante saber que no aceptan tarjetas de crédito, funcionando únicamente con efectivo o Bizum, según reportan clientes.

El aparcamiento puede ser complicado en temporada alta o fines de semana, aunque algunos visitantes mencionan que hay un terreno cercano donde dejar el coche. El servicio de comida para llevar está disponible, aunque hay que armarse de paciencia, pues la preparación puede superar los 30 minutos si hay mucha demanda.

Especies susceptibles de resultar relevantes: el local también sirve como punto de descanso para peregrinos del Camino de Santiago, dado su paso por Santillana del Mar en la ruta del Norte.

Valoración final

El Quinto representa esa clase de establecimientos que funcionan a base de calidad genuina y trato cercano, donde la comida está preparada con mimo aunque el servicio pueda flaquear en momentos de máxima afluencia. No es un restaurante al uso, sino un bar con aspiraciones gastronómicas que ha encontrado su nicho en las hamburguesas artesanales de calidad.

Si buscas una experiencia tranquila, con buena comida y precios razonables, y no te importa esperar un poco para que todo llegue en su punto, este es tu sitio. Las hamburguesas justifican por sí solas la visita, y la carta de entrantes y bocadillos ofrece variedad suficiente para repetir múltiples veces. Eso sí, mejor evita los picos de hora si viajas con niños pequeños o tienes compromisos posteriores que cumplir.

En resumen: una apuesta segura para comer bien en Santillana del Mar sin renunciar a la esencia de un buen bar de barrio.

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