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Kiki, Vinos y Otras Cosas…

Kiki, Vinos y Otras Cosas…

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Plaza Cementerio de San Nicolas, Albaicín, 18010 Granada, España
Bar Restaurante Vinoteca
7.4 (1109 reseñas)

En el corazón del históricos barrio del Albaicín, concretamente en la Plaza Cementerio de San Nicolás, se encuentra Kiki, Vinos y Otras Cosas…, un bar restaurante que ha logrado posicionarse como una parada casi obligatoria para quienes visitan esta zona de Granada. Su estratégica ubicación, a escasos metros del celebérrimo Mirador de San Nicolás, permite a los comensales disfrutar de vistas privilegiadas de la Alhambra mientras saborean una propuesta gastronómica que va mucho más allá de las típicas tapas granadinas.

Este establecimiento, que cuenta con un nivel de precios moderado según la clasificación de Google, presenta un concepto gastronómico claramente diferenciado. No estamos ante un bar de tapas convencional, sino ante un restaurante de calidad donde la materia prima y la cuidada elaboración de los platos juegan un papel protagonista. La carta, aunque no es excesivamente extensa, ofrece opciones interesantes que han conquistado tanto a vecinos de Granada como a visitantes de otras latitudes.

Una propuesta gastronómica centrada en el producto de calidad

Entre los platos más celebrados por los clientes destacan las preparaciones basadas en atún rojo de almadraba, un producto que el establecimiento trabaja de diversas maneras. El tartar de atún, las gildas de atún con aceitunas, queso, tomate seco y piparra, las croquetas de atún, el carpaccio de pulpo con piña, cilantro, aguacate y vinagreta de mango, o el Jamón del mar (atún), son algunas de las opciones que han recibido elogios unanimouses en las reseñas de los usuarios. Los comensales destacan especialmente la fusión de sabores y la presentación cuidada de los platos.

Otras especialidades que merecen mención son el pollo mozárabe, elaborado con ciruelas, dátiles, manzana, pasas, sésamo y almendras, el rabo de toro estofado, las croquetas caseras, los boquerones al limón, el cazón en adobo, las ortiguillas, el bacalao y una variedad de quesos andaluces que complementan perfectamente la oferta. Para los más golosos, la tarta de queso, el tiramisú o la torrija como postre suelen cerrar la experiencia de forma satisfactoria.

El vino como protagonista

Uno de los pilares fundamentales de Kiki, Vinos y Otras Cosas… es su apuesta por una carta de vinos que nada tiene que ver con las opciones convencionales. El establecimiento prescinde de marcas mainstream como Riojas o Ruedas para ofrecer una selección de caldos que incluye referencias de Montilla, Moriles, Jerez, Huelva, Cádiz y otras denominaciones andaluzas, además de opciones internacionales que han sorprendido gratamente a los visitantes. El propietario, Javier, es descrito por múltiples reseñas como un auténtico sommelier cuya recomendación de vinos es fiable y siempre acertada. Vinos como el Ribeiro «Son de Arrieiro» o tintos georgianos como «Bedoba» aparecen mencionados como descubrimientos memorables para el paladar.

El servicio: un aspecto polarizante

Las opiniones sobre el trato recibido en este restaurante del Albaicín presentan una notable polarización. Por un lado, numerosos clientes elogian la atención del personal, destacando especialmente a Jose Luis, Javier y Mari por su amabilidad, profesionalidad y capacidad de recomendación. Muchos usuarios subrayan que el servicio es rápido, atento y que el personal se preocupa genuinamente por ofrecer una buena experiencia, llegando incluso a advertir a los comensales cuando están pidiendo más cantidad de la necesaria para evitar desperdicio alimentario.

Sin embargo, existe un porcentaje significativo de reseñas negativas que señalan problemas en este aspecto. Varios visitantes mencionan haber sido tratados de forma brusca o despectiva, especialmente por parte de un hombre mayor (presumiblemente el propietario) que, según algunos testimonios, presiona a los clientes para que encarguen comida completa en lugar de limitarse a consumir bebidas. Hay reseñas que relatan haber sido echados de mesas después de pagar, haber recibido negativas para sentarse a tomar algo sin comer, e incluso situaciones incómodas con mujeres embarazadas o personas con mascotas a las que se les denegó el acceso a los servicios o el derecho a sentarse.

La terraza: un espacio codiciado

La terraza de Kiki es probablemente uno de sus mayores atractivos. Situada en una de las plazas más emblemáticas del Albaicín, ofrece vistas directas a la Alhambra, especialmente apreciadas al atardecer cuando el monumento nazarí se ilumina. Esta ubicación privilegiada justifica, en cierta medida, que los precios se encuentren por encima de la media de otros bares de la zona, aunque esto ha generado críticas de quienes consideran que se paga especialmente por el paisaje. Durante las tardes de verano, el establecimiento cuenta incluso con una cortina de vapor de agua para refrescar a los comensales.

Horario y consideraciones prácticas

Es importante tener en cuenta que Kiki, Vinos y Otras Cosas… cierra los lunes y domingos, mientras que su horario durante el resto de semana comprende dos servicios: de 12:00 a 15:30 horas y de 19:30 a 22:30 horas (ampliando hasta las 16:30 los viernes y sábados). Dado que es un establecimiento muy solicitado, especialmente en temporada alta, varios clientes recomiendan hacer reserva previa para garantizar mesa en la terraza. Aquellos que han ido sin reserva han experimentado esperas o, en algunos casos, rechazo por no tener intención de comer.

El precio nivel 2 indica que nos encontramos ante un restaurante de gama media-alta, donde una comida completa con vino puede superar claramente los estándares de un bar de tapas convencional. Las raciones son generosas y están pensadas para compartir, lo que equilibra en parte la inversión económica. Algunos visitantes granadinos de nacimiento lo han calificado como «un lujo para la ciudad» y como uno de los mejores sitios de la zona para disfrutar de buena cocina y mejores vinos.

Kiki, Vinos y Otras Cosas… representa una propuesta gastronómica Singular en el panorama del Albaicín. Su combinación de ubicación privilegiada, cocina de calidad con producto bien trabajado y una carta de vinos excepcional lo convierten en una opción a considerar para quienes buscan una experiencia culinary más allá de la tapa tradicional granadina. No obstante, conviene ir con expectativas claras: no es un bar de tapas al uso, los precios reflejan su posicionamiento, y el trato del personal puede variar según el momento y la persona que atienda. Si decides visitarlo, lo más recomendable es reservar mesa, dejarte aconsejar por el equipo sobre vinos y platos, y disfrutar de una terraza con vistas que difícilmente olvidarás.

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