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Taberna de Angel Sierra

Taberna de Angel Sierra

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C. de Gravina, 11, Centro, 28004 Madrid, España
Bar Restaurante Taberna
8.6 (7490 reseñas)

La Taberna de Ángel Sierra es uno de esos establecimientos mágicos que todavía resisten en el corazón de Madrid, manteniendo viva la esencia de lo que durante décadas ha definido el concepto de taberna castiza en la capital española. Ubicada en la calle Gravina número 11, en pleno barrio de Chueca, muy cerca de la estación de metro del mismo nombre, este local fundado en 1917 (con orígenes que se remontan a 1908) representa un viaje en el tiempo para quienes buscan experimentar la Madrid más auténtica.

Al entrar en la Taberna de Ángel Sierra, lo primero que llama la atención es su decoración tradicional completamente conservada. La barra de estaño, las cerámicas procedentes de la Cartuja de Sevilla, las antiguas maderas nobles traídas de Cuba, los frescos en los techos y la iconografía clásica de los carteles de refrescos espumosos y vermut crean una atmósfera que muchos visitantes definen como un tesoro viviente de la historia madrileña. Esta taberna ha sido protagonista incluso en películas del director Pedro Almodóvar, como «La Flor de mi Secreto» o «Vidas Paralelas», lo que da cuenta de su relevancia cultural.

El establecimiento se divide en dos zonas diferenciadas y separadas por la barra, con dos entradas independientes. La zona delantera está diseñada para quienes buscan una consumición rápida, con pequeñas barras a lo largo de las paredes donde se puede estar de pie. La zona trasera, por el contrario, ofrece mesas donde sentarse para disfrutar con calma de la experiencia. Esta distribución peculiar hace que las dos áreas estén incomunicadas entre sí, algo que muchos clientes definen como casi medieval en su encanto.

En cuanto a la oferta de bebidas, la Taberna de Ángel Sierra destaca especialmente por su vermut de grifo, considerado por numerosos clientes como una de las mejores opciones de vermut en todo Madrid. Los visitantes coinciden en que tiene un sabor auténtico y especial, especialmente cuando se pide con hielo o sin él según la preferencia. Las cañas también reciben valoraciones muy positivas, especialmente por su precio competitivo para estar en el centro de la capital. Además, cuentan con selección de conservas de calidad y otras bebidas.

Algo que muchos valoran enormemente es que con cada consumición se incluyen tapitas tradicionales como aceitunas, banderillas y pequeñosezuelos que acompanan perfectamente cualquier bebida. Esta práctica, tan castiza y propia de la tradición española, hace que la experiencia sea todavía más completa y satisfactoria para quienes visitan el local.

El nivel de precios de la taberna es razonablemente accesible para su ubicación céntrica, con referencias a cañas alrededor de los 2 euros y el vermut en rangos similares. Algunos visitantes han señalado que los precios pueden parecer algo elevados en comparación con otros establecimientos del barrio, pero la mayoría considera que la relación calidad-precio es justa considerando el ambiente único que se ofrece.

En lo que respecta al servicio, las opiniones están divididas. Mientras que una parte significativa de los clientes elogia efusivamente a determinados empleados, destacando que camareros como Barbi, Juan, María, Pablo y José hacen que uno se sienta como en casa, otros visitantes han reportado experiencias menos positivas. Hay reseñas que mencionan falta de sonrisa, respuestas secas e incluso tratos descorteses por parte de algunos miembros del personal. Algunos turistas internacionales han señalado dificultades comunicativas y actitudes poco hospitalarias, lo cual resulta especialmente preocupante en un establecimiento que atrae a visitantes de todo el mundo.

La taberna abre de lunes a sábado desde las 12:00 hasta las 2:30 de la madrugada, y los domingos hasta la 1:00. Es importante tener en cuenta que no dispone de servicio a la mesa, que la climatización puede ser mejorable en meses de calor intenso y que su terraza es bastante limitada, con solo unas pocas mesas disponibles en la plaza de Chueca.

Para quienes buscan establecimientos de comida y bebida en Madrid con personalidad propia, la Taberna de Ángel Sierra representa una opción imprescindible. Su historia centenaria, su decoración inmaculada, su vermut excepcional y su ubicación privilegiada la convierten en un punto de referencia para locales y visitantes. Eso sí, es recomendable ir con expectativas realistas sobre el servicio, que puede variar dependiendo del momento y de quién atienda, y aprovecharla principalmente para disfrutar de una buena bebida accompanied de tapitas tradicionales en un entorno único.

En definitiva, la Taberna de Ángel Sierra es un bar tradicional que enamora a quienes valoran la autenticidad y la historia, pero que podría mejorar significativamente en aspectos de hospitalidad y consistencia en la atención al cliente para convertirse en una experiencia redonda.

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