Inicio / Restaurantes / La Taberna Zíngara Gijón
La Taberna Zíngara Gijón

La Taberna Zíngara Gijón

Atrás
C. Linares Rivas, 1, Centro, 33206 Gijón, Asturias, España
Bar Restaurante Restaurante mediterráneo Taberna
9 (6988 reseñas)

La Taberna Zíngara Gijón se ha consolidado como una de las direcciones gastronómicas más reconocibles del centro de Asturias, un local que traslada a la costa cantábrica los sabores de la cocina del sur, con una propuesta que combina tradición andaluza, producto del mar y una ejecución contemporánea que justifica su larga lista de seguidores.

Situado en plena calle Linares Rivas, a apenas unos pasos de las conocidas letras de Gijón y de la plaza del Ayuntamiento, este restaurante ocupa un local con personalidad propia: arcos de piedra originales que dan carácter al comedor superior y una sala inferior más amplia que se llena con frecuencia. El local funciona como bar en la parte de entrada y como comedor en la zona interior, una distribución que, según relatan clientes habituales, genera mucha vida en la barra pero también un nivel de ruido considerable cuando el aforo está completo, algo a tener en cuenta si se busca una velada más silenciosa.

La carta es uno de los principales atractivos. La Taberna Zíngara apuesta por una cocina de raíz meridional adaptada al paladar asturiano. Entre las recomendaciones que más se repiten entre los comensales están los croquetones (de jamón ibérico y boletus, de bacalao al pil-pil, o de jamón, con una bechamel cremosa que suele destacarse como obligatoria), la ensaladilla de gamba blanca de Huelva con tronco de bonito, las puntillitas fritas, el tataki de atún rojo sobre arroz milanesa (que llega a la mesa con su etiqueta de trazabilidad, un detalle que habla del cuidado por el origen del producto), el codillo confitado, los tacos de pulpo al sarmiento sobre cremoso y los huevos rotos con jamón ibérico, trufa y yema. Para los amantes del atún, existe una sección entera de la carta dedicada a esta especie, con elaboraciones como el churrasco, el tartar o el atún rojo a la brasa con risotto a la milanesa, todas ellas con denominación de origen certificada.

Fuera del pescado, la taberna ofrece igualmente propuestas notables como el entrecot al café de París, la paletilla de payoyo, las berenjenas sefardíes con hummus y miel de caña, la focaccia con salmorejo y jamón, y un plato ya convertido en clásico del local: el lagarto de cerdo ibérico con mojo picón. Las raciones son generosas y la presentación suele cuidarse con mimo, algo que los clientes perciben al instante al retirar el plato de la mesa. Para quienes busquen algo más informal, el formato de picoteo funciona especialmente bien: medias raciones disponibles, una selección de panes variados antes de comer y la posibilidad de pedir muchas elaboraciones por unidades.

El capítulo de los postres es, sin duda, uno de los momentos más recordados de la visita. La carta de dulces se presenta sobre una botella gigante instalada en una de las mesas, una puesta en escena original que sorprende a primera vista. Entre los favoritos figura la torrija de coco caramelizada, el tiramisú servido en una pequeña cafetera italiana, el coulant de chocolate blanco o belga con helado, la pannacotta de Baileys con espuma de frutos rojos, la tarta de requesón con frutos rojos y la milhojas de manzana, foie y queso caramelizada con pistachos. Muchos clientes repiten solo por la sobremesa.

La carta de vinos es otro de los puntos fuertes: extensa, con referencias de distintas denominaciones, y con la opción de pedir por copas, algo que permite armonizar varios platos sin necesidad de descorchar una botella entera. Por su parte, la oferta de cervezas, vermús y combinados cubre las expectativas de quien acude solo a tomar algo a la barra, donde también es posible picar algo ligero sin esperar mesa en el comedor.

En cuanto al servicio, la mayoría de opiniones destacan la profesionalidad y la atención del equipo. Nombres como Mus, Alejandro, Nuria, Diego, Nacho, Valentín o Lucía aparecen citados en reseñas por su amabilidad y buen hacer, especialmente a la hora de recomendar platos o adaptar la cantidad al hambre real de los comensales. El personal suele trabajar a un ritmo alto, lo que se nota en la rapidez habitual entre plato y plato cuando no hay saturación. No obstante, conviene tener presente que el local suele llenarse y que en franjas de máxima demanda se han registrado esperas largas, errores en comandas o tiempos de salida descompensados, algo que el propio establecimiento reconoce y que atribuye a picos de aforo puntuales.

El precio se sitúa en un rango medio-alto para la ciudad (tres rayas en Google, alrededor de 30-45 euros por persona con vino), aunque la mayoría de los clientes lo consideran proporcionado a la calidad del producto y a la elaboración. Para quienes quieran una opción más económica, existe un menú del día disponible entre semana, con una relación calidad-precio especialmente competitiva, si bien hay que tener en cuenta que las existencias son limitadas y en algunas jornadas se agota antes de las 15:00. También hay un menú para dos personas que incluye primero, segundo, pan y postre, y que resulta atractivo para cenas rápidas.

La Taberna Zíngara Gijón ofrece además comida para llevar y servicio a domicilio, una línea que se potenció a partir de la pandemia y que sigue funcionando con regularidad. Para quienes prefieran comer en casa, el formato de raciones permite disfrutar de platos como las croquetas, el codillo o la ensaladilla con una calidad muy similar a la del comedor, según relatan clientes habituales del servicio take away.

Otro aspecto logístico importante: la reserva es prácticamente imprescindible, especialmente de jueves a domingo y en horario de cenas. El sistema de reservas se gestiona a través de un bot en la web o por teléfono (984 39 54 77), y el local suele trabajar con dos turnos en cenas, lo que implica un tiempo limitado en mesa. Quienes acudan sin reserva asumirán una espera o, con frecuencia, la imposibilidad de sentarse ese día. El local no cuenta con entrada adaptada para personas con movilidad reducida, ya que hay peldaños tanto en el acceso como entre plantas, un punto a considerar para clientes en silla de ruedas.

En el apartado negativo, además del ruido ya mencionado, algunos clientes han señalado que las mesas están muy juntas, que el calor puede ser intenso en la sala inferior en pleno verano, y que en horas punta los camareros quedan desbordados. También se han producido quejas concretas por croquetas que llegaron frías por dentro, tatakis de atún demasiado hechos para el corte que se espera, o raciones que se antojan escasas en relación con el precio. Estos episodios, sin embargo, son minoritarios frente al volumen de experiencias positivas.

La Taberna Zíngara Gijón es una taberna referente para quienes buscan comida del sur bien ejecutada en el corazón de Asturias. Su fuerte es la materia prima, la creatividad en la presentación y la variedad de la carta, con un servicio generalmente atento y profesional. Para disfrutar la visita conviene reservar con antelación, asumir que el ambiente será animado y quizás ruidoso, y dejarse aconsejar por el equipo de sala, que conoce al detalle la oferta y las cantidades recomendadas. Quienes valoren la comida para llevar de calidad o la opción de comer a domicilio encontrarán igualmente una alternativa sólida, con la misma cocina detrás de cada plato.

Si buscas un restaurante en Gijón que combine producto, técnica y un punto diferente respecto a la cocina asturiana tradicional, esta taberna bien merece una visita. Y si lo que prefieres es disfrutar de sus sabores en casa, su servicio de comida para llevar y a domicilio te lo pone fácil sin renunciar a la calidad.

Otros negocios que podrían interesarte

Ver Todos