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La Taberna del Herrero

La Taberna del Herrero

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Calle Calixto Fernández de la Torre, 4, 47001 Valladolid, España
Bar Bar restaurante Restaurante Taberna
7.8 (3674 reseñas)

La Taberna del Herrero es un restaurante y bar ubicado en pleno centro de Valladolid, concretamente en la Calle Calixto Fernández de la Torre, 4, a escasos pasos de la Plaza Mayor, una de las zonas con mayor ambiente hostelero de la ciudad. Este local, que también funciona como taberna tradicional y espacio para comida para llevar en algunas elaboraciones, se ha consolidado como una referencia dentro de la oferta de restaurantes y bares de tapeo del casco histórico pucelano.

El horario de apertura es bastante amplio, lo que facilita poder visitarlos tanto a mediodía como por la noche. Abre de lunes a sábado de 12:00 a 16:00 y de 20:00 a 24:00, mientras que los domingos solo abre en horario de comida, de 12:00 a 16:00. El teléfono de contacto es el 983 34 23 10 y disponen de web propia en latabernadelherrero.com, donde se puede consultar la carta y reservar mesa.

Un local con sabor castellano y cántabro

El espacio se distribuye en varias zonas: una cafetería-barra en la planta de calle con mesas altas y zona de pinchos, un comedor en la planta sótano y una pequeña terraza exterior. La decoración tiene un aire tradicional, con personalidad de taberna castellana, aunque las opiniones sobre el estado y la comodidad del local son variadas. Mientras algunos clientes valoran el ambiente acogedor y auténtico, otros han señalado que la planta inferior puede resultar algo incómoda, especialmente para acceder con carros de bebé o para grupos numerosos.

La ubicación es uno de sus puntos fuertes. Estar tan cerca de la Plaza Mayor implica que es un bar muy demandado, especialmente en fines de semana, festivos y eventos como la Semana Internacional de Cine (Seminci) o el festival Pingüinos. Esto provoca que en horas punta sea complicado encontrar mesa sin reserva, aunque también puede ser una ventaja para quienes buscan un sitio con vida y ambiente en pleno centro de Valladolid.

La carta: clásicos que conquistan

La propuesta gastronómica se centra en raciones típicas castellanas con algunos guiños cántabros, servidas tanto en barra como en mesa. Los platos más repetidos y recomendados por los clientes son los huevos rotos con jamón, chistorra o torreznos, servidos en su característica sartén; las croquetas de jamón, cremosas y con un toque de pimienta; las rabas de Santander, bien rebozadas; y los torreznos, que muchos consideran de los mejores de la ciudad. También destacan la sopa de ajo castellana, las mollejas con setas, la morcilla, la cecina, los callos y la langosta del Pisuerga.

Para quienes prefieren platos más contundentes, la carta incluye carnes como el entrecot, la presa, la carrillera de toro, la ternera de Ávila al ajo o las chuletillas de lechazo con patatas y pimientos de Padrón. Entre las elaboraciones más originales se encuentran la tosta de gambas, las lágrimas de pollo, los canapés variados y la mini hamburguesa casera. De postre, la tarta de queso, el tiramisú y la leche frita casera son apuestas seguras. El menú del día y los menús de fin de semana también son una opción interesante, con precios que oscilan entre los 12,50€ y los 19,90€ aproximadamente.

En el apartado de bebidas, trabajan con vino de la casa en frascas, Ribera del Duero de varias referencias y cervezas, aunque algunos clientes han considerado elevados ciertos precios de barra, como los 3,50€ por una caña en horario de máxima ocupación.

Lo mejor del local

  • La comida castellana tradicional bien ejecutada, especialmente los huevos rotos, las croquetas y las rabas.
  • La ubicación privilegiada junto a la Plaza Mayor, ideal para turistas y visitantes que buscan un restaurante céntrico.
  • Las raciones generosas y una relación calidad-precio considerada razonable por la mayoría de los comensales.
  • La carta de vinos con referencias de la tierra, especialmente Ribera del Duero.
  • El ambiente de taberna auténtica que mantiene la esencia del tapeo vallisoletano.
  • La profesionalidad y simpatía de varios camareros históricos del local, como José Luis, Dani, Manuel o Vanesa, muy valorados por los clientes habituales.

Aspectos a tener en cuenta

Como ocurre en muchos restaurantes de la zona, la experiencia puede variar mucho dependiendo del momento y del personal en sala. Algunas de las quejas más recurrentes entre los usuarios hacen referencia a:

  • Tiempos de espera largos en horas punta, con demoras significativas tanto para tomar nota como para recibir los platos.
  • Problemas de organización con reservas, cambios de hora de último momento o mesas ocupadas al llegar, sobre todo en cenas de empresa y grupos grandes.
  • Episodios puntuales de trato poco amable o prepotente por parte de algunos miembros del equipo de sala, especialmente una encargada que ha generado numerosas críticas.
  • El pan se sirve en muchas ocasiones sin preguntar y se cobra aparte, algo que ha sorprendido negativamente a varios clientes.
  • Volumen de música elevado en algunas jornadas, que impide mantener una conversación cómoda.
  • Cobros discutidos en cuenta, como vinos no incluidos en el menú o raciones servidas tras cancelar parte del pedido.
  • La zona inferior del local puede resultar incómoda para grupos numerosos o personas con movilidad reducida.
  • Variaciones en la calidad de algunos platos (croquetas demasiado saladas, rabas recalentadas, huevos con exceso de aceite), algo que el propio establecimiento achaca a errores puntuales.

Un clásico con luces y sombras

La Taberna del Herrero es, sin duda, un restaurante con personalidad propia dentro del panorama hostelero vallisoletano. Su oferta combina la cocina de taberna de toda la vida con un servicio más formal en el comedor inferior, lo que lo convierte en una opción válida tanto para tomar unas tapas rápidas en barra como para una comida o cena más sentada. Los huevos rotos son, sin discusión, su plato estrella, y la mayoría de quienes lo prueban coinciden en que la comida está a la altura de lo esperado.

Eso sí, conviene tener en cuenta que, como sucede en muchos bares y restaurantes de la zona centro, la experiencia puede depender mucho del día, la hora y la suerte con el camarero. Reservar con antelación, evitar las horas de máxima saturación y armarse de paciencia si se va en fin de semana son algunas de las recomendaciones que se extraen de quienes ya lo han visitado. Para quienes buscan una cafetería o bar con ambiente castizo, buena materia prima y una carta reconocible, este local sigue siendo una parada obligada en la ruta de tapeo por Valladolid.

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