Cinquanta

Cinquanta

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C. de Jaume l, 36, 12598 Peníscola, Castelló, España
Bar Restaurante Taberna Vinoteca
9.2 (991 reseñas)

Cinquanta es un bar restaurante situado en la calle Jaume I número 36 de Peñíscola, en la provincia de Castellón. Este establecimiento, catalogado también como vinoteca y gastrobar, se ha convertido en una referencia gastronómica para quienes buscan algo diferente en una localidad tradicionalmente enfocada al turismo de playa y restauración convencional. Con un nivel de precio moderado (categoría 2), Cinquanta ofrece una propuesta culinaria que destaca por su calidad, originalidad y compromiso con los productos de proximidad.

El local, de dimensiones reducidas pero enormemente acogedor, presenta una ambiente tranquilo y agradable que contrasta notablemente con la zona de ocio circundante. Aquellos que lo visitan por primera vez suelen llegar por casualidad, pero la experiencia les lleva a repetir y a recomendarlo insistentemente. La decoración y el ambiente general transmiten calidez, haciendo que cualquier momento de la estancia resulte placentero, ya sea para tomar un vino, disfrutar de unas tapas o cenar de manera más elaborada.

En cuanto a su propuesta gastronómica, Cinquanta se diferencia claramente del resto de establecimientos de la zona. Mientras que en Peñíscola predominan los restaurantes enfocados en arroces, fritangas y tapas convencionales, este gastrobar apuesta por una cocina más refinada, creativa y sorprendentes. Entre los platos más elogiados por los clientes se encuentran las croquetas caseras, especialmente las de estilo morellano, que destacan por su elaboración artesanal y sabor intenso. Los huevos rotos constituyen otro de los pilares de su carta, presentándose en versiones creativas como los huevos rotos con boniato o con jamón ibérico y foie, demostrando que los platos aparentemente sencillos pueden elevarse a categoría de excelencia gastronómica.

Uno de los platos que ha conquistado el paladar de numerosos comensales es el llamado «bikini de carrillera», una creación que combina la carrillera estofada con plátano frito en lugar de patatas tradicionales, accompanied by pimientos de Padrón. Esta propuesta, junto con las patatas bravas de presentación cuidada y sabor excepcional, forma parte de esa cocina divertida y diferente que caracteriza al establecimiento. Otros platos que merecen mención especial incluyen la empanada de chipirones en su tinta con salsa de ajo negro, las tostaditas de foie micuit, el tartar de solomillo de alta calidad, la ensalada de ventresca, los calamares en tempura, las anchoas en banderilla y la selección de pinchos que varían según la temporada.

La tabla mixta de embutidos ibéricos, las albóndigas con sepia, el ceviche, la perca o presa ibérica en platos del día, el ossobuco con couscous y especialidades como la anguila ahumada o la perdiz en escabeche completan una carta que rota semana a semana con platos de temporada, demostrando una preocupación constante por la materia prima y su origen. Cabe destacar también la calidad de su selección de quesos, aunque algunos clientes comentan que certainos quesos son especialmente potentes y recommended solo para paladares valientes.

El apartado de bodega merece capítulo aparte. Cinquanta presume de una de las cartas de vinos más extensas y cuidadosas de la región, con referencias que abarcan desde Galicia hasta Andalucía, pasando por Rioja, Ribera del Duero, Terra Alta, Malvasía y otras denominaciones de origen. Los vinos de la tierra Castellón también tienen su protagonismo, con opciones como el vino «Flor del taronger» que ha conquistado a numerosos clientes. El propietario y su equipo dedican tiempo a explicar cada botella y sugieren maridajes perfectos, convirtiendo la experiencia en un verdadero viaje enológico. Además, ofrecen venta de vinos por copas o botella, y también posibilidad de adquirir productos para llevar. El vermut casero también recibe halagos destacados por su calidad.

El servicio en Cinquanta es otro de sus grandes reclamos. Los clientes coinciden en señalar la amabilidad, profesionalidad y cercanía del equipo que atiende el local. Tanto el propietario como los camareros y la cocinera demuestran un compromiso genuino con la satisfacción del cliente, ofreciendo asesoramiento personalizado sobre platos y vinos. Varios reseñadores mencionan específicamente la figura del encargado y su capacidad para recomendar con acierto, así como la dedicación de la cocina para adaptar platos cuando es necesario, como ocurrió con un cliente que necesitaba opciones por intolerancia alimentaria. El trato familiar y la sonrisa constante del personal crean una atmósfera que va más allá de lo puramente comercial.

En términos de accesibilidad y servicios, el establecimiento cuenta con entrada accesible para sillas de ruedas, ofrece opción de comida para llevar, admite reservas y dispone tanto de mesas interiores como de una agradable terraza exterior. Su ubicación en una calle peatonal y cerca de un parque infantil lo convierte en un lugar cómodo para familias con niños. Respecto a los horarios, el local permanece cerrado los lunes, abriendo de martes a miércoles en horario de tarde (18:30 a 00:30), mientras que de jueves a domingo ofrece servicio completo de mediodía (12:00 a 15:30) y tarde-noche (desde las 18:30), adaptándose así a diferentes momentos del día y necesidades de los comensales.

Entre los aspectos que merecen crítica constructiva, destaca principalmente el tamaño reducido del local. Esta característica, que contribuye a su atmósfera íntima y acogedora, puede representar un inconveniente durante la temporada alta o fines de semana, haciendo necesaria la reserva anticipada para garantizar mesa. Algunos visitantes han mencionado que ciertas elaboraciones podrían tener presentaciones más generosas, aunque reconocen que la calidad del producto justifica perfectamente el precio. También hay quien sugiere que la carta podría incluir alguna referencia de vinos de denominaciones como Penedès, ampliando así aún más las opciones enotécnicas disponibles.

Otro punto a favor es que Cinquanta también funciona como tienda de productos gourmet, donde es posible adquirir directamente vinos, quesos, embutidos y otros productosselectos de la zona para llevar a casa. Esta faceta comercial complementa perfectamente la experiencia gastronómica y permite a los clientes reproducir en su hogar parte de la calidad descubierta en el local.

Cinquanta representa una propuesta gastronómica diferenciada y necesaria en el contexto de Peñíscola. Su combinación de cocina creativa con producto de calidad, amplia carta de vinos, trato excepcional y ambiente único lo posicionan como una alternativa atractiva tanto para residentes como para turistas que buscan escapar del circuito de restaurantes convencionales. Los precios, aunque pueden parecer ligeramente superiores a la media de la zona, están plenamente justificados por la calidad de los ingredientes y la elaboración. Sin duda, una visita a este gastrobar vinoteca constituye una experiencia satisfactoria que invita a regresar para seguir descubriendo nuevas creaciones culinarias.

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