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La Zamorana

La Zamorana

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Av. Hermanos Felgueroso, 38, 40, Gijon-Este, 33209 Gijón, Asturias, España
Bar Marisquería Restaurante Restaurante de pescados Restaurante de sopas Salón de bodas Salón para eventos Sidrería
8.8 (2783 reseñas)

La Zamorana es una de las marisquerías en Gijón más reconocidas de Asturias, un clásico del barrio de Gijón-Este que ha sabido mantener viva la esencia de la cocina marinera tradicional sin renunciar a la excelencia del producto. Situada en la Avenida Hermanos Felgueroso número 38, este establecimiento combina a la perfección la función de sidrería en Gijón, restaurante y servicio de comida para llevar, convirtiéndose en una referencia obligada para quienes buscan marisco fresco y pescado fresco del Cantábrico.

El local cuenta con varios espacios diferenciados que se adaptan a las necesidades de cada cliente: una sidrería informal a la entrada, comedores principales con distintos ambientes —algunos con muros de piedra y azulejos, otros más clásicos— y salones privados, incluido un reservado en la planta baja muy demandado para reuniones familiares y de negocios. Dispone además de parking gratuito en la parte frontal, un detalle especialmente valorado por quienes llegan desde fuera de la ciudad.

Un producto que marca la diferencia

La materia prima es, sin duda, el principal activo de La Zamorana. El restaurante trabaja con una cetárea propia donde el marisco vivo se conserva en óptimas condiciones antes de pasar a la cocina, lo que garantiza una frescura difícil de igualar. Entre los productos más demandados por los comensales se encuentran los carabineros, las zamburiñas, las ostras, los percebes, el centollo, la gamba roja de Huelva, el bogavante y los langostinos, además de una cuidada selección de pescados como lubina salvaje, virrey, besugo, rodaballo, merluza, pixin y rape.

Los arroces constituyen otra de las grandes especialidades de la casa, especialmente el arroz con bogavante y el arroz con carabineros, considerados por muchos clientes como los mejores que han probado fuera de la costa mediterránea. También despuntan las croquetas de jamón, los fritos de pixin, la fabada asturiana, el pastel de centollo y platos clásicos de cuchara como los garbanzos con calamares. Para quienes prefieren carne, la carta ofrece solomillo de ternera, entrecot, cachopo y albóndigas de ternera asturiana con patatas.

La bodega merece una mención aparte, ya que cuenta con alrededor de 300 referencias de vinos españoles de primer nivel, incluyendo etiquetas de Vega Sicilia y otras Ribera del Duero de prestigio, algo poco habitual en un restaurante en Gijón de estas características. La sidra, como no podía ser de otra forma en una buena sidrería en Gijón, tiene un protagonismo especial, escanciada con la soltura y el ritual típicos de Asturias.

Postres y otros detalles

El capítulo dulce está a la altura del resto de la oferta. La tarta de queso, el souflé, la tarta de turrón, el helado de turrón Diego Verdú, el arroz con leche, el coulant de chocolate y el pastel de queso con flambeado son algunas de las propuestas más alabadas por quienes han visitado el restaurante, perfectas para cerrar una comida con un broche redondo.

El servicio, punto fuerte y a veces débil

El equipo de sala de La Zamorana es otro de sus grandes atractivos. Nombres como Pipo, Ángel, Dani, Pablo, Marcos o Manuel aparecen repetidamente en las opiniones de los clientes como sinónimo de profesionalidad, cercanía y buen asesoramiento a la hora de elegir plato y vino. Muchos comensales destacan que se les guía con criterio, se les explica el producto y se les ofrece un trato prácticamente personalizado, lo que convierte la visita en una experiencia cercana a la de los restaurantes de alta cocina.

Ahora bien, no todo es impecable. Algunos visitantes han señalado tiempos de espera prolongados entre platos, especialmente en días de mucha afluencia, y ciertos errores en la cuenta final que han generado cierta incomodidad. También se han producido casos puntuales de confusión a la hora de gestionar alergias o intolerancias, un aspecto a mejorar si se tiene en cuenta la importancia que la legislación y los propios clientes dan a este tema. En cuanto al espacio, el reservado inferior del local, utilizado a veces para grupos cuando el comedor principal está completo, presenta un aspecto algo más descuidado que el resto de las estancias, algo que no encaja con el nivel general del establecimiento.

Una factura que hay que tener en cuenta

Conviene ser transparente en este punto: La Zamorana no es un restaurante económico. Los precios de los mariscos y de los platos principales se sitúan en la franja alta de la ciudad, algo habitual en locales que trabajan con producto de primer nivel, pero que puede sorprender a quien no haya revisado previamente la carta. El pan se cobra aparte, así como el agua embotellada, y algunos extras como los chupitos pueden aparecer en la cuenta final si el camarero no confirma previamente su gratuidad. Por ello, es recomendable preguntar con antelación por los precios de los productos fuera de carta, especialmente los pescados, ya que su coste varía según el mercado.

El servicio de comida para llevar y a domicilio es una opción interesante para quienes quieran disfrutar de la calidad de La Zamorana en casa, con una carta adaptada para conservar la misma esencia que en el local.

Reservas y horarios

El restaurante abre todos los días de la semana, con horario ininterrumpido de mediodía (12:00) hasta la tarde, y servicio de cenas por la noche. Los viernes y sábados el cierre se alarga hasta la 1:30 de la madrugada, mientras que el resto de días cierra sobre las 23:30. Es muy recomendable reservar, sobre todo fines de semana y festivos, ya que el local suele llenarse. También dispone de un servicio de comida para llevar muy útil para fechas señaladas como Navidad, algo que ya aprovechan muchos clientes habituales para sus celebraciones familiares.

Si buscas un lugar donde el marisco fresco y el pescado fresco sean los verdaderos protagonistas, con un equipo de sala que conoce el producto y lo recomienda con criterio, La Zamorana sigue siendo, tras décadas, una apuesta segura entre los restaurantes en Gijón. Eso sí, conviene ir con el bolsillo preparado y con tiempo suficiente para disfrutar la experiencia sin prisas.

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