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El Típico Español

El Típico Español

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P.º las Canteras, 19, 35008 Las Palmas de Gran Canaria, Las Palmas, España
Bar Restaurante Restaurante de cocina española Restaurante mediterráneo Sidrería
8 (9409 reseñas)

El Típico Español es un clásico de los restaurantes frente al mar en Las Palmas de Gran Canaria, un local con más de cinco décadas de trayectoria que mantiene viva la esencia de la cocina canaria y española en pleno Paseo de Las Canteras. Situado en el número 19 de este emblemático paseo, se ha consolidado como una de esas direcciones ineludibles tanto para residentes como para visitantes que buscan sabores auténticos a escasos metros de la arena.

Este establecimiento, que funciona como bar y restaurante a la vez, abre sus puertas todos los días de la semana desde las 12:00 hasta medianoche, lo que permite cubrir tanto el servicio de almuerzo como el de cena e incluso las últimas copas. La terraza a pie de playa es, sin duda, su mayor reclamo: pocas cafeterías o locales de hostelería en la capital grancanaria cuentan con un frente marítimo tan directo y privilegiado como este, donde el sonido de las olas y la brisa acompañan cada servicio.

La oferta gastronómica se mueve entre dos mundos bien definidos. Por un lado, la cocina canaria más tradicional, con platos como las papas arrugadas con mojo verde y rojo, el gofio escaldado, el queso de la tierra, el pulpo a la gallega, los chipirones y los tacos de pescado. Por otro lado, la cocina española de toda la vida, con paellas (de carne, mixta y de marisco), gambas al ajillo, mejillones al vapor, croquetas de pescado, puntillas de calamar, solomillo a la pimienta, parrilladas de carne y pescado a la plancha como lubina, dorada o cherne, y el clásico lenguado meunière. Para cerrar la comida, los dulces caseros como el polvito uruguayo, el mousse de chocolate, la tarta de queso y la tarta de Santiago con helado de vainilla son apuestas seguras.

Una de las grandes ventajas de El Típico Español es la posibilidad de adaptar el consumo a la situación del cliente. Quien quiera un picoteo rápido mientras pasea por la rambla puede pedir unas tapas o raciones para compartir, mientras que quien busque una comida más completa puede optar por los menús o por platos principales. Incluso funciona como punto de comida para llevar, especialmente para quienes están en la playa y prefieren consumir sentados en la arena. Las cantidades suelen ser generosas, algo que los habituales agradecen y que diferencia a este local de otros restaurantes del paseo donde las raciones son más ajustadas.

El ambiente es otro de sus puntos fuertes. El local cuenta con un comedor interior y una terraza exterior que se llena especialmente al atardecer, cuando la puesta de sol sobre la bahía convierte la experiencia en algo memorable. Familias, parejas, grupos de amigos y turistas conviven en un espacio informal y bullicioso, con la animación típica de una zona turística pero sin resultar agobiante. La terraza cubierta permite disfrutarlo incluso cuando el viento o el frío desaconsejan sentarse al aire libre, lo que amplía las opciones del comensal.

En cuanto al servicio, el equipo de sala es uno de los activos más valorados por la clientela. Nombres como Dunia, Sofía, Patricia, Carlos, Juan Carlos, Víctor o Said aparecen repetidamente en las valoraciones de quienes repiten, destacando su amabilidad, su rapidez y su capacidad para aconsejar sobre la carta. El trato cercano y familiar, en muchos casos de años, genera una sensación de continuidad que fideliza. La plantilla maneja también el inglés con soltura, lo que facilita la atención al turismo internacional.

Ahora bien, no todo es perfecto. Como ocurre con muchos restaurantes de primera línea de playa, el precio puede resultar algo elevado para lo que el comensal espera, especialmente porque el IGIC no siempre aparece desglosado en la carta y se suma al final de la cuenta, generando sorpresas. Algunos platos, además, muestran una calidad irregular según el día: la paella, por ejemplo, es uno de los productos más polarizantes, con clientes que la califican de excelente y otros que la consideran insípida, pasada de arroz o elaborada con marisco congelado. Los calamares, las puntillas y el pulpo también han generado alguna queja ocasional por exceso de cocción, fritura deficiente o raciones pequeñas para el coste.

El ritmo del servicio puede resentirse en horas punta, sobre todo cuando el restaurante está lleno y la demanda se concentra en la terraza. Hay quienes han reportado esperas largas entre plato y plato, camareros saturados que olvidan comandas o tiempos excesivos para recibir la comida. También se han registrado episodios puntuales de trato desigual, dependiendo del camarero o de si el cliente es turista o local, algo que el negocio debería vigilar para mantener la homogeneidad que lo ha caracterizado históricamente.

Otro aspecto a tener en cuenta es el aparcamiento. Al estar en una zona peatonal del paseo, encontrar plaza cercana puede convertirse en una odisea, especialmente en verano. Existen parkings de pago en los alrededores, pero conviene planificar la visita con tiempo o acceder caminando si se está alojado en la zona. La accesibilidad, no obstante, está bien resuelta: el local cuenta con entrada adaptada para personas con movilidad reducida, un detalle importante que no siempre se encuentra en establecimientos similares.

En lo que respecta a las opciones para personas con alergias o intolerancias, El Típico Español muestra una actitud razonable. Dispone de pan sin gluten y ofrece alternativas para celíacos, aunque hay que tener en cuenta que el mojo picón de la casa contiene gluten, por lo que conviene preguntar al camarero. Para vegetarianos la oferta es más limitada, algo lógico tratándose de un restaurante donde la estrella es el producto del mar y la carne, pero se pueden pedir ensaladas, papas arrugadas y algunas elaboraciones a la carta.

Las celebraciones encuentran aquí un escenario propicio. Cumpleaños, aniversarios o reuniones familiares se gestionan con detalle, incluyendo velas en los postres, sorpresas personalizadas y una atención esmerada por parte de los encargados. La opción de reservar mesa es especialmente recomendable los fines de semana y en temporada alta, cuando el volumen de clientela y la fama del local hacen que llenar sin reserva sea complicado.

En definitiva, El Típico Español es una opción sólida para quien busque restaurantes con producto canario y español en primera línea de Las Canteras, con un ambiente animado, una carta amplia y un servicio que acostumbra a estar a la altura. Como contrapunto, conviene revisar bien la cuenta final por el IGIC, tener paciencia en horas punta y calibrar expectativas en platos como la paella, donde la experiencia puede variar. Con más de medio siglo de historia, este clásico de la rambla sigue siendo una apuesta fiable para disfrutar de la gastronomía insular con el mar como telón de fondo. Si buscas bares y cafeterías con personalidad propia en Las Palmas de Gran Canaria, merece una visita; si lo que necesitas es un sitio para encargar comida para llevar en la zona de la playa, también puede cubrir la necesidad. Solo queda acercarse, pedir unas papas arrugadas con su mojo y dejar que la brisa del Atlántico haga el resto.

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