Sidrería kaype-Quintamar
AtrásLa Sidrería Kaype-Quintamar es un establecimiento que forma parte del Hotel Kaype, ubicado en primera línea de playa en Barro, una pequeña localidad del concejo de Llanes en Asturias. Este restaurante se presenta como una opción cómoda para quienes buscan comer o cenar con vistas al mar Cantábrico, ya que su terraza ofrece una ubicación privilegiada frente a la playa, algo que muchos visitantes destacan como su principal atractivo.
En cuanto a su propuesta gastronómica, el establecimiento ofrece un menú del día que incluye dos primeros y dos segundos a elegir, además de postre, con precios que han variado significativamente a lo largo del tiempo. Historicamente, algunos visitantes han llegado a pagar entre 15 y 20 euros por este menú completo, aunque en temporada alta los precios tienden a incrementarse considerablemente. También disponen de carta con raciones, arroces especiales como el de bogavante, y algunos platos típicos de la región como la fabada, el cachopo, el pixin (rape) a la plancha, merluza y diversas opciones de marisco.
No obstante, las opiniones de los clientes revelan una realidad dispar. Entre los puntos positivos, algunos comensales han resaltado la calidad de determinados platos, como las croquetas de jamón, la merluza a la plancha, el pixin, los huevos con chuletas, el pastel de cabracho y la fabada. Varios visitantes han valorado positivamente la atención de ciertos empleados como Carlota, Nuria y Agustín, quienes han demostrado amabilidad y profesionalismo durante el servicio. Asimismo, quienes han visitado el establecimiento hace unos años recuerdan menús más económicos y de buena calidad, con elaboraciones caseras que merecían la pena.
Sin embargo, las reseñas negatives son numerous y merecen especial atención. La queja más frecuente se centra en la calidad de la comida en relación con los precios cobrados. Diversos visitantes han criticado que el menú del día no ofrece una relación calidad-precio adecuada, señalando platos con aspecto poco apetitoso, carnes sobrecookidas y texturas desagradables. El pan duro y chicloso, la paella pasada y sin sabor, y el arroz con bogavante descrito como «arroz blanco cocido» con apenas sabor son algunas de las críticas más repetidas.
El servicio de atención al cliente constituye otro de los puntos débiles más señalados. Numerosos comensales relatan esperas de más de una hora sin ser atendidos, actitudes desinteresadas por parte del personal, y en algunos casos, comportamientos considerados maleducados o prepotentes. Varios visitantes mencionan que tienen que entrar a reclamar para que alguien salga a tomar nota, y otros incluso han tenido que llamar a la recepción del hotel para protestar por la falta de atención. Esto resulta especialmente preocupante en temporada alta, cuando el establecimiento parece estar desbordado.
También hay que mencionar que varios clientes han reportado problemas de salud tras comer en el establecimiento, incluyendo intoxicaciones alimentarias que achacan a ciertos platos como los escalopines. Otros mencionan que no existen opciones vegetarianas en el menú, lo cual limita las alternativas para ciertos perfiles de comensales. Adicionalmente, algunos visitantes han experimentado problemas con el cobro de recipientes para llevar y errores en las cuentas, situaciones que no siempre se resuelven de forma satisfactoria.
El servicio de cafetería y desayunos también ha recibido numerosas críticas por su lentitud y desorganización. Visitantes han reportado esperas de hasta 20 minutos por un café, camareros que atienden videollamadas durante el servicio, y una falta evidente de profesionalismo en determinadas zonas del establecimiento.
En definitiva, la Sidrería Kaype-Quintamar presenta una ubicación inmejorable que atrae a muchos visitantes por la comodidad de comer frente al mar. Sin embargo, la experiencia gastronómica y el servicio dejan mucho que desear según la mayoría de las opiniones registradas. Si decides visitarlo, quizás sea recomendable optar por platos específicos que han recibido mejores valoraciones y evitar los menús del día, manteniendo expectativas moderadas sobre la atención y los tiempos de espera.