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Sancho La Merced

Sancho La Merced

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C. de la Merced, 33, Centro, 33201 Gijón, Asturias, España
Restaurante
9 (3785 reseñas)

Sancho La Merced es un restaurante de referencia en el centro de Gijón, especializado en parrilla de carbón y producto de cercanía, que se ha consolidado como una de las direcciones obligadas para quienes buscan una buena carne o un pescado fresco bien tratado en la ciudad asturiana. Situado en la calle de la Merced, en pleno corazón del casco urbano, este local amplía la tradición del mítico Mesón Sancho de la calle Begoña, hereda su esencia y la proyecta en un espacio más moderno, amplio y con una decoración actual que cumple con las expectativas de quien busca un ambiente cuidado sin renunciar a la cercanía.

El establecimiento ocupa un local moderno y luminoso, con capacidad para distribuir a los comensales en mesas altas con taburetes, mesas bajas con sillas y una terraza en la fachada que resulta muy agradable en los meses de buen tiempo. La disposición permite disfrutar del ajetreo de la calle peatonal en la que se ubica, una zona muy transitada y con difícil aparcamiento, por lo que conviene recurrir a alguno de los parkings subterráneos cercanos o confiar en el transporte público. La barra a la entrada funciona como punto de información, de espera cuando hay saturación y también como zona de tapeo informal para quienes prefieren un refrigerio rápido, una caña bien tirada o un vermut sin necesidad de sentarse a comer de carta.

La propuesta gastronómica de Sancho La Merced gira en torno a una carta deliberadamente corta y selecta, una decisión que el propio equipo defiende para poder controlar la calidad de cada plato. La base son los productos asturianos de temporada: carnes a la brasa, pescados frescos del Cantábrico y una selección de entrantes entre los que sobresalen las mollejas, los riñones a la plancha, el chorizo criollo, la morcilla de Matachana, la tira de asado, la cecina de Angus y las almejas a la marinera o a la sartén. Quien se acerque por primera vez debería saber que las mollejas son una de las especialidades históricas y se agotan con frecuencia, por lo que es muy recomendable llegar temprano o reservar por la mañana para asegurarse.

El plato estrella del asador es, sin discusión, el chuletón de vaca mayor, un corte que aquí se trabaja con mimo y punto justo, aunque conviene advertir que en jornadas puntuales la carne puede llegar algo dura o con un punto de cocción que no coincide con el solicitado, según han comentado algunos comensales. Le siguen en fama las chuletillas de cordero, igualmente cocinadas a la brasa, y el entrecot. En el capítulo de pescados, la oferta varía según la lonja: el rodaballo, el pixín, la lubina a la espalda, el rubiel y, en temporada de bonito, la ventresca son apuestas seguras. El detalle del aceite de oliva virgen extra que acompaña a las carnes es un punto que los clientes suelen valorar especialmente, ya que denota mimo por el producto.

Los postres de la casa tienen entidad propia y merecen un capítulo aparte. La tarta Sancho, la tarta gijonesa, el arroz con leche, el flan casero y el bombón helado de La Ibense son los más repetidos en las mesas y siempre aparecen recomendados por el personal de sala. Las raciones, en general, son correctas y los precios se mueven en una franja media-alta coherente con la calidad del producto, todo sitio de esta categoría se sitúa en el nivel 3 de la horquilla.

La carta de vinos es otro de los argumentos del local, con referencias bien seleccionadas de denominaciones de origen variadas y precios ajustados en comparación con otros restaurantes de igual categoría de Gijón, lo que lo convierte en un buen sitio para una comida de negocios o una celebración sin que la cuenta se dispare. Entre las recomendaciones suelen aparecer tintos de Toro, Rioja y Ribera, además de blancos como el albariño y el verdejo, que maridan a la perfección con los pescados a la plancha.

El servicio de sala es, para la mayoría de los visitantes, uno de los grandes activos del establecimiento: camareros atentos, profesionales y conocedores del producto, que recomiendan sin imponer y que se adaptan a intolerancias y alergias alimentarias con gran facilidad. No obstante, la alta rotación de mesas y la gestión de los dos turnos de comedor generan momentos puntuales de tensión que algunos clientes han percibido como prisa injustificada por retirar platos antes de que los comensales hayan acabado, así como cierta sensación de apuro al finalizar la comida. En cenas y comidas de fin de semana, el ritmo es intenso y los tiempos entre plato y plato pueden acortarse más de lo deseable.

Otro aspecto que conviene conocer antes de acercarse es la distribución de las mesas: hay una zona de mesas altas con taburetes sin respaldo, menos cómoda para una comida larga, y otra zona de mesas bajas con mayor privacidad. Aun así, la cercanía entre mesas es una crítica recurrente, ya que afecta a la conversación y a la sensación de intimidad. La acústica del local, cuando está lleno, también se resiente y es complicado mantener una charla sin levantar la voz.

En el apartado negativo, además de lo ya comentado, aparecen otras experiencias menos afortunadas: clientes que han visto cómo se les cambiaba de mesa sin explicación, errores en la comanda por parte de algunos camareros que memorizan grandes pedidos sin anotarlos, olvidos de platos encargados, y casos puntuales de pescado cobrado a un precio elevado por la mitad de la ración, algo que el restaurante debería advertir con mayor claridad en la carta. También se han detectado platos que se sirven más grasientos de lo esperado, especialmente las mollejas, y situaciones en las que el comensal ha tenido que reclamar por la dureza de la carne o por el exceso de sal.

Sancho La Merced abre de lunes a sábado en horario de 12:00 a 16:00 y de 19:00 a 23:00, y cierra los domingos. La reserva es prácticamente imprescindible, especialmente los fines de semana, y se puede gestionar por teléfono o a través de la página web del Mesón Sancho. El local cuenta con entrada accesible para personas con movilidad reducida y admite el pago con tarjeta. Si buscas un restaurante en Gijón donde la carne a la brasa sea la verdadera protagonista, con un servicio profesional y una bodega notable, este es un candidato sólido; si prefieres una experiencia más íntima, con tiempos holgados y sin la presión del segundo turno, conviene elegir un día entre semana y solicitar una mesa en la zona más tranquila.

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