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Restaurante Infantado

Restaurante Infantado

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C. el Puente, 37B, 39583 Ojedo, Cantabria, España
Restaurante
8.4 (157 reseñas)

Restaurante Infantado se encuentra ubicado en la localidad cántabra de Ojedo, concretamente en la Calle el Puente número 37B, muy próximo a la conocida zona de Potes y los atractivos turísticos de Liébana. Este restaurante forma parte del complejo del Hotel Infantado y ofrece sus servicios tanto a huéspedes del alojamiento como a clientes externos que buscan una experiencia gastronómica de calidad en la región.

La carta de Restaurante Infantado destaca especialmente por su propuesta de cocina tradicional cántabra, con especial énfasis en platos de la tierra que aprovechan los productos locales de la zona. Entre los platos más celebrados por los comensales se encuentra el cocido lebaniego, un guiso montañés considerado uno de los emblemas gastronómicos de Cantabria. Los visitantes destacan la generosidad de sus raciones y el sabor auténtico que conservan las carnes y embutidos que lo componen. No obstante, algunas reseñas mencionan que la sopa del cocido puede resultar demasiado fuerte en sabor a chorizo o, en ocasiones, no estar suficientemente caliente, un detalle que el establecimiento podría mejorar para garantizar una experiencia más consistente.

Las carnes también ocupan un lugar privilegiado en esta cafetería y restaurante. Las chuletillas de cordero, el solomillo con salsa de queso azul, las carrilleras y el lechazo reciben elogios generalizada. Los rodaballos, preparados en su punto justo, y las almejas, que según varios comensales alcanzan un tamaño espectacular, completan una oferta de marisco y pescado que no decepciona. Entre las opciones más recomendables destacan las anchoas, el pulpo, las cocochas y las zamburiñas, platos que permiten apreciar la frescura de los ingredientes.

El menú del día, disponible por aproximadamente 20 a 25 euros según la temporada, representa una de las grandes atractivos del local. Los clientes valoran positivamente que por ese precio se incluya un entrante contundente, un segundo plato generoso y un postre casero, considerando la relación calidad-precio como excelente. La tarta de queso, elaborada de forma casera, aparece recurrentemente en las recomendaciones de quienes han visitado el restaurante, al igual que los canonigos como postre y los sobaos lebaniegos. Algunos visitantes también mencionan la tabla de quesos locales y el hojaldre de manzana entre las opciones más destacadas.

El ambiente del establecimiento se describe como rústico y elegante, con una decoración que respeta la tradición cántabra y crea un espacio acogedor para los comensales. La sala principal transmite tranquilidad, lo que lo convierte en un lugar adecuado tanto para comidas familiares como para cenas románticas. Varios visitantes destacan que pudieron aparcar con facilidad en las inmediaciones del restaurante, un aspecto práctico que no siempre está garantizado en la zona.

En cuanto al servicio, las opiniones se dividen de manera notable. Si bien son múltiples las reseñas que elogian la amabilidad y profesionalidad del personal, especialmente mencionando a camareras como Estela y Nicole, quienes según varios testimonios orientaron excellentemente sobre los platos y crearon una experiencia memorable, también existen quejas recurrentes sobre la organización del servicio. Algunos comensales señalan tiempos de espera prolongados, falta de atención en momentos clave o una comunicación deficiente por parte del personal de barra. Un incidente destacado fue el cobro adicional por repetir sopa sin previo aviso, práctica que generó gran malestar y que va en contra de la transparencia que los clientes esperan.

Un aspecto que ha generado controversy es la política respecto al agua y las mascotas. Varios visitantes han expresado su malestar al negárseles agua del grifo, práctica que resulta legalmente obligatoria en España para los establecimientos de restauración. En cuanto a las mascotas, mientras algunos testimonios afirman poder acceder con animales, otros reportan haber sido rechazados a pesar de la existencia de perros dentro del propio local, lo que genera confusión y experiencias negativas entre los visitantes.

El horario de apertura es otro punto a considerar. Según las reseñas, el restaurante inicia su servicio hacia las 20:00 horas, algo que algunos visitantes desconocían y provocó inconvenientes. Se recomienda contactar previamente para confirmar los horarios exactos, especialmente si se busca desayunar o almorzar fuera de las franjas habituales de cena.

Restaurante Infantado se posiciona como una opción sólida para quienes buscan comida tradicional cántabra de calidad en la zona de Liébana. Su cocido lebaniego, la excelente relación calidad-precio del menú del día y la amabilidad de gran parte de su equipo compensan las inconsistencias en el servicio y algunos detalles mejorables en la atención al cliente. Es un lugar al que múltiples visitantes han regresado durante su estancia en la región, lo que da cuenta de una propuesta gastronómica que, en lineas generales, satisface las expectativas de quienes valoran la cocina de siempre.

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