Restaurante Comes Mendi
AtrásEl Restaurante Comes Mendi se encuentra ubicado en la Plaza Amadeo García de Salazar número 1, en el código postal 01007 de Vitoria-Gasteiz, capital de Álava. Se trata de un establecimiento que funciona como restaurante, cafetería y bar, ofreciendo una propuesta gastronómica que abarca desde el desayuno hasta la cena, con un horario continuado que va desde las 8:00 hasta las 21:30 horas, todos los días de la semana.
El local cuenta con unas instalaciones bastante amplias, incluyendo una zona interior comfortable donde se puede comer, una barra de servicio y una terraza exterior con zona habilitada para fumadores. Entre los servicios que ofrece destacan el desayuno, el almuerzo, cerveza y vino, además de permitir la celebración de eventos privados como cumpleaños o reuniones familiares. También ofrece la posibilidad de hacer reservas, lo cual resulta práctico para quienes desean asegurar mesa en momentos de alta ocupación.
Una de las ventajas que los clientes han destacado positivamente es la facilidad para aparcar en la zona, algo que no siempre es fácil en la ciudad. Además, el local dispone de acceso para personas con movilidad reducida, lo cual lo hace inclusivo para todo tipo de visitantes. También se pueden adquirir productos como bollería y golosinas, ampliando ligeramente su oferta comercial.
Lo positivo del Restaurante Comes Mendi
Entre los puntos a favor de este establecimiento, varios clientes han valorado positivamente la calidad de algunos de sus productos. Los pintxos disponibles en la barra reciben comentarios favorables, especialmente los de tipo vegetal, los de pechuga, lomo y bonito. Varios visitantes mencionan que son una buena opción para picar algo por la mañana o para acompañar una bebida. También hay quienes destacan los bocadillos como una alternativa generosa y bien elaborada, mencionando específicamente que tienen bocadillos y platos combinados de buen tamaño.
El café es otro de los productos que obtiene valoraciones positivas, considerándose de buena calidad para ser un bar de estas características. Asimismo, hay quienes recomienda el vino de Rioja Alavesa disponible en su carta de vinos.
Respecto al espacio físico, algunos visitantes mencionan que el local está bien cuidado y limpio, con unas instalaciones modernas tras una reforma. La terraza exterior resulta atractiva para los meses de buen tiempo, y hay quien valora positivamente que se puedan habilitar espacios privados o semiprivados mediante biombos, como ocurrió en una celebración de cumpleaños donde una familia disfrutó de un espacio íntimo.
El menú del día ha recibido comentarios mixtos pero generalmente positivos, considerándose que ofrece una relación calidad-precio aceptable para lo que se sirve. Algunos clientes mencionan que la comida casera que ofrecen a un buen precio resulta atractiva, aunque otros esperan algo más por el mismo importe.
En cuanto al personal, hay que matizar que algunos empleados han recibido elogios específicos. Diversos clientes mencionan a camareras concretas que les atendieron con simpatía, amabilidad y profesionalidad, mostrando interés genuino por las necesidades de los comensales y estando pendientes de que todo estuviera correcto durante la estancia.
Las debilidades del servicio
Sin embargo, las opiniones negativas sobre este establecimiento son numerosas y preocupante. El problema más repetido es el tiempo de espera excesivo. Múltiples testimonios coinciden en que es habitual tener que esperar más de 40 minutos para recibir la comida, incluso cuando no hay mucha ocupación en el local. Hay quienes reportan esperas de una hora completa por unos simples bocadillos, y otros mencionan que después de tiempo de espera, se olvidaron por completo de su pedido.
La falta de personal parece ser una causa directa de estos retrasos. Varios visitantes señalan que en momentos de cierta afluencia, hay un solo camarero atendiendo la barra y las mesas, lo cual resulta claramente insuficiente. Esta situación genera largas colas y una atención deficiente, con clientes que se sienten abandonados o ignorados mientras esperan ser atendidos.
La organización interna del establecimiento deja mucho que desear según numerosos testimonios. Hay quejas sobre la existencia de filas confusas donde no queda claro a quién pedir, sobre productos que no están disponibles y el personal no lo comunica, y sobre una gestión general caótica que convierte una simple visita en un ejercicio de paciencia.
Respecto a la comida, las opiniones también son dispares. Mientras algunos valoran positivamente ciertos platos, otros mencionan menús de fin de semana con paellas que parecen arroz amarillo congelado sin salsa, calamares de dudosa calidad y ensaladas con lechuga iceberg de escasa elaboración que no justifican su precio. Hay quienes reportan que certainos productos están claramente congelados y las salsas son de baja calidad.
El tema de los precios genera división de opiniones. Por un lado, algunos clientes consideran que la relación calidad-precio es adecuada; por otro, hay quienes pagan 11 euros por una ensalada en plato llano con lechuga iceberg ya aliñada, o 10,50 euros por un menú infantil que consideran excesivo. Los pintxos también han sido objeto de crítica por su tamaño minúsculo en relación con su precio.
Respecto al trato del personal, hay denuncias preocupantes. Además de la ya mencionada inconsistencia en el servicio dependiendo de qué empleado esté trabajando, hay testimonios sobre camareros con malas maneras, caras de pocos amigos y respuestas despóticas cuando se les llama la atención. Hay incluso quien menciona haber presenciado un posible caso de discriminación hacia un cliente, lo cual resulta inaceptable en cualquier establecimiento de hostelería.
También hay quejas sobre la limpieza de ciertas áreas, especialmente la terraza exterior que algunos días amanece con suciedad. En temporada baja o invierno, algunos visitantes reportan que el servicio se reduce drásticamente, con la cocina cerrada y solo disponibles algunos pintxos y café.
Qué esperar como cliente
Si decides visitar el Restaurante Comes Mendi, es importante que tengas expectativas realistas. Se trata de un establecimiento de precio moderado, nivel 1 en la escala de precios, que funciona principalmente como cafetería y bar con servicio de comidas. Es un lugar habitual para quienes visitan las piscinas de Mendizorrotza o la zona deportiva, y resulta conveniente por su horario extenso y su ubicación.
Para desayunar, puede ser una opción acceptable si buscas un café y algo de bollería o un pintxo rápido. La barra de pintxos tiene buena variedad y hay quienes los considera de buena calidad. Si optas por el menú del día, puedes encontrar una comida completa a un precio razonable, aunque algunos esperan algo más de variedad o calidad por el importe.
Para celebrar eventos como cumpleaños, hay testimonios positivos que mencionan que el personal se esfuerza por hacer la experiencia agradable, habilitando espacios privados y estando pendientes de los detalles. Sin embargo, también hay experiencias negativas reportadas, así que conviene confirmar todos los detalles con antelación.
Como cafetería, cumple su función básica ofreciendo café, bebidas frías y algo de picar. La terraza es un plus para los meses de buen tiempo. No es el lugar ideal si buscas una experiencia gastronómica refinada, pero sí puede servir para una visita informal.
En cuanto a comida para llevar, ofrecen bocadillos y pintxos que se pueden llevar, aunque las experiencias con este servicio no siempre han sido positivas en términos de tiempos de espera.
Recomendaciones finales
El Restaurante Comes Mendi presenta un perfil de establecimiento funcional más que refinado. Sus puntos fuertes radican en la amplitud de sus instalaciones, la terraza exterior, la facilidad de aparcar y algunos productos como los pintxos y el café que reciben valoraciones favorables. El hecho de tener acceso para personas con movilidad reducida y permitir reservas también son aspectos positivos.
Sin embargo, las recurrentes quejas sobre tiempos de espera excesivos, la falta de personal y los problemas de organización constituyen una sombra persistente sobre la experiencia. La calidad de la comida resulta inconsistente, y el trato del personal varía enormemente dependiendo de quién esté trabajando ese día. Los precios también generan discrepancias, con algunos clientes sintiendo que pagan más de lo que reciben.
Para evitar sorpresas desagradables, conviene llamar por teléfono al 945 23 09 23 para confirmar el servicio de cocina y las condiciones específicas antes de visitar. Si decides ir, evita las horas puntas si es posible, y no tengas prisa. Es un lugar que puede funcionar bien para una visita tranquila y sin expectativas muy elevadas, pero que aún tiene bastante margen de mejora para convertirse en un establecimiento realmente recomendable de forma consistente.