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Restaurante Casa Alejandro

Restaurante Casa Alejandro

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P.º Marítimo Alcalde Francisco Vázquez, 6, 15001 La Coruña, España
Restaurante
8.6 (2128 reseñas)

Casa Alejandro se ha consolidado como uno de los restaurantes más reconocidos del paseo marítimo de La Coruña, ofreciendo una propuesta gastronómica que combina la tradición culinaria gallega con unas vistas privilegiadas sobre la ría y el puerto deportivo de la ciudad. Ubicado en la segunda planta del edificio situado junto al Castillo de San Antón y el dique de abrigo, este establecimiento ha logrado ganarse la confianza de vecinos y visitantes que buscan una experiencia culinaria completa sin complicaciones.

La propuesta gastronómica de Casa Alejandro gira en torno a una cocina tradicional bien ejecutada, donde predominan los platos de pescado y marisco fresco característicos de la gastronomía gallega. El menú del día constituye la estrella del establecimiento, con dos modalidades diferenciadas: una para días laborales con precios alrededor de los 16-17 euros, y otra para fines de semana y festivos que ronda los 25-27 euros. Ambos menús incluyen primero, segundo, postre, pan, bebida y café, lo que representa una relación calidad-precio muy interesante para el comensal que busca comer bien sin grands erogaciones.

Entre los platos más alabados por los clientes destacan la caldereta de arroz con pescado, el cachopo, el pulpo a la plancha, los chipirones, las gambas a la pimienta, el revuelto de setas y gambas, la fideuá marinera, el bacalao a la vizcaína, el secreto ibérico, las carrilleras de cerdo y el rabo de toro. También merecen mención especial las croquetas de centolla, que varios comensales califican comoOutstanding. Los postres caseros como la tarta de manzana y canela, el arroz con leche y la crema catalana completan una oferta que satisface diferentes gustos.

El local dispone de una amplia carta además de los menús, con aproximadamente seis o siete opciones de primeros y otros tantos de segundos, además de raciones compartibles y arroces diseñados para dos personas. La presentación de los platos recibe comentarios positivos, pues se cuida sin caer en modernismos excesivos que, según algunos visitantes, podrían restar autenticidad a la comida.

Uno de los grandes atractivos de Casa Alejandro es su ubicación privilegiada con vistas al puerto deportivo y la entrada del puerto de La Coruña. El establecimiento está completamente acristalado, permitiendo disfrutar de un paisaje cambiante con los barcos y la Torre de Control Marítimo como protagonistas. Durante los días de buen tiempo, la terraza exterior ofrece una experiencia aún más memorable, permitiendo comer o tomar una copa con el mar como protagonista. Varios reseñadores destacan especialmente esta terraza como uno de los puntos fuertes del restaurante.

El acceso al local se realiza mediante ascensor o escaleras, siendo accesible para personas con movilidad reducida. Los horarios de apertura son bastante amplios: cerrado los lunes, de 9:00 a 18:00 de martes a jueves, hasta las 23:00 los viernes, y de 11:00 a 23:00 los sábados. Los domingos abre hasta las 18:00. Esta flexibilidad horaria permite acudir tanto a almorzar como a cenar, adaptándose a diferentes ritmos de vida.

En cuanto al servicio, la mayoría de las reseñas destacan la amabilidad y profesionalidad del personal. El camarero Antonio recibe menciones recurrentes por su atención exquisita, simpatía y capacidad para recomendar platos acertadamente. Sin embargo, hay reseñas que señalan ciertas inconsistencias en la atención, especialmente en días de alta ocupación, donde algunos empleados no habrían mostrado la mejor disposición. Estos comentarios negativos son minoritarios pero merecen ser mencionados para dar una visión completa del establecimiento.

La acústica del local representa uno de los puntos flacos más mencionados por los clientes. Cuando el restaurante alcanza su máxima ocupación, el ruido puede resultar molesto, dificultando mantener conversaciones entre mesas. Varios comensales sugieren la instalación de paneles absorbentes de sonido en el techo para mitigar este problema. Esta cuestión es especialmente relevante para grupos grandes o celebraciones donde la conversación forma parte de la experiencia.

Otro aspecto que genera división de opiniones son las cantidades servidas. Mientras muchos clientes consideran que las raciones son generosas y abundantes, otros expresan que platos pueden quedarse algo cortos, especialmente en el menú de fin de semana cuando hay mucha demanda. La ubicación de los aseos en la planta baja mientras el restaurante se encuentra en la segunda planta también resulta incómoda para algunos visitantes, aunque el acceso por ascensor mitiga parcialmente este inconveniente.

En lo que respecta a bares y opciones de ocio nocturno, Casa Alejandro se enfoca principalmente en el servicio de comidas, aunque los viernes y sábados extiende su horario hasta las 23:00, permitiendo también una experiencia de cena tranquila con vistas al atardecer sobre el puerto. No obstante, no se trata de un local de copas tradicional sino de un restaurante con alma de taberna gallega moderna.

La reserva de mesa está altamente recomendada, especialmente los fines de semana y festivos, cuando el restaurante suele llenarse. Algunos comensales que acudió sin reservar tuvieron que esperar o conformarse con mesas en zonas menos preferentes. Para grupos grandes, el establecimiento solicita conocer con antelación las preferencias del menú para agilizar el servicio, una práctica habitual en restaurantes con alta demanda.

El precio del menú de fin de semana incluye bebida y postre, ofreciendo dos copas de vino por persona o alternativas como refrescos. Esta modalidad resulta especialmente atractiva para celebraciones familiares o de amigos que buscan calidad sin explosionar el presupuesto. La carta de vinos disponibles, incluyendo godello y tintos gallegos, complementa adecuadamente la oferta gastronómica.

A pesar de las críticas, la valoración general de Casa Alejandro refleja una experiencia positiva que supera ampliamente los aspectos mejorables. La combinación de buena cocina tradicional, vistas inigualables, precios razonables y un ambiente acogedor lo posiciona como una opción sólida dentro de la oferta de restaurantes en La Coruña. La mayoría de los clientes repite visita y recomienda el establecimiento, lo que habla de una propuesta coherente que cumple con las expectativas de un público diverso.

En definitiva, Casa Alejandro representa una apuesta segura para quienes buscan disfrutar de la gastronomía gallega en un entorno privilegiado, con la tranquilidad de saber que la cuenta no será una preocupación. Eso sí, conviene llegar con reserva, evitar las horas punta si se busca tranquilidad, y estar preparado para compartir el espacio con otros comensales en los momentos de máxima afluencia.

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