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Restaurante Asador La Reina del Cantábrico

Restaurante Asador La Reina del Cantábrico

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P.º Pereda, 3, 39740 Santoña, Cantabria, España
Restaurante
7.6 (2161 reseñas)

El Restaurante Asador La Reina del Cantábrico se ha consolidado como una de las opciones gastronómicas más reconhecibles de Santoña, enclavado en el Passeo Pereda número 3, prácticamente en primera línea de la bahía. Su privilegiada situación frente al Puntal de Laredo ofrece unas vistas que, según numerosos comensales, justifican por sí solas la visita al establecimiento.

El restaurante destaca por una amplia terraza exterior que permite disfrutar del paisaje mientras se degusta la cocina cántabra. En los días de sol, la experiencia de comer o cenar con el mar Cantábrico como protagonista resulta verdaderamente memorable. No obstante, también dispone de un comedor interior que ha sido renovado recientemente, proporcionando un ambiente moderno y acogedor para quienes prefieran protegerse del viento o comer en un espacio más íntimo.

La cocina: producto fresco y elaboraciones tradicionales

En cuanto a la oferta gastronómica, el asador presenta un menú centrado en los productos del mar y las especialidades de la región. Las anchoas de Santoña constituyen uno de los platos más solicitados por los visitantes, appreciadas tanto por su calibre como por su sabor intenso. Las rabas (calamares fritos) reciben elogio de quienes las prueban, señalándose como uno de los puntos fuertes del establecimiento.

El pulpo a la brasa y la garra de pulpo preparado al estilo gallego también merecen especial mención, tildándose en múltiples ocasiones como tierno y bien ejecutado. Otros platos destacados incluyen las navajas a la plancha, las almejas, los chipirones y las sardinas asadas, estas últimas disponibles únicamente durante las cenas. La ventresca de bonito a la brasa se ha convertido en otra de las debilidades de la casa, cocida en su punto exacto y con una calidad de producto evidente.

Para quienes prefieran platos más contundentes, la paella de marisco ofrece una generosa cantidad de mariscos frescos como vieiras, mejillones, gambones y langostinos. Aunque algunos visitantes han señalado que la consistencia se acerca más a un arroz meloso que a una paella tradicional, el sabor general resulta satisfactorio. Las croquetas, descritas por varios clientes como «de diez», mantienen una cremosidad notable y un sabor intenso.

En el apartado de carnes, se pueden encontrar opciones como el solomillo, las chuletillas de cordero y el chorizo a la brasa, este último procedente de Potes y muy bien valorado. El rape al horno y la merluza a la plancha representan buenas opciones para los amantes del pescado de calidad.

Los postres: un final dulce para la comida

Uno de los aspectos más alabados del restaurante son sus postres caseros. La tarta de queso, disponible en diversas variedades como la clásica, la de pistacho o la tarta de la abuela, destaca por su textura cremosa y su sabor intenso. El flan casero también cuenta con devotos, así como las torrijas y la variedad de tartas que completan la carta de dulces. Quienes visiten el establecimiento no deberían marcharse sin probar al menos uno de estos dulces.

Precios y relación calidad-precio

Este es, posiblemente, el aspecto más controvertido del restaurante. El nivel de precios se sitúa en un escalón intermedio-alto, lo que genera opiniones dividas entre los comensales. Si bien la comida en sí misma se considera de buena calidad y las raciones resultan generosas, existen determinados cobros que han levantado ampollas entre los clientes.

Los precios de las bebidas son objeto de crítica recurrente: las cañas pueden costar entre 4 y 7 euros dependiendo de la temporada, un cortado ronda los 2,80 euros, y una Coca-Cola pequeña puede alcanzar los 3,50 euros. Sin embargo, el cargo que más debate genera es el del agua: se han reportado cobros de 3 euros por botella de agua del grifo, lo que numerosos visitantes califican como «un abuso» o «un timo». A pesar de que desde el restaurante se defiende que se trata de agua filtrada, la percepción de los clientes es que este sobrecoste no está justificado.

Por otra parte, hay que señalar que muchos comensales reconocen que la ubicación privilegiada y las vistas panorámicas influyen inevitablemente en la estructura de precios del establecimiento. Según algunos visitantes, «se paga el sitio», una circunstancia que debe contemplarse como parte de la experiencia global.

El servicio: entre la excelencia y la decepción

La atención al cliente constituye otro de los puntos que genera valoraciones dispares. Mientras algunos visitantes destacan la amabilidad y profesionalidad de determinados camareros y camareras, otros reportan experiencias diametralmente opuestas. Se han producido situaciones donde el trato ha sido descrito como «prepotente», «borde» o simplemente «dejado», especialmente durante la temporada alta de verano.

Varios clientes han señalado que cierto personal joven carece de la experiencia necesaria para atender con la fluidez que requiere un establecimiento de esta categoría. También se han producido quejas sobre la velocidad del servicio: hay reseñas que mencionan esperas de dos horas para recibir apenas dos platos, o una descoordinación evidente entre las distintas mesas. En contraste, numerosos visitantes agradecen la rapidez y disponibilidad del personal en otras ocasiones.

Un aspecto a mejorar que algunos clientes han identificado es la ausencia de cambiador para bebés en los aseos, un detalle que resulta importante para familias con niños pequeños.

Polémicas y situaciones mejorables

Entre las situaciones que han causado mayor malestar, destaca el caso de clientes habituales a quienes se les negó la posibilidad de sentarse en primera línea de mar por ser «solo dos personas», una decisión que generó una notable frustración. También se han producido incidentes relacionados con la asignación de mesas y los tiempos de ocupación.

Respecto a la calidad del producto, hay reseñas que señalan certaines inconsistencias: navajas con textura gomosa, sardinas no correctamente limpiadas o platos que llegaron fríos a la mesa. No obstante, estas opiniones negativo contrastan con las numerosas valoraciones positivas que reconocen la frescura y calidad general de los alimentos.

Aspectos prácticos y recomendaciones

El restaurante permanece abierto todos los días de 12:00 a 22:30 horas, lo que permite tanto almuerzos como cenas. Dispone de reservas, algo altamente recomendable durante los meses de verano cuando la demanda se dispara. También acepta comida para llevar, una opción práctica para quienes deseen disfrutar del producto sin sentarse en el comedor.

Una ventaja destacable es que el establecimiento admite perros, recibiendo los animales con agua y atención, lo que lo convierte en una opción viable para quienes viajan con mascotas. El acceso para personas con movilidad reducida está garantizado.

Para quienes visiten Santoña, resulta imprescindible probar las anchoas locales, las rabas, el pulpo y, por supuesto, dejarse tentar por alguno de sus postres caseros. Es recomendable llegar con expectativas claras sobre el tipo de experiencia: una mesa con vistas incomparables, producto de calidad y un ambiente marinero, pero con una factura que reflejará todos estos elementos.

El Restaurante Asador La Reina del Cantábrico representa una opción gastronómica sólida para quienes buscan disfrutar de la cocina cántabra en un entorno privilegiado. La calidad del producto es generalmente buena, las raciones generosas y los postres заслуженную reputación. Sin embargo, los precios elevados de las bebidas, ciertos cobros cuestionables y la inconsistencia en el servicio empañan lo que podría ser una experiencia gastronómica redonda. Quien acuda con las expectativas equilibradas y asuma que «el mar tiene un precio», encontrará sin duda una comida satisfactoria con uno de los mejores telones de fondo de la costa cántabra.

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