Nakama
AtrásNakama se encuentra ubicado en la Calle Magdalena número 6, bajo, en el corazón del casco antiguo de Oviedo, muy cerca del Ayuntamiento. Este restaurante de cocina fusión asiática, especializado en propuestas nikkei con toques creativos, ha logrado convertirse en una referencia para quienes buscan algo diferente en la escena gastronómica ovetense. Con un ambiente íntimo y acogedor, el local está gestionado por una pareja apasionada: Rafael, el chef, y Brenda, responsable de la atención en sala, quienes imprimen su carácter personal en cada detalle.
Cocina de autor con alma creativa
La propuesta culinaria de Nakama destaca por su capacidad para fusionar sabores orientales con matices locales, utilizando producto de calidad y elaboración artesanal. Entre los platos más celebrados por los comensales se encuentran las gyozas caseras, disponibles en diversas variedades como langostinos, verduras, cerdo o pitu de Caleya, que se sirven con salsas propias elaboradas en el propio restaurante. Los uramakis son otra de las debilidades de la casa, con opciones tan aplaudidas como el Valentina (con espárrago y langostino tempurizado), el mexicano con queso de cabra, el de beef o el de salmón, todos ellos con una presentación impecable que evidencia el cuidado del detalle.
El risotto tailandés se ha convertido en uno de los platos signature del local, un arroz meloso que ha conquistado el paladar de numerosos visitantes por su equilibrio de sabores y la cremosidad lograda. También merecen especial mención el tartar de atún, que el chef termina de preparar en mesa, ofreciendo así una experiencia participativa; el pan bao de carrilleras, y los woks como el Ocean o el Nakama, que demuestran dominio en la técnica del wok y combinación de ingredientes.
La carta se completa con opciones como papardelle beef, noodles, udon, rollitos de cochinita pibil, sushi y una selección de postres caseros que incluyen cheesecake de té matcha, apple crumble, tarta de queso de chocolate belga, alfajor y mochi, todos ellos descritos como el broche perfecto para la cena.
Compromiso con la calidad y el producto local
Uno de los aspectos más valorados de Nakama es su compromiso con la materia prima. El restaurante trabaja con productos del Mercado del Fontán, incluyendo ternera ecológica yasturiana, lo que garantiza la trazabilidad y calidad de los ingredientes principales. Además, incorpora hierbas y productos de proveedores locales que aportan autenticidad a sus elaboraciones.
El equipo de cocina prepara muchas de sus elaboraciones desde cero, dedicando jornadas completas como los miércoles a la preparación de bases y elaboraciones para el fin de semana. Esta filosofía de trabajo artesanal se refleja en platos que, aunque requieren más tiempo de ejecución, resultan en experiencias gastronómicas memorables.
Experiencia de mesa personalizada
Una característica distintiva de Nakama es la atención personalizada que reciben los comensales. Tanto Brenda en sala como Rafael en cocina se toman el tiempo de explicar cada plato, sus ingredientes y la forma de disfrutarlos, convirtiendo la cena en una experiencia educativa y sensorial. Esta cercanía y transparencia en la comunicación genera confianza y permite a los clientes relajarse y dejarse sorprender.
El chef además sale frecuentemente a las mesas para terminar preparaciones como el tartar de atún o realizar explicaciones más detalladas, un detalle que muchos clientes destacan como algo que no se encuentra en establecimientos convencionales. Esta práctica, junto con la política de transparencia sobre los ingredientes y su origen, demuestra honestidad profesional y respeto por el comensal.
Un espacio con encanto pero limitaciones físicas
El local dispone de aproximadamente seis mesas, lo que limita significativamente su capacidad y convierte la reserva previa en prácticamente imprescindible, especialmente en fines de semana y durante eventos especiales en la ciudad. Esta exclusividad, sin embargo, contribuye a crear un ambiente íntimo donde la música de fondo permite conversar con tranquilidad.
No obstante, el espacio reducido conlleva algunos inconvenientes que han sido señalados por diversos comensales. La distancia entre algunas mesas puede resultar incómoda, especialmente para parejas que ocupan mesas junto a la barra o en zonas de paso. Likewise, la ventilación del local presenta limitaciones debido a las restricciones de obra en edificios del casco antiguo, lo que puede provocar acumulación de olores de cocina en determinadas circunstancias. Algunos clientes han comentado que la temperatura del local puede resultar fría en ciertas épocas o, por el contrario, que los humos resultan perceptibles durante el servicio.
Respecto a la distribución de mesas, las dimensiones reducidas de estas pueden chocar con los platos grandes utilizados para mejorar la presentación, un detalle que algunos comensales han señalado como incómodo a la hora de comer. Likewise, algunos bancos o asientos han sido mencionados como mejorables en términos de ergonomía.
Horario y servicio: aspectos a considerar
El restaurante abre sus puertas de jueves a domingo, con horarios que incluyen servicios de almuerzo (solo viernes, sábado y domingo al mediodía) y cenas que se extienden hasta las 23:30 los fines de semana. Los lunes, martes y miércoles permanece cerrado, lo que limita las opciones para quienes buscan restaurantes con comida para llevar durante toda la semana.
En cuanto al servicio, la mayoría de reseñas destacan la amabilidad y profesionalidad del equipo, aunque cuando el local se llena, un solo camarero puede verse saturado, provocando esperas o cierta lentitud en la atención. Los propietarios reconocen esta limitación y trabajan bajo sistema de reservas precisamente para gestionar mejor la demanda.
Relación calidad-precio: una cuestión subjetiva
Los precios de Nakama se posicionan en un nivel moderado-alto, justificado según el restaurante por el uso de producto de calidad, elaboraciones artesanales y trabajo exhaustivo en cada plato. Un entrante y dos platos principales para dos personas puede rondar los 55-70 euros sin postre ni bebida, una cifra que genera opiniones divididas entre los comensales.
Quienes valoran positivamente la experiencia señalan que la calidad del producto, la elaboración cuidada y la atención recibida justifican el desembolso. Others, sin embargo, consideran que algunas raciones podrían ser más generosas o que ciertos platos no alcanzan las expectativas creadas por sus descripciones en carta. Los postres, con precios que alcanzan los 7 euros en algunos casos, también han sido objeto de comentario respecto a su tamaño.
Aspectos destacados y recomendaciones
Entre los puntos fuertes de Nakama destaca la oferta de opciones vegetarianas bien pensadas, que permiten a comensales con preferencias vegetales disfrutar de una experiencia completa sin sentirse relegados. La carta incluye gyozas vegetales, arroz y noodles veganos que han sido celebrados por este público.
El restaurante también ofrece menús degustación en determinadas fechas, especialmente algunos jueves cada dos meses, donde se presentan creaciones fuera de carta que representan la vertiente más creativa del chef. Estas citas especiales requieren reserva inmediata dado el limitado número de plazas disponibles.
Para quienes visiten Oviedo, Nakama representa una opción interesante para cenar, especialmente si se busca huir de los restaurantes turísticos y sumergirse en una propuesta gastronómica genuina con alma local. La cercanía al Ayuntamiento y las calles comerciales del centro lo convierten en una ubicación accesible para turistas y residentes.
Consideraciones finales
Nakama no es un restaurante al uso. Su propuesta de cocina fusión con personalidad propia, el compromiso con el producto de calidad y la atención personalizada crean una experiencia que va más allá de la simple alimentación. Sin embargo, las limitaciones físicas del espacio y ciertos aspectos operativos pueden no satisfacer a quienes buscan un servicio más tradicional o espacios más amplios.
Para disfrutar plenamente de lo que Nakama ofrece, es recomendable reservar con antelación, dejarse asesorar por el personal sobre la selección de platos y mantener expectativas realistas respecto a los tiempos de servicio en un local pequeño donde todo se cocina al momento. La pareja que gestiona el establecimiento demuestra pasión por lo que hace, y esta energía se transmite en cada plato que sale de la cocina.