Mayor 33
AtrásEl restaurante Mayor 33 se encuentra ubicado en el corazón de la Plaza Mayor de Cáceres, exactamente bajo los característicos arcos de piedra que forman parte del conjunto histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986. Esta ubicación privilegiada convierte a este establecimiento en una opción frecuente tanto para turistas que visitan la ciudad como para vecinos locales que buscan un lugar céntrico donde comer o cenar. Con una valoración general de 3.6 sobre 5 basada en más de 400 reseñas, Mayor 33 presenta una oferta gastronómica que combina cocina extremeña tradicional con preparaciones de otras regiones, ofreciendo un menú diverso que incluye desde migas extremeñas hasta paella.
La carta de Mayor 33 incluye platos típicos de la región como las reconocidas migas extremeñas, que aparecen recurrentemente en las opiniones positivas de los comensales como uno de los puntos fuertes del establecimiento. Según las reseñas, estas migas destacan por su textura suelta, sin exceso de grasa, y con un sabor auténtico que satisfied palate de quienes buscan comida regional. Otros platos que reciben menciones favorables incluyen los callos a la extremeña, el codillo al horno, el secreto ibérico, la carne de ciervo estofada, el rabo de toro y el pulpo a la gallega. Los langostinos también son mencionados positivamente, así como el chuletón de ternera y el pollo crujiente. En cuanto a postres, el flan casero destaca entre las opiniones favorables.
El establecimiento ofrece diferentes modalidades de comida. Por un lado, dispone de un menú del día con precios que oscilan entre los 11 y los 24 euros aproximadamente, dependiendo de si se elige la terraza o el interior. Este menú incluye típicamente primero, segundo, postre, pan y bebida, siendo considerado por algunos clientes como una opción con buena relación calidad-precio para la zona. Por otro lado, el restaurante también ofrece carta con tapas y raciones, aunque aquí es donde surgen las primeras críticas significativas.
La terraza de Mayor 33 es frecuentemente mencionada como uno de sus grandes atractivos. Desde ella se contemplan vistas directas al ayuntamiento y las torres de la ciudad, ofreciendo un ambiente agradable especialmente durante las noches cuando la iluminación del casco antiguo crea un entorno especial. Esta terraza tiene capacidad para varios grupos y es muy demandada, aunque algunos clientes mencionan que en verano puede hacer calor bajo los parasoles y que se permite fumar, lo cual puede resultar molesto para algunos comensales.
El servicio en Mayor 33 presenta una duality notable. Por un lado, numerosos clientes destacan positivamente la atención de varios camareros: Mohamed, Ibrahim, Marcelino, Waddi, Jonatan, Ouadie y Héctor son mencionados por su amabilidad, rapidez y profesionalismo. Algunos testimonios resaltan especialmente la atención personalizada, como el caso de un comensal que narra cómo un camarero les advirtió que no iban a poder terminar todas las consumiciones que habían pedido, evitando así un cobro excesivo. Este tipo de detalles genera gratitud entre los clientes. Sin embargo, otras reseñas critican la lentitud del servicio, especialmente en momentos de mucha afluencia, así como errores en los pedidos y una falta de atención adecuada en ciertos casos.
Las críticas negativas más frecuentes se centran en varios aspectos fundamentales. El primero y más repetido es la relación calidad-precio. Numerosos clientes consideran que los precios son excesivos para las cantidades y calidad ofrecidas, especialmente en las tapas y raciones. Platos como langostinos, croquetas o embutidos han sido criticados por tener precios que no corresponden con las porciones servidas. Las cañas a 3.30 euros, el vino de la casa a 18 euros la botella o una Coca Cola a 3 euros son ejemplos que generan indignación entre algunos visitantes. Un cliente narra que por dos cañas y una mini tapa de patatas de bolsa pagó 6.40 euros, considerándolo un robo.
La calidad de ciertos platos también recibe críticas significativas. La paella, a pesar de ser uno de los platos principales, aparece frecuentemente en opiniones negativas: arroz pasado, con poco marisco, falta de sabor o con aspecto precocinado son algunas de las quejas. Las frituras son criticadas por estar demasiado grasientas o mal preparadas, con patatas fritas de baja calidad. Algunos clientes reportan problemas más graves como carne cruda o excesivamente seca, platos con exceso de grasa o ingredientes de calidad cuestionable.
Cuestiones de higiene también aparecen en las reseñas más negativas. Un cliente detalla que observó desde su mesa cómo empleados manipulaban la comida sin guantes y cómo reutilizaban sobras de patatas de un táper para servir a otros clientes. Esta experiencia, aunque puntual, genera seria preocupación sobre las prácticas del establecimiento. Los baños también son objeto de críticas por su mantenimiento deficiente, falta de jabón y condiciones generales mejorables.
Mayor 33 también ha recibido críticas por su política de accesibilidad. Varios testimonios mencionan dificultades para personas con movilidad reducida o familias con carritos de bebé, con negación de acceso en algunos casos. Esta cuestión contrasta con la información oficial que indica que el establecimiento cuenta con entrada accesible para sillas de ruedas.
El restaurante ofrece servicio de desayuno, almuerzo, cena y comidas para llevar, siendo versátil en horarios. También dispone de opción de reserva, lo cual es útil para grupos grandes o durante temporadas altas. La atención a comensales con necesidades especiales parece estar cubierta en algunos aspectos: un cliente celíaco menciona que encontró opciones sin gluten como las puntillitas y rejos, aunque otros señalan la ausencia de carta de alérgenos.
Mayor 33 representa una opción con luces y sombras en el panorama gastronómico cacereño. Su ubicación inmejorable y sus vistas al casco histórico son indudables puntos a favor, y ciertos platos de la cocina extremeña como las migas o el codillo reciben valoraciones positivas consistentes. El menú del día puede ser una opción razonable para quienes buscan comer en el centro histórico sin gastar demasiado. Sin embargo, las críticas sobre precios elevados, calidad inconsistente y problemas de servicio invitan a los potenciales clientes a ir con expectativas moderadas, preguntar claramente por los precios antes de pedir extras como pan o aderezos, y considerar que la experiencia puede variar significativamente según el plato elegido y el momento de la visita.