Las Cuatro Escobas
AtrásLas Cuatro Escobas es un establecimiento de restauración situado en la Calle Carretera número 15 de Soportújar, un pequeño municipio de la Alpujarra granadina conocido popularmente como «el pueblo de las brujas». Este restaurante se ha convertido en una de las opciones gastronómicas más relevantes de la zona, ofreciendo una propuesta culinaria que combina platos tradicionales alpujarreños con opciones más contemporáneas y de cocina asiática, lo que le otorga un perfil diferenciado respecto a otros establecimientos de la comarca.
El local presenta una decoración inspirada en la temática del municipio, creando un ambiente curioso y llamativo que conecta directamente con la identidad del pueblo. Esta ambientación, junto con elementos que evocan el mundo de la magia y las brujas, resulta especialmente atractiva para familias con niños, quienes encuentran en el espacio un entorno visualmente interesante. Los visitantes destacan la amplitud del local y la limpieza general del establecimiento, incluyendo los baños, aspectos que contribuyen positivamente a la experiencia gastronómica.
En cuanto a la oferta culinaria, Las Cuatro Escobas cuenta con una carta diversa que incluye aproximadamente 35 platos. Entre las opciones más valoradas por los clientes se encuentran las croquetas de queso de cabra con boniato caramelizado, el pulpo a la brasa, las costillas de cerdo a la parrilla, la pluma adobada, el sushi y los uramakis, las gyozas fuera de carta, la tarta de queso (considerada por algunos como la mejor probada), el bao de lagarto, el provolone, las berenjenas fritas, las patatas bravas y el jamón de Trevélez. El establecimiento también ofrece opciones infantiles como nuggets o macarrones a la boloñesa, lo que facilita la visita familiar.
Uno de los aspectos más llamativos del restaurante es la presencia de sushi y platos de cocina asiática en su carta, algo poco habitual en establecimientos de pueblos alpujarreños. Esta oferta innovadora ha sorprendido gratamente a numerosos visitantes, quienes valoran positivamente la posibilidad de disfrutar de estas preparaciones en un entorno tan singular. El plato alpujarreño, aunque presente en la carta y muy solicitado, genera opiniones más divididas entre los comensales.
El precio del establecimiento se sitúa en un nivel intermedio, con platos que oscilan aproximadamente entre 10 y 18 euros según las reseñas. La relación calidad-cantidad-precio es generalmente bien valorada por quienes destacan la abundancia de las raciones, aunque algunos visitantes consideran que los precios resultan elevados para la calidad ofrecida, especialmente en temporada alta cuando la demanda en el pueblo es elevada.
El servicio de atención al cliente presenta luces y sombras según las experiencias reportadas. Muchos visitantes elogian la amabilidad y rapidez del personal, mencionando casos en los que las camareras y camareros se mostraron atentos, simpáticos y dispuestos a colaborar, especialmente con familias y propietarios de mascotas. El hecho de que el establecimiento permita el acceso con perros ha sido muy bien recibido por numerosos clientes, quienes agradecen poder disfrutar de una comida accompaniedos de sus mascotas.
Sin embargo, existen reseñas negativas relacionadas con el trato del personal en determinadas ocasiones. Algunos visitantes han reportado experiencias donde la atención fue considerada deficiente, con comentarios sobre cierta antipatía o falta de empatía por parte de algunos empleados. El establecimiento ha respondido públicamente a algunas de estas críticas, generando diálogos extensos en la plataforma de reseñas que reflejan una cierta polarización en las experiencias de los clientes.
En lo referente a la calidad de la comida, las opiniones también están divididas. Mientras que una parte significativa de los comensales destaca el sabor, la presentación y el carácter casero de las elaboraciones, otros manifiestan su desacuerdo, señalando que ciertos platos son de calidad media, que algunos productos son congelados o precocinados, y que en ocasiones la elaboración no alcanza las expectativas generadas. Casos aislados como encontrar objetos extraños en la comida han sido reportados y causan preocupación.
Los horarios de apertura del restaurante son limitados, permaneciendo cerrado de martes a viernes y abriendo exclusivamente los lunes, sábados y domingos de 11:00 a 16:30 horas. Esta particularidad implica que los visitantes deben planificar su visita con antelación, especialmente durante puentes, festivos o la temporada alta de verano, cuando Soportújar experimenta una notable afluencia de turistas atraídos por su fama de «pueblo de las brujas». La reserva de mesa está recomendada para fines de semana y períodos de alta demanda.
El establecimiento ofrece servicios de comida para llevar, admite reservas y cuenta con acceso adaptado para personas con movilidad reducida. Dispone de terraza para los días en que el clima lo permite, aunque hay que señalar que en la terraza solo se sirve bebida y no comida completa. Los tamaños de las bebidas son destacados por algunos visitantes como generosos, mientras que las tapas se ofrecen como cortesía con la primera consumición, aunque algunos usuarios han expresado su desacuerdo con esta práctica.
Entre los puntos que podrían mejorar se encuentran la disponibilidad de infraestructura, ya que algunos visitantes han señalado que solo existe un baño compartido, y la consistencia en la calidad del servicio durante todo el año, ya que las experiencias varían considerablemente entre temporada alta y baja. La comunicación sobre la disponibilidad de la carta en determinadas horas también ha generado confusión entre algunos clientes que han visitado el establecimiento cuando la cocina ya había cerrado.
Las Cuatro Escobas representa una opción gastronómica interesante para quienes visitan Soportújar y buscan una experiencia culinaria variada que combine tradición alpujarreña con propuestas más innovadoras. La decoración temática, la amplitud del espacio y la posibilidad de ir accompaniedos de mascotas son aspectos diferenciadores valorados positivamente. No obstante, la consistencia en la calidad de la atención y la comida podría mejorar según las experiencias reportadas por algunos visitantes.