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La Jaula de los Tres Grillos

La Jaula de los Tres Grillos

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C. Marqués de San Esteban, 7, Centro, 33206 Gijón, Asturias, España
Restaurante
9.2 (1758 reseñas)

La Jaula de los Tres Grillos es un restaurante atípico situado en pleno centro de Gijón, en la calle Marqués de San Esteban número 7, a un paso del puerto deportivo y muy cerca de la plaza del Carmen. Lo que hace especial a este establecimiento no es solo su cocina tradicional asturiana, sino la experiencia completa que ofrece al comensal: un viaje al pasado a través de una decoración ecléctica y un trato personal que difícilmente se encuentra en otros restaurantes de la ciudad.

Detrás de este peculiar bar se encuentra Javier, un artista local que decidió transformar un pequeño local en un museo de los recuerdos. La decoración del lugar es, sin duda, su carta de presentación: cada centímetro de pared, techo y estantería está cubierto de objetos vintage, fotografías, cuadros, transistores, relojes, ganchillos, botellas y un sinfín de piezas de los años 60 y 70 que transportan al visitante directamente a la infancia. No se trata de una cafetería convencional ni de un restaurante de cadena: es una casa de comidas con personalidad, un homenaje a las guisanderas y a la memoria familiar.

Una carta reducida pero llena de sorpresas

Uno de los aspectos que más llama la atención al cliente es que la carta es deliberadamente corta. Aquí no se busca la variedad por la variedad, sino la calidad y la autenticidad. Cada plato tiene su historia, y Javier se encarga personalmente de narrarla a los comensales antes de que elijan, algo que se ha convertido en una seña de identidad del local.

Entre los platos más destacados se encuentra la célebre tortilla de sardinillas, una receta que ha sido reconocida con premios nacionales e internacionales. Se elabora al modo tradicional de los pescadores asturianos, sin patata, y resulta jugosa y sabrosa. Otro de los imprescindibles son los torreznos con huevos y patatas, crujientes por fuera y tiernos por dentro, traídos directamente desde Soria. Las pelotillas de satanás, unas croquetas de queso con un toque picante de jalapeño que hacen honor a su nombre, son también una apuesta segura para quienes disfrutan del picante moderado.

La carne chucha, unos escalopines tiernos acompañados de patatas y pimientos asados de forma natural, es uno de los platos más recomendados por los habituales. Para los amantes del mar, los calamares Olympia fritos al estilo de los pescadores del barrio de Jove ofrecen un sabor que recuerda a la cocina de antaño. La marranada, una especie de lasaña deconstruida con patata, atún y tomate, es una de las creaciones más originales y sorprendentes del menú.

Otros platos que merecen mención son los callos asturianos, el paté de pitu (un foie gras local), la tortilla de morcilla, la torcilla (de morcilla) y la ensalada txecorra. En el apartado de postres, la tarta de queso, el flan de almendra y el tiramisú de frutas (sin café) suelen ser los más demandados. Para acompañar, el local ofrece una cuidada selección de vinos y vermut de la casa.

Un ritual con sabor a infancia

Una de las tradiciones más entrañables de La Jaula de los Tres Grillos es el chupito de vino Sansón con una galleta Chiquilín que se ofrece al final de la comida como cortesía de la casa. Este detalle, que evoca los aperitivos que los niños de la generación del baby boom recibían en los años 60 y 70, se ha convertido en uno de los momentos más recordados por quienes visitan el establecimiento. Además, al pagar, los clientes reciben un ticket personalizado con un dibujo hecho a mano por el equipo.

El servicio: cercano, honesto y personal

El trato es, posiblemente, uno de los mayores atractivos del local. Javier, además de regentar el negocio, atiende personalmente a los comensales, explica cada plato con detalle, recomienda cantidades para evitar desperdiciar comida y resuelve cualquier duda sobre los ingredientes. Esta atención cercana y honesta, que recuerda al trato de las antiguas casas de comidas familiares, hace que muchos clientes se sientan como en casa de un amigo.

El personal complementa perfectamente esta filosofía, con una actitud amable y atenta que se mantiene constante a lo largo del servicio. Quienes visitan el bar suelen destacar que se les trata con un cariño especial, y muchos repiten visita precisamente por la calidez humana del equipo.

Ambiente y comodidad

El local cuenta con dos plantas: una inferior con barra y mesas altas tipo taburete, y una superior algo más íntima. La música de fondo, con temas de los años 60 y 70, acompaña perfectamente la atmósfera nostálgica del lugar. Sin embargo, hay que tener en cuenta que las mesas altas pueden resultar incómodas para algunas personas, especialmente para quienes buscan una comida más relajada o para niños pequeños. Tampoco hay acceso adaptado para personas con movilidad reducida, ya que la entrada no es totalmente accesible.

Otro aspecto a tener presente es que el local puede ser algo ruidoso cuando está lleno, dado el ambiente animado y la disposición de las mesas. En verano, algunos clientes han señalado que puede hacer calor en la planta superior. En cuanto a la higiene de ciertos elementos decorativos, como manteles o tapetes, las opiniones varían, por lo que es un punto que conviene tener en cuenta.

Horarios, reservas y precios

El restaurante abre únicamente de jueves a domingo, en horario de comida de 14:00 a 17:00 y de cena de 21:00 a 00:00 (viernes y sábados). Los lunes, martes y miércoles permanece cerrado. Es muy recomendable reservar, ya que el local tiene un aforo limitado y suele llenarse, especialmente los fines de semana. Para ello, se puede llamar al teléfono 984 19 59 81.

El nivel de precios se sitúa en una franja media-alta para la ciudad. Las raciones son generosas y pensadas para compartir, por lo que pedir medias raciones puede ser una buena estrategia si se desea probar varios platos. Algunos comensales han comentado que ciertos platos resultan algo caros en comparación con otros establecimientos similares, aunque la mayoría coincide en que la experiencia global justifica el desembolso.

Comida para llevar y otras opciones

Aunque la esencia del local es la experiencia de comer en mesa, también ofrece la posibilidad de solicitar comida para llevar, lo que permite disfrutar de sus recetas en casa. Además, durante la visita, es habitual que Javier invite a probar algún plato fuera de carta, como unas albóndigas o una muestra de torreznos, un gesto muy apreciado por los clientes.

¿Para quién es este restaurante?

La Jaula de los Tres Grillos es un restaurante ideal para quienes buscan algo diferente en Gijón, amantes de la cocina tradicional con un toque personal, curiosos por descubrir espacios con carácter y personas que valoran el trato cercano por encima de la uniformidad de las grandes cadenas. Es una opción perfecta para parejas, grupos de amigos o familias con hijos mayores que quieran disfrutar de una experiencia singular.

Por el contrario, no es el lugar más adecuado para quienes buscan una cafetería rápida, menús infantiles estándar o accesibilidad total. Tampoco lo es para quienes prefieren comedores silenciosos o esperan una carta amplia con opciones para todos los gustos, incluidas personas con alergias o celiaquía, ya que la oferta sin gluten es muy limitada.

La Jaula de los Tres Grillos se ha consolidado como una de las propuestas más singulares de la escena gastronómica gijonesa. Su combinación de cocina tradicional asturiana, decoración única, servicio personal y detalles únicos como el chupito de despedida lo convierten en una parada obligatoria para quienes visitan la ciudad o para los propios gijoneses que buscan redescubrir los sabores de siempre. A pesar de algunos puntos mejorables, como la incomodidad de las mesas altas o el precio elevado de ciertos platos, la mayoría de quienes lo prueban coinciden en que la experiencia merece la pena y en que, tarde o temprano, acaban volviendo.

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