La Cova

La Cova

Atrás
Pl. Carloforte, 11, 03138 Tabarca, Alicante, España
Restaurante
6.4 (146 reseñas)

El restaurante La Cova se encuentra ubicado en la Plaza Carloforte número 11 de la isla de Tabarca, un pequeño paraíso mediterráneo frente a las costas de Alicante. Este establecimiento forma parte de la oferta gastronómica de uno de los destinos turísticos más singulares del Mediterráneo español, donde los visitantes encuentran una combinación única de patrimonio histórico, aguas cristalinas y, por supuesto, una variada propuesta culinaria.

El restaurante trabaja con un horario continuado que abarca desde las 9:00 hasta las 23:00 horas todos los días de la semana, lo cual permite a los clientes disfrutar de desayunos, almuerzos y cenas durante toda su jornada en la isla. Además, cuenta con servicio de comida para llevar, una opción práctica para quienes prefieren degustar sus platos en otro lugar o durante una excursión por el entorno natural de Tabarca. La carta incluye opciones como cervezas y vinos, aunque no ofrece opciones específicas para comida vegetariana.

Lo positivo del restaurante La Cova

Entre los puntos a favor que destacan los visitantes, se encuentran varios platos que han conquistado el paladar de quienes los han probado. La ensalada de burrata recibe valoraciones particularmente positivas, describiéndola como espectacular y deliciosa. Otros platos destacados incluyen el pulpo a la gallega, el solomillo en cava, las gambas al ajillo, las croquetas y las marinares, todos ellos mencionados como opciones de calidad por diversos usuarios.

Un aspecto que no pasa desapercibido en las reseñas es la calidad del pescado fresco del día, preparado a la plancha y acompañado de pan recién hecho, una combinación que evoca los sabores auténticos de la cocina mediterránea. Varios visitantes internacionales, especialmente durante los meses de verano, han coincidido en calificar la experiencia culinaria como memorable, destacando la calidad de los ingredientes utilizados.

El servicio de desayunos también recibe elogios por parte de algunos clientes, quienes consideran que ofrece una de las mejores opciones para comenzar el día en toda la isla. Los cafés y tostadas son descritos como deliciosos, con un servicio amable, rápido y eficiente. La localización del restaurante, situada en un rincón algo apartado de las zonas más transitadas por turistas, aporta un ambiente más tranquilo que resulta atractivo para quienes buscan relajarse sin las aglomeraciones típicas de los puntos turísticos principales.

Un elemento recurrente y muy positivo en las opiniones de los clientes es la figura de Rose, una camarera cuyo nombre aparece constantemente en las reseñas positivas. Los visitantes la describen como simpática, amable, atenta y servicial, contribuyendo significativamente a que la experiencia en el restaurante sea agradable. Su capacidad para comunicarse en inglés también ha sido valorada positivamente por turistas extranjeros.

Las sombras del establecimiento

Sin embargo, el restaurante La Cova presenta aspectos que generan detractores entre los visitantes. El precio elevado es la queja más frecuente y. Diversos usuarios señalan que los precios no se corresponden con la calidad ofrecida, describiendo el establecimiento como un auténtico punto turístico que aprovecha la ubicación privilegiada y la limitada competencia en la isla para aplicar tarifas superiores a lo razonable. Hay testimonios de familias que han gastado más de 100 euros por una comida modesta, incluyendo platos como pizzas congeladas a precios desorbitados o platos de jamón a 24 euros con apenas 100 gramos de producto.

La velocidad del servicio constituye otro punto débil significativo. Hay reportes de clientes que han esperado hasta una hora para recibir sus pedidos, incluyendo platos sencillos como patatas congeladas con beicon. Esta espera prolongada, combinada con la sensación de estar siendo atendido con desinterés, genera una experiencia frustrante para quienes visitan el restaurante con expectativas razonables.

El trato del personal genera opiniones muy polarizadas. Mientras algunos empleados como Rose reciben alabanzas constantes, otros miembros del equipo son criticados por su actitud grosera, antipática y arrogante. Hay testimonios de visitantes que relatan haber sido prácticamente echados del local, con empleados que les quitaron el toldo para que les diese el sol del mediodía o que les dijeron directamente que «unas cocas no lo valen». Otros usuarios relatan haber sido presionados para abandonar sus mesas inmediatamente después de pagar, e incluso hay casos de empleados que manipularon las pertenencias de los clientes para acelerar su marcha.

Existen también problemas relacionados con la transparencia en los precios. Hay visitantes que señalan confusiones entre menús de desayuno y menús regulares, cobrados precios diferentes a los anunciados. También hay quejas sobre el cobro de botellas de agua grandes cuando en realidad se sirvió agua en botellas más pequeñas, y sobre la ausencia de precios en la carta de helados.

En cuanto a la calidad de la comida, hay inconsistencias notables. Mientras algunos platos son elogiados, otros reciben críticas duras. Las patatas bravas, por ejemplo, son descalificadas por múltiples usuarios como de las peores que han probado, con salsas de bote y servidas frías. Hay quejas sobre comida salada en exceso y sobre raciones pequeñas en proporción al precio cobrado.

Otros aspectos que merecen atención son la ausencia de tronas para niños, lo cual resulta incómodo para familias con bebés, y los horarios restrictivos que han provocado situaciones conflictivas, con clientes a los que se les negó comida cerca de las 19:30 horas, siendo informados de que cerraban, aunque posteriormente se vio al local funcionando con normalidad y atendiendo a otros comensales.

Consideraciones finales para el visitante

El restaurante La Cova presenta una propuesta gastronómica que oscila entre lo recomendable y lo decepcionante, dependiendo en gran medida del plato elegido y del momento de la visita. La calidad de ciertos platos como la ensalada de burrata, el pulpo o el pescado fresco del día puede satisfacer a los paladares más exigentes, pero los precios elevados y las inconsistencias en el servicio invitan a los visitantes a contrastar opiniones y explorar otras alternativas en la isla antes de decidir dónde comer.

Es recomendable acercarse al local durante las horas menos concurridas, quizás para un desayuno tranquilo o una tarde donde la demanda sea menor, aumentando así las probabilidades de recibir una atención más personalizada y tiempos de espera más razonables. La figura de Rose representa el estándar de servicio que el restaurante podría ofrecer de manera consistente, aunque la experiencia puede variar considerablemente según el empleado que atienda en cada ocasión.

Para quienes buscan opciones de comida para llevar en Tabarca, La Cova ofrece esta posibilidad, aunque convendría consultar previamente los precios y tiempo estimado de preparación para evitar sorpresas desagradables. En definitiva, se trata de un restaurante que puede satisfacer si se eligen las opciones correctas y se gestionan las expectativas adecuadamente, pero que requiere cierta cautela por parte del visitante informado.

Otros negocios que podrían interesarte

Ver Todos