Hipódromo de Suso – Restaurante en Santander
AtrásEl Hipódromo de Suso es un restaurante en Santander que se distingue por ofrecer cocina española con un sello particular, ubicado en las instalaciones de un club deportivo de madera cercano al famoso Faro de Cabo Mayor. Este establecimiento, situado en la Avenida del Faro en la zona de Cueto, cuenta con una decoración que evoca tiempos pasados, manteniendo una estética elegante con chimenea y fotografías vintage que le otorgan un carácter acogedor. Además, dispone de una amplia terraza que permite disfrutar de las vistas mientras se come.
En cuanto a su propuesta gastronómica, el restaurante ofrece un menú de barra libre que ha generado opinions encontradas entre los visitantes. Por un lado, quienes han disfrutado de esta modalidad destacan que resulta rentable para los amantes de comer abundante, ya que permite repetir platos sin limitación, incluyendo opciones como gambas a la plancha, almejas, mejillones, jamón ibérico, pulpo, cecina y diversos platos principales tanto de pescado como de carne. Los defensores de esta opción mencionan que, aunque el precio por persona se sitúa en torno a los 35-46 euros dependiendo del día, la cantidad y variedad compensan la inversión si se aprovecha correctamente.
Sin embargo, las reseñas también revelan aspectos problematicos que merecen consideración. Varios clientes han reportado que la calidad de la comida ha disminuido con el paso del tiempo, mencionando platos que llegan fríos a la mesa, raciones que se han reducido considerablemente y una elaboración que no alcanza las expectativas generadas por el precio. En particular, algunos visitantes señalan que preparaciones como el pulpo incluyen demasiado puré de patata y poca cantidad del producto principal, mientras que carnes como el solomillo o el entrecot han resultado en ocasiones sobrepasadas de sal o con un punto de cocción inadecuado.
El servicio de bebida también ha levantado críticas significativas. El agua se sirve en botellas de cristal con el logotipo del restaurante, sin precinto aparente, y su precio oscila entre 3 y 3,60 euros, lo que muchos clientes consideran excesivo si no se trata de agua mineral embotellada. Esta práctica, sumada al cobro del pan sin aviso previo en la mesa, ha generado incomodidad entre quienes esperaban una atención más transparente en cuanto a los cargos adicionales.
Respecto al personal, las experiencias son dispares. Mientras muchos visitantes elogian la atención de determinados camareros, destacando su amabilidad y rapidez, otros señalan problemas con la actitud de la encargada o responsable del comedor, describiendo un trato frío, poco profesional o excesivamente vigilante hacia los comensales. Varios reseñadores mencionan situaciones incómodas donde se ha presionado para terminar todos los platos antes de permitir solicitar el postre, algo que resulta especialmente molesto cuando el alimento no ha resultado de agrado.
Un punto que merece especial atención es el manejo de alergias e intolerancias alimentarias. Varios clientes celiacos o con otras restricciones han reportado que la información del menú sobre alérgenos es incorrecta o incompleta, lo que puede representar un riesgo para personas con necesidades dietéticas específicas. Este aspecto debería mejorar significativamente para garantizar la seguridad de todos los visitantes.
El restaurante abre de lunes a domingo de 10:00 a 23:30 horas, permaneciendo cerrado los martes. Dispone de parking gratuito en las inmediaciones y, dada su ubicación, resulta un punto de parada natural tras visitar el Faro de Cabo Mayor o la playa de Mataleñas, lo que lo convierte en una opción conveniente para quienes realizan rutas por esta zona de Cantabria.
el Hipódromo de Suso presenta una propuesta interesante para quienes buscan un restaurante con terraza y cocina española cerca de Santander, especialmente si se opta por el menú del día entre semana, que ofrece mejor relación calidad-precio. No obstante, las experiencias negativas registradas invitan a ser cautos con las expectativas si se elige la modalidad de barra libre, donde el precio se eleva considerablemente. La ubicación privilegiada y el ambiente del local son claramente puntos a favor, pero la inconsistencia en la calidad de ciertos platos y algunos aspectos del servicio invitan a informarse bien antes de visitarlo, especialmente si se tiene alguna restricción alimentaria.