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Es Magatzem. Fat y Salat

Es Magatzem. Fat y Salat

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Carrer Batle Andreu Burguera Mut, 14, 07640 Ses Salines, Illes Balears, España
Restaurante
9 (1007 reseñas)

Es Magatzem. Fat y Salat es un restaurante tradicional mallorquín ubicado en el corazón de Ses Salines, una encantadora localidad del sur de Mallorca. Este establecimiento, gestionado por un matrimonio local, se ha consolidado como una opción destacada para quienes buscan experimentar la auténtica gastronomía mallorquina en un ambiente familiar y acogedor. Su nombre, que evoca la figura delの almacenista, ya anticipa una propuesta culinaria donde la tradición y los productos de la tierra son los protagonistas.

La carta de Es Magatzem. Fat y Salat ofrece un recorrido completo por los platos más representativos de la cocina mallorquina. Entre las especialidades más celebradas por los comensales destacan el bacalao con sobrasada y miel, una combinación que surprendentemente conquista a prácticamente todos los visitantes que lo prueban. También merecen atención especial el tumbet, el frito mallorquín, el arroz brut, las albóndigas caseras, la lechona al horno y la dorada a la plancha, platos que reflejan la riqueza de la cocina tradicional de la isla.

Los entrantes y tapas no se quedan atrás, con opciones como croquetas, calamares rellenos, boquerones en ensalada, pulpo a la gallega y una tabla de quesos que permite descubrir los sabores locales. Para los amantes de la carne, las carrilleras y el cochinillo al horno son opciones que requieren mención especial. El restaurante también ofrece postres caseros como el gató (tarta de almendra), el pudding y una recommendable ensaimada, además de helados artesanales, entre los que destaca el de almendras.

Uno de los aspectos más valorados por los clientes es el trato recibido. El personal, descrito repetidamente como cercano, amable y profesional, especialmente la Camarera Isa, ofrece un servicio personalizado que orienta a los comensales en la elección de platos, algo que resulta muy útil para quienes no conocen la gastronomía mallorquina. Este enfoque familiar se refleja en cada detalle del servicio.

En cuanto al ambiente, el local presenta una decoración entre moderna y tradicional, con paredes rústicas, mesas de madera y una iluminación cuidada que crea un espacio acogedor y tranquilo. No obstante, algunos visitantes han señalado que el interior puede resultar caluroso en verano debido a la ausencia de aire acondicionado, aunque dispone de terraza para quienes prefieran comer al aire libre.

En lo que respecta a la relación calidad-precio, las opiniones están divididas. Mientras que una mayoría considera que los precios son justos y proporcionados a la calidad de la comida y las raciones generosas, otros mencionan que algunos elementos como el pan con aceitunas y alioli pueden resultar algo caros. En cualquier caso, el precio nivel 2 indica una propuesta moderada que se sitúa en la media de los restaurantes de la zona.

El restaurante ofrece comida para llevar, lo que permite llevarse los sabores mallorquines a casa. También dispone de opciones para vegetarianos y atención especial para personas con intolerancia al gluten, con platos adaptados y control de contaminación cruzada en cocina, algo que no todos los establecimientos de la isla ofrecen.

El horario de apertura es bastante extenso: permanece abierto de martes a sábado en horario de comidas y cenas, los domingos solo cierra entre comidas, y los lunes abre únicamente para la cena. Los viernes su horario se extiende hasta las 23:00. Eso sí, los jueves permanece cerrado, algo a tener en cuenta a la hora de planificar la visita.

Entre los aspectos a mejorar que han surgido en algunas reseñas destacan la paella, que según un comensal resultó ser un arroz amarillo con poco sabor, aunque los responsables del restaurante han mostrado disposición para mejorar este plato. También hay quien ha comentado que algunos platos pueden resultar algo aceitosos, por lo que quizás convenga pedir orientación al personal sobre las preferencias de cada cliente.

Es Magatzem. Fat y Salat representa una opción sólida para quienes buscan un restaurante local donde disfrutar de comida casera mallorquina sin tourist traps. Su ambiente familiar, la calidad de sus platos tradicionales y un servicio cercano lo convierten en una parada obligatoria si se visita Ses Salines o sus alrededores. Eso sí, se recomienda reservar mesa especialmente en temporada alta, dado el tamaño del establecimiento y su creciente popularidad entre locales y visitantes.

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