El Internacional
AtrásEl Internacional es un restaurante de alta cocina situado en el interior del hotel Canfranc Estación, A Royal Hideaway, un establecimiento de categoría 5*GL ubicado en la localidad pirenaica de Canfranc-Estación, en la provincia de Huesca. Este restaurante se ha convertido en una referencia gastronómica de la zona, atrayendo tanto a huéspedes del hotel como a visitantes externos que buscan una experiencia culinaria memorable en un entorno verdaderamente singular.
El edificio que alberga este restaurante forma parte de la emblemática Estación Internacional de Canfranc, una construcción histórica que data de 1928 y que ha sido meticulosamente restaurada para recuperar su antiguo esplendor. Al cruzar el umbral del restaurante, los comensales son transportados inmediatamente a una época dorada donde los grandes hoteles constituían destinos en sí mismos. La decoración, inspirada en el estilo art décó de los años 20 y 30, complementa a la perfección la arquitectura modernista del edificio, creando una atmósfera que evoca el glamour de los viajes en tren de aquella época dorada.
La propuesta gastronómica de El Internacional combina la tradición culinaria aragonesa con toques creativos y una ejecución propia de la alta cocina. El chef Eduardo Salanova, respaldado por su experiencia en establecimientos estrellados, firma una carta que incluye platos clásicos reinterpretados con gran maestralía. Entre las elaboraciones más celebradas por los visitantes se encuentran las reconocidas croquetas de jamón, consideradas por muchos como las mejores de la región, los generosos canelones XL rellenos de ragout de tres carnes ecológicas, las carrilleras de ternera al vino tinto y el emblemático solomillo Rossini, un clásico de la cocina francesa que aquí alcanza cuotas de excelencia.
El menú degustación Transpirenaico representa otra opción formidable para los amantes de la gastronomía. Este recorrido culinario incluye platos tan sorprendentes como el gazpacho de maíz con sésamo, que desafía las expectativas al servirse incluso en épocas no estivivas, demostrando que los productos de temporada pueden sorprender en cualquier momento del año. Los entrantes del menú suelen recibir elogios particulares, con fusiones de texturas y sabores que preparan el paladar para las elaboraciones posteriores. No obstante, es importante señalar que algunos comensales han comentado que el menú degustación puede resultar demasiado abundante y calórico para determinados appetites, por lo que solicitar información sobre las cantidades antes de elegir podría ser prudente.
La sección de postres merece un apartado especial. El flan de la abuela Angelines se ha convertido en una leyenda dentro del restaurante, recibiendo menciones prácticamente universales en las reseñas de los clientes. Su textura cremosa y su sabor auténtico lo posicionan como uno de los dulces más recomendables de todo el Pirineo. La torrija tostada de brioche, la tarta de queso con una elaboración diferente a la convencional, el bizcocho fluido de chocolate con helado de dulce de leche y el cremoso de cítricos completan una carta de postres que cierra cualquier comida con broche de oro.
El servicio de sala en El Internacional recibe alabanzas quase unánimes. El personal, vestido con trajes que hacen referencia a la época dorada de la estación, demuestra una profesionalidad y atención al cliente que cumple con creces las expectativas de un establecimiento de esta categoría. Nombres como Ana Acín, Ruth, Margarita, Dora, Dorothy y César aparecen repetidamente en las reseñas como ejemplos de un trato excepcional, amable y discreto. El maître consegue que los comensales se sientan cómodamente atendidos sin invasive intervención, un equilibrio difícil de lograr y que aquí se ejecuta con nota sobresaliente.
Un aspecto destacable es la atención que el restaurante presta a las necesidades alimentarias especiales de sus clientes. Personas con intolerancia al gluten o celiaquía han expresado su agradecimiento por la detallada explicación de los platos seguros, así como por la disposición del equipo para adaptar elaboraciones cuando es posible. Esta sensibilidad hacia las alergias alimentarias diferencia al establecimiento y lo convierte en una opción viable para comensales con restricciones dietaryes. Además, la disponibilidad de un menú infantil hace que El Internacional sea un lugar apropiado para disfrutar en familia.
La carta de vinos ofrece referencias suficientes para complementar cualquier elección culinaria, con opciones que abarcan desde caldos del Moncayo hasta etiquetas más exclusivas. No obstante, algunos visitantes han señalado que los precios de algunas botellas pueden resultar elevados en comparación con establecimientos de similar categoría, un aspecto a considerar para los presupuestos más ajustados.
En cuanto a las áreas de mejora identificadas por los clientes, la velocidad del servicio figura entre las más mencionadas. Varios comensales han experimentado tiempos de espera prolongados entre platos, e incluso entre la llegada al restaurante y la toma de nota, situaciones que resultan particularmente frustrantes cuando el comedor no está completo. También se ha señalizado que ciertos platos pueden llegar a la mesa a temperatura inferior a la ideal, un detalle que en un establecimiento de esta gama debería estar más controlado. Asimismo, la amplitud de la carta, aunque suficiente, podría quedarse corta para quienes buscan mayor variedad.
El ambiente del restaurante se completa con una selección musical que acompaña la experiencia sin intrusive, transportando a los comensales a través de melodías de otras épocas. La separación entre mesas permite conversaciones privadas sin incómodos cruces de diálogos, y la climatización, aunque algunos visitantes han reportado problemas de frío excesivo, generalmente mantiene un equilibrio adecuado para crear un espacio acogedor.
Respecto a los precios, El Internacional se posiciona en un nivel intermedio-alto, coherente con su categoría de hotel 5*GL y la calidad de sus elaboraciones. Los comensales que han visitado el restaurante valoran positivamente la relación calidad-precio en general, aunque reconocen que no se trata de una experiencia gastronómica económica. Los costes rondan los 40-50 euros por persona para quienes optan por platos a la carta con entrante, principal y postre, pudiendo elevarse si se elige el menú degustación o se incluyen bebidas.
Para aquellos que planean visitar El Internacional, es altamente recomendable realizar reserva previa, especialmente durante temporada alta o fines de semana. El sistema de reservas a través de la página web del hotel permite indicar preferencias de mesa, alergias alimentarias y ocasiones especiales, demostrando una atención al detalle que comienza antes même de pisar el restaurante. Es importante tener en cuenta que el horario de acceso al restaurante se extiende hasta las 22:30 horas, aunque el establecimiento puede permanecer abierto hasta más tarde para los comensales que prolonguen su velada.
El Internacional representa una propuesta gastronómica que va más allá de la simple alimentación, ofreciendo una experiencia completa que combina historia, arquitectura, servicio de excelencia y cocina de autor en un entorno incomparable. Ya sea para una celebración especial, una cena romántica o simplemente para descubrir los sabores del Pirineo aragonés con todas las garantías de calidad, este restaurante dentro del histórico edificio de la estación de Canfranc constituye una elección que difícilmente defraudará a quienes la visiten.