D’Obra
AtrásD’Obra es un restaurante ubicado en el casco urbano de Melide, en la provincia de La Coruña, concretamente en la Rua Camiño Vello de Santiago, número 15. Este establecimiento se ha convertido en una referencia gastronómica dentro del Camino de Santiago francés, ofreciendo una propuesta culinaria que rompe con la tradición más clásica de la zona y apuesta por una cocina de autor basada en producto gallego de temporada y proximidad.
El chef al frente del proyecto es Andrés Torreiro, un joven cocinero que desarrolló su formación en reconocidos establecimientos con estrella Michelin, entre ellos el afamado Mugaritz. Junto a su madre, Andrés lanzó este proyecto con el objetivo de ofrecer una experiencia gastronómica de alto nivel a peregrinos, visitantes y residentes en la zona, demostrando que en el rural también es posible criar una propuesta de restauración inovadora y ambiciosa.
Una propuesta gastronómica diferente en Melide
Melide es conocido históricamente por sus pulperías tradicionales donde probar el clásico pulpo a la gallega, sin embargo, D’Obra aporta un soplo de aire fresco a la oferta culinaria de la localidad. Su carta, aunque no es excesivamente amplia, está cuidadosamente elaborada y cambia según la disponibilidad de producto de temporada. Entre los platos más destacados por los comensales se encuentran las zanahorias a la brasa con queso fresco, pesto y piparras, un plato que llegó a ganar un concurso organizado por Estrella Galicia y que se ha convertido en seña de identidad del restaurante. También destacan las kokotxas al pil pil, las albóndigas de cachena con parmentier ahumado, el pulpo con melocotón braseado y salsa cítrica estilo tailandés, la presa ibérica con galmesán y la lubina mejorada con una salsa pil pil que recuerda a la tradición vasca.
Uno de los puntos fuertes de D’Obra es su menú degustación, disponible en dos formatos (completo y corto), que permite al comensal recorrer gran parte de la oferta culinaria del restaurante. Este menú ha sido alabado por numerosos visitantes, que destacan su equilibrio entre sabor, creatividad y cantidad, todo ello por un precio alrededor de 38 euros más bebidas, lo que supone una relación calidad-precio muy interesante para el nivel de cocina que se ofrece. De hecho, varios reseñadores han llegado a calificar esta experiencia como digna de estrella Michelin a un precio accesible.
Los postres como broche final
Si hay algo que genera consenso absoluto entre quienes visitan D’Obra son sus postres. El flan casero infusionado con hierbas aromáticas es probablemente el plato más alabado del restaurante, descrito por los comensales como espectacular, con una textura sedosa y un sabor casero auténtico que lo sitúa entre los mejores flanes jamás probados. El chef Andrés no duda en acercarse personalmente a las mesas para explicar la elaboración de este postre, añadiendo un componente didáctico y cercano a la experiencia. La tarta de queso al horno, servida templada y con una cremosidad excepcional, también recibe felicitaciones constantes, así como el coulant de chocolate y la manzana con queso ahumado, licor de hierbas y un toque de kiwi.
Instalaciones y ambiente
El restaurante cuenta con un interior acogedor aunque no excesivamente amplio, decorado con gusto y donde la música ambiental de fondo contribuye a crear un ambiente relajado y agradable. No obstante, la gran protagonista del local es su terraza y jardín, un espacio al aire libre rodeado de árboles que resulta ideal para disfrutar de la comida durante los meses de buen tiempo. Esta terraza ha sido descrita por múltiples reseñas como un lugar perfecto para comer con tranquilidad, con buena música y en un entorno muy agradable, hasta el punto de que algunos visitantes señalan que invita a quedarse más de lo previsto.
Es importante mencionar que el establecimiento no dispone de servicio de bar independiente, funcionando exclusivamente como restaurante donde es necesario reservar o acudir en horario de comidas y cenas. Esta operativa, según indican desde el propio restaurante, está diseñada para garantizar una experiencia de calidad a quienes vienen específicamente a comer.
Servicio y atención al cliente
El equipo humano de D’Obra recibe valoraciones overwhelmingly positivas. Personal como Angie, Angy o Alfonso son mencionados repetidamente por su amabilidad, profesionalidad y atención al detalle. El chef Andrés también sale frecuentemente a las salas para explicar los platos y charlar con los comensales, lo que aporta un toque personal y cercano que muchos visitantes destacan como algo especial. Se nota la vocación de servicio y el cariño con el que trabaja todo el equipo.
No obstante, hay que señalar algunas observaciones constructivas que aparecen en las reseñas. Un comensal señaló que certain platos pueden incluir picante (como las piparras) sin que esto quede claramente reflejado en el etiquetado de alérgenos, lo que podría afectar a personas intolerantes al picante. Desde el restaurante explican que el picante no forma parte de los 14 alérgenos de declaración obligatoria y que, ante cualquier duda, lo recomendable es informarlo al hacer la reserva. También algún visitante mencionó que el interior del local puede resultar fresco en determinadas épocas del año, o que el espacio interior es modesto comparado con la ambición de la cocina, aunque la terraza compensa ampliamente esta limitación.
Horario y disponibilidad
D’Obra abre sus puertas de martes a viernes en horario de almuerzo (11:30 a 15:30) y cena (19:30 a 22:30, excepto los jueves que solo abre al mediodía). Los sábados el horario de noche se retrasa ligeramente hasta las 20:00, y los domingos permanece abierto únicamente para el almuerzo. Los lunes permanece cerrado. Es altamente recomendable reservar con antelación, especialmente en temporada alta y fines de semana, ya que la demanda es alta y el espacio limitado.
Consideraciones finales
D’Obra representa una opción gastronómica destacada para quienes buscan calidad y creatividad en Melide. Su cocina de autor con raíces gallegas, la calidad del producto, la elaboración cuidada de cada plato y un servicio atento configuran una experiencia que va más allá de una comida convencional. La terraza exterior, el ambiente relajado y los postres caseros completan una propuesta que, pese a sus limitaciones de espacio y horarios, ha logrado ganarse un lugar entre los favoritos de peregrinos y viajeros gastronómicos por la zona del Camino de Santiago.
Si estás planeando tu visita, te recomendamos optar por el menú degustación si deseas probar la mayor variedad posible, y no olvides pedir el flan: es, sin duda, la guinda perfecta de una comida memorable.