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Casa de México en España

Casa de México en España

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C. de Alberto Aguilera, 20, Chamberí, 28015 Madrid, España
Centro cultural Centro de ocio infantil Cine Escuela de cocina Espacio de coworking Exposición Museo Museo de artesanía Restaurante Taller de costura Tienda
9.2 (6529 reseñas)

La Fundación Casa de México en España es un enclave cultural singular situado en la Calle de Alberto Aguilera número 20, en pleno barrio de Chamberí. Este espacio, alojado en un edificio de estilo ecléctico proyectado por el arquitecto Luis Bellido entre 1926 y 1932, fue sede del Instituto de Higiene Militar, Casa de Socorro, Tenencia de Alcaldía e Instituto Nacional de Empleo antes de transformarse, en 2018, en la actual institución dedicada a difundir la cultura mexicana en territorio español. Su programación combina exposiciones, talleres, ciclos formativos y propuestas gastronómicas que lo convierten en una parada obligada para quienes buscan conocer México sin salir de Madrid.

Uno de los grandes atractivos de la casa es su vertiente culinaria. En la planta sótano se ubica un bar-restaurante que ha sorprendido a muchos visitantes por su propuesta de cocina mexicana contemporánea, con un cuidado especial en la selección de licores que decoran las paredes a modo de bodega visual. Este espacio gastronómico se complementa con una agenda de talleres de cocina en los que chefs y especialistas comparten técnicas tradicionales, elaboración de tortillas, moles, salsas y otros platos representativos del país. Además, la fundación otorga el Sello Copil, un distintivo que reconoce la excelencia de los restaurantes mexicanos en España, lo que la convierte en un referente para el sector de la gastronomía mexicana en Europa.

Para los amantes de las bebidas y las catas, la casa organiza periódicamente degustaciones temáticas. Las catas de cervezas mexicanas han tenido una gran aceptación entre los asistentes, quienes además aprovechan para conocer las salas expositivas en visitas combinadas. La cultura del mezcal y el tequila también tiene su hueco en eventos puntuales, así como la presentación de nuevas marcas de destilados artesanales. Quienes prefieran algo más distendido pueden hacer una pausa en la zona de cafetería o adquirir algún producto típico en la tienda.

La tienda de artesanías merece mención aparte. Ubicada en la planta superior, ofrece piezas de cerámica, textiles bordados, joyería de filigrana, alebrijes y objetos decorativos traídos directamente de México. También dispone de una pequeña librería con volúmenes especializados en arte, historia y, por supuesto, gastronomía mexicana: recetarios, ensayos sobre cocina regional y libros sobre ingredientes endémicos como el maíz, el chile o el cacao. Aunque no funciona como servicio de comida para llevar, sí es posible adquirir productos alimenticios envasados —café de Chiapas, moles en pasta, salsas picantes, dulces típicos— perfectos para quien quiera llevarse un pedazo de México a casa.

El plato fuerte del calendario anual es, sin duda, la celebración del Día de Muertos. Cada año, entre octubre y noviembre, la fachada se decora con flores de cempasúchil y calaveras de colores, mientras el interior se transforma para alojar un monumental Altar de Muertos. El montaje ha sido diseñado en distintas ocasiones por figuras de reconocido prestigio, como el diseñador de producción Eugenio Caballero, ganador de un Óscar por su trabajo en El laberinto del fauno. Los temas varían anualmente: en 2024 rindió homenaje a las grandes catrinas de la historia, mientras que en 2025 giró en torno al cabaret mexicano, con figuras vestidas de cabareteras y una Catrina de tamaño original que se convirtió en la sensación de la temporada. La visita es gratuita, aunque se recomienda reservar entrada online para evitar colas, especialmente los fines de semana.

Además del altar, el recorrido incluye muestras de pan de muerto, catrinas de papel picado y objetos rituales que explican el sincretismo entre las tradiciones prehispánicas y el catolicismo. Para los más pequeños, suelen organizarse talleres infantiles de elaboración de catrinas y calaveritas de azúcar. La experiencia se completa con una zona final donde se venden productos típicos relacionados con la festividad, incluyendo el mencionado pan de muerto, que muchos visitantes aprovechan para probar.

En Navidad, la casa viste su fachada con motivos mexicanos y presenta una singular exposición de Belenes Mexicanos, con piezas de artesanía elaboradas con materiales muy variados: barro, papel amate, tela, hueso e incluso miniaturas integradas en elementos tan sorprendentes como el interior de un automóvil. Esta muestra es una oportunidad excepcional para apreciar la creatividad de los artesanos y entender cómo se reinterpretan las escenas navideñas desde la sensibilidad mexicana.

La programación expositiva regular es igualmente atractiva. A lo largo del año se han podido ver muestras como la Colección Micha-Levy (pintura mexicana del siglo XX), Rebeldías vanguardistas (con obras de Carlos Amorales y otros creadores contemporáneos), Cocina que despierta: El poder de la herencia (centrada en las cocineras tradicionales), o exposiciones de fotografía, cerámica, textiles y escultura. El edificio, con sus techos altos y sus salas luminosas, es en sí mismo una joya arquitectónica que merece la visita, con ascensores en cada planta para garantizar la accesibilidad de personas con movilidad reducida, carritos de bebé o sillas de ruedas.

La ubicación es otra de sus grandes bazas. Se encuentra a escasa distancia de la estación de metro, con fácil acceso en transporte público, y en una zona con amplia oferta de bares y cafeterías donde prolongar la jornada. Los horarios son generosos: de martes a sábado abre de 10:00 a 21:00 horas, los lunes de 10:00 a 19:00, y los domingos de 10:00 a 14:00. La entrada general es gratuita, lo que facilita la visita incluso para quienes solo quieran pasar un rato descubriendo la fachada decorada o tomando algo en el bar.

Ahora bien, no todo es perfecto. Durante las semanas del Día de Muertos, el control de aforo genera colas que pueden superar la hora y media de espera, sobre todo en fines de semana, y la entrada sin reserva se vuelve complicada. Algunos visitantes han señalado que, en esas fechas, el personal —gestionado por una empresa externa de seguridad— tiende a apurar el ritmo del recorrido, dando instrucciones de avanzar rápidamente y dejando poco margen para leer los carteles informativos, tomar fotografías o detenerse a contemplar los detalles. Es una situación que puede resultar estresante y resta parte del encanto contemplativo que debería tener una muestra de estas características.

También se han reportado diferencias notables en la calidad de las visitas guiadas: mientras algunos guías demuestran un conocimiento profundo y contagian su pasión por la tradición, otros ofrecen explicaciones imprecisas o demasiado superficiales, lo que puede llevar a errores de interpretación sobre el verdadero significado de elementos como el papel picado, las flores de cempasúchil o el papel del altar. Para los visitantes con interés en profundizar, sería recomendable consultar previamente la agenda y, si es posible, optar por fechas con sesiones introductorias o talleres específicos.

Otro aspecto a considerar es la señalización interna: al haber varias exposiciones simultáneas en distintas plantas, algunos usuarios han echado en falta una audioguía o un mapa más detallado que ayude a entender el orden lógico del recorrido y a no perderse piezas relevantes. Del mismo modo, quienes busquen una experiencia de comida para llevar rápida o un servicio de restaurante completo al uso deben saber que la oferta gastronómica se concentra en el sótano y en eventos puntuales, por lo que conviene informarse antes sobre horarios y disponibilidad de mesas.

En definitiva, la Fundación Casa de México en España es una visita muy recomendable para cualquier amante de la cultura mexicana que se encuentre en Madrid. Su oferta combina arte, tradición, gastronomía y divulgación con un envoltorio arquitectónico impecable y un equipo humano que, salvo excepciones puntuales, recibe al público con calidez. Quien planifique su visita con antelación —consultando la web oficial, reservando entrada en fechas de alta demanda y aprovechando los talleres de cocina, catas o presentaciones gastronómicas— disfrutará de una experiencia completa que resume, en pleno Chamberí, la riqueza cultural de un país entero.

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