Bodegas Alodia
AtrásBodegas Alodia es una winery familiar ubicada en el kilómetro 11 de la carretera A-1229, en Adahuesca, un pequeño pueblo de la provincia de Huesca inmerso en la comarca del Somontano. Este establecimiento, dirigido por Sergio y Beatriz desde hace más de 18 años, representa uno de los proyectos vitivinícolas más apasionantes de la zona, donde la tradición, la innovación y el amor por la tierra se dan la mano para crear vinos con personalidad propia.
Lo primero que destaca de Bodegas Alodia es su firme compromiso con las variedades autóctonas del Somontano. Mientras muchas bodegas de la Denominación de Origen optan por uvas internacionales, esta pequeña winery ha apostado por recuperar y elaborar caldos con uvas prácticamente desaparecidas en la zona, como el Alcañon, la Parraleta y la Moristel. Este trabajo de recuperación no solo les otorga un lugar especial dentro del panorama enológico aragonés, sino que permite a los visitantes descubrir sabores únicos y diferentes a lo que están acostumbrados.
La experiencia en Bodegas Alodia va mucho más allá de una simple visita a una bodega. Los recorridos guiados por las instalaciones incluyen un recorrido por todas las salas, desde la zona de producción hasta la bodega de crianza y el embotellado. Durante el trayecto, Beatriz, la anfitriona y copropietaria, comparte de forma cercana y didáctica los detalles del proceso de elaboración, logrando que tanto expertos como principiantes en el mundo del vino disfruten y aprendan conceptos nuevos sobre aspectos visuales, olfativos y gustativos del vino.
Uno de los grandes atractivos de este restaurante y bodega es su cata de vinos. Los visitantes destacan repetidamente la calidad de las explicaciones ofrecidas durante las catas, donde se enseñan las tres fases fundamentales: visual, olfativa y gustativa. Los vinos catados, aunque escasos en número, están cuidadosamente seleccionados para mostrar la diversidad de su producción. Precios accesibles, como los 5€ por persona en algunas catas, hacen que esta experiencia sea accesible para todos los bolsillos.
El restaurante de Bodegas Alodia es otro de sus puntos fuertes, aunque con matices importantes que conviene conocer. Funciona bajo reserva y ofrece un menú degustación que incluye productos de proximidad, elaboraciones cuidadosas y una presentación impecable. Los comensales han elogiado platos como el canelón de Ternasco de Aragón, el arroz con pato confitado, el conflé de pato o el bacalao, así como originales postres como el helado de vino Alcañón. Los precios del menú, que han oscilado entre los 22,50€ y los 27,50€ dependiendo del año, incluyen agua, pan, vino y varios platos, ofreciendo una relación calidad-precio excepcional.
Sin embargo, es necesario señalar que el restaurante tiene limitaciones importantes. Las opiniones de varios visitantes revelan que el restaurante ha estado cerrado en ciertos períodos, como en 2025, lo cual ha decepcionado a quienes esperaban completar la experiencia con una comida. La bodega recomienda entonces alternativas cercanas como el restaurante Ordio, también en Adahuesca. El horario del restaurante se concentra en temporada, generalmente de marzo a octubre, cerrando el resto del año para descanso y mejoras en las instalaciones.
La ubicación del establecimiento, junto a la carretera y con vistas espectaculares gracias a sus grandes ventanales, convierte la visita en un momento placentero incluso antes de comenzar. El comedor, con capacidad para unas 25 personas, transmite un ambiente acogedor y familiar donde los propietarios atienden personalmente a cada mesa.
En cuanto a la atención al cliente, las reseñas muestran una realidad con matices. La amplia mayoría de visitantes coinciden en que el trato es excepcional, cercano y personalizado. Beatriz destaca especialmente como una anfitriona extraordinaria, capaz de transmitir su pasión por el vino de forma amena y profesional. No obstante, algunos visitantes han reportado sentirse desatendidos durante visitas grupales, sintiendo que la atención no se distribuía equitativamente entre las mesas presentes. La dirección, por su parte, ha respondido públicamente a estas críticas mostrando disposición para mejorar y reconociendo la importancia de tratar por igual a todos los clientes.
También es relevante mencionar las limitaciones horarios del establecimiento. La bodega abre al público principalmente los jueves, viernes, sábados y domingos en horario de 11:00 a 14:00 para visitas y catas. Los lunes, martes y miércoles permanece cerrada. Esta limitación, inherente a cualquier negocio familiar con pocos empleados, ha generado algunas opiniones negativas de visitantes que esperaban mayor flexibilidad. Desde la dirección se ha explicado que, como empresa familiar con recursos limitados, resulta imposible ofrecer un servicio continuo durante toda la semana.
Bodegas Alodia también participa activamente en iniciativas de enoturismo como el programa «Catando Somontano», lo que permite a grupos programados disfrutar de experiencias especiales con catas guiadas y explicaciones detalladas. Además, ofrecen descuentos del 10% en cajas de 6 botellas para quienes deseen llevarse sus vinos a casa, siendo el Orache tinto uno de los favoritos entre los visitantes por su buena relación calidad-precio.
Para planificar la visita, se recomienda encarecidamente reservar con antelación tanto para la visita a la bodega como para el restaurante. Es igualmente conveniente contactar por teléfono (974 31 82 65) para confirmar horarios y disponibilidad, ya que estos pueden variar a lo largo del año. La web del establecimiento, aunque los propios dueños reconocen que necesita actualizaciones, ofrece información básica sobre la oferta actual.
En definitiva, Bodegas Alodia representa una propuesta enoturística auténtica y comprometida con la preservación de las variedades uvas del Somontano. Su tamaño modesto es precisamente su mayor virtud, permitiendo ofrecer experiencias personalizadas donde cada visitante se siente como un invitado más en la familia. La combinación de vinos de calidad con carácter propio, explicaciones didacticas durante las catas y una gastronomía basada en productos locales convierte a esta bodega en una parada obligatoria para quienes buscan découvrir el verdadero espíritu del vino en el Pirineo Aragonés.