Bar Mirador Lallende
AtrásEl Bar Mirador Lallende es un pequeño restaurante familiar ubicado en el corazón del Parque Nacional de Picos de Europa, concretamente en el barrio de El Castillo, en Bulnes, Asturias. Este establecimiento,regentado por una familia local, se ha convertido en una parada casi obligatoria para los visitantes que llegan hasta este remoto pueblo de montaña, ya sea a través de la célebre ruta del Cares, caminando por los senderos de la zona o utilizando el funicular de Bulnes que conecta la villa con la parte alta del pueblo.
Lo primero que impacta al llegar al Bar Mirador Lallende es su ubicación. El restaurante está estratégicamente situado en Bulnes de Arriba, ofreciendo unas vistas panorámicas espectaculares hacia los picos y valles circundantes. Numerosos visitantes coinciden en que las vistas desde su terraza son de las más impresionantes que se pueden encontrar en toda la región de Picos de Europa, convirtiendo una simple comida en una experiencia visual inolvidable. El entorno natural que rodea al establecimiento hace que comer o simplemente tomar algo aquí sea un lujo al alcance de pocos.
En cuanto a la gastronomía, el bar ofrece comida casera Asturiana elaborada con productos de la tierra. Su carta incluye platos tan representativos de la región como la fabada, el cachopo, el chorizo a la sidra, el cabrito, los callos, las carrilleras, croquetas caseras de jamón, patatas con salsa de cabrales y tablas de quesos y embutidos regionais. La tarta de queso casera también recibe mención especial entre los postres. Los precios se consideran ajustados para la zona, con menús que han llegado a ofrecerse por aproximadamente 12 euros, incluyendo bebida, pan y postre casero, aunque la carta puede variar según la temporada y la disponibilidad de productos.
El nivel de precios es moderado, categorizado con un 2 sobre 4 en la escala habitual. Los visitantes valoran positivamente la relación calidad-precio, destacando que por lo que se paga se obtienen raciones generosas, especialmente en platos como la fabada, que según varios comentarios incluye abundante carne y un sabor intenso y reconfortante.
El establecimiento funciona como bar y restaurante, sirviendo tanto bebidas como comidas completas. Dispone de servicio de cerveza, vino y vermut, además de café recién hecho. La cocina opera en horario de 12:00 a 15:00 horas, mientras que el bar permanece abierto hasta las 19:00 horas (los domingos cierra a las 16:00) y permanece cerrado los lunes. Es importante señalar que no se admiten reservas, lo cual añade un elemento de incertidumbre, especialmente en temporada alta cuando la demanda puede superar la capacidad del local.
Entre los aspectos negativos destacados por algunos visitantes, resalta la actitud del personal en determinadas circunstancias. Varios reseñadores han reportado experiencias desafortunadas relacionadas con la falta de empatía hacia senderistas que llegaban agotados y hambrientos después de sus rutas, especialmente cuando llegaban minutos después del cierre de cocina. Algunos clientes han manifestado que se sintieron tratados con brusquedad o falta de amabilidad, percepción que contrasta notablemente con la gran mayoría de opiniones positivas que describen al personal como atento, cercano y amable. El dueño ha respondido públicamente a algunas de estas críticas, indicando que respetan estrictamente el horario de cierre de cocina y que esperan la misma educación por parte de los clientes.
Otros puntos criticados incluyen la falta de variedad en el menú en épocas del año, cuando solo se ofrecen tapas y tablas en lugar del menú completo, así como el hecho de que en ocasiones se han encontrado pelos en la comida, lo cual resultó en una experiencia negativa para algunos comensales que además percibieron falta de disculpa por parte del establecimiento. También se ha mencionado que las patatas con salsa de cabrales podrían servirse en mayor cantidad considerando su precio.
En el aspecto físico, el local es descrito como rústico y acogedor,con una decoración de piedra que armoniza con el entorno rural de Bulnes. El espacio es pequeño, con unas cuatro o cinco mesas disponibles, lo que le confiere un ambiente íntimo pero también implica que es necesario tener suerte para encontrar sitio en momentos de alta ocupación. La terraza es el espacio más deseado por los clientes, aunque algunos mencionan que el interior también ofrece vistas notables.
Para acceder al Bar Mirador Lallende, los visitantes pueden elegir entre subir a pie desde Bulnes villa (aproximadamente 15 a 20 minutos de caminata por un terreno con cierta inclinación, parte del cual está cementado), o utilizar el funicular hasta la parte alta del pueblo y desde allí caminar unos minutos. Algunos visitantes han señalado la presencia de perros sueltos en el entorno del pueblo, lo cual puede intimidar a otros visitantes con mascotas.
el Bar Mirador Lallende es un establecimiento que destaca enormemente por su ubicación privilegiada con vistas excepcionales en pleno Picos de Europa, ofreciendo comida casera Asturiana de calidad a precios razonables. Sin embargo, la experiencia puede variar significativamente dependiendo de las circunstancias: mientras que la mayoría de visitantes disfrutan de un trato cercano y atento, algunos han experimentado situaciones de frialdad o falta de empatía, especialmente cuando sus expectativas sobre horarios o disponibilidad no coinciden con la realidad del establecimiento. Propietarios como Alberto y Marisa parecen ser personas encantadoras según многая часть de las reseñas, aunque como en cualquier negocio, existen opiniones diversas.
Si planeas visitarlo, se recomienda llegar temprano para asegurar mesa, respetar los horarios de cocina (que cierra a las 15:30 aproximadamente) y tener expectativas realistas sobre un restaurante de pueblo de montaña con recursos limitados pero con una ubicación que justifica, por sí sola, la visita.