Alma «Cocina Viajera»
AtrásAlma «Cocina Viajera» es un restaurante de cocina de autor ubicado en el corazón de Alicante, concretamente en las Galerías Comerciales de la calle Churruca, número 32, local 15. Este establecimiento, capitaneado por el chef Ernesto Frutos y su equipo, se ha consolidado como una propuesta gastronómica diferente y arriesgada dentro del panorama culinario alicantino, atrayendo a comensales que buscan experiencias sensoriales más allá de lo convencional.
El concepto de Alma gira en torno a una cocina viajera que fusiona sabores de diferentes culturas y tradiciones gastronómicas, creando platos que te transportan por el mundo sin salir del asiento. La carta, deliberadamente reducida para concentrar todos los esfuerzos en cada elaboración, ofrece opciones que van desde preparaciones marinas hasta platos de carne, todos ellos caracterizados por una presentación cuidada y una ejecución impecable.
Entre los platos más destacados que han conquistado el paladar de los clientes regulares, encontramos el célebre BellyXO, una panceta cocinada durante horas a baja temperatura que se ha convertido en uno de los platos insignia del restaurante. El ceviche japoasiático destaca por su frescura y equilibrio de sabores, mientras que el gazpachuelo de gambas sorprende por su textura mantecosa y profundidad gustativa. Otros favoritos incluyen el brioche de ropa vieja, las vieiras con salsa de sobrasada y miel, los callos malayos con su toque de picante contenido, y el curry thai de costilla. Para cerrar la experiencia, el arroz con leche con lemon curd y la espuma de chocolate con especias se han ganado el corazón de numerosos comensales.
El restaurante ofrece diferentes modalidades para disfrutar de su propuesta culinaria. El menú degustación, disponible en versiones de 4 y 7 pases con postre incluido, permite al comensal dejarse llevar por las elecciones del chef según sus preferencias y tolerancias alimentarias. Esta opción resulta especialmente atractiva para quienes desean experimentar la esencia completa del proyecto gastronómico. Además, existe la posibilidad de solicitar platos fuera de carta, donde el chef despliega creaciones exclusivas que generalmente no aparecen en la carta habitual.
Uno de los aspectos más valorados por los clientes es el compromiso del restaurante con las personas que tienen restricciones alimentarias. La carta presenta un porcentaje muy alto de opciones sin gluten, y el equipo demuestra una atención especial hacia alérgicos e intolerantes, adaptando los menús cuando se comunica previamente este tipo de necesidades. Esta sensibilidad hacia las limitaciones alimentarias de los comensales evidencia una filosofía de hospitalidad que va más allá de la simple atención al cliente.
La bodega merece un apartado especial dentro de la experiencia Alma. La selección de vinos ha sido cuidadosamente diseñada, con referencias que van más allá de lo comercial, incluyendo productores jóvenes y proyectos innovadores que aportan frescura y originalidad al maridaje. El personal de sala, encabezado por profesionales como Mary, domina el arte de recomendar la copa perfecta para cada plato, transformando la experiencia gastronómica en un viaje donde comida y bebida dialogan en perfecta armonía.
El ambiente del restaurante constituye uno de sus elementos diferenciadores más llamativos. Con solo dos pequeños salones que permiten atender a pocos comensales simultáneamente, Alma transmite una intimidad que muchos restaurantes de alta cocina pierden en favor de la rentabilidad. La decoración, donde la música rock y heavy metal adquiere protagonismo con referencias a Black Sabbath y Ozzy Osbourne, crea una atmósfera que algunos definen como de «culto» y que encantará especialmente a los amantes de este género musical. Las mesas, tanto altas como bajas, ofrecen diferentes opciones de comodidad según las preferencias de cada comensal.
En cuanto a la relación calidad-precio, las opiniones de los clientes revelan que los precios se sitúan en un nivel moderado-elevado, aunque la mayoría considera que están totalmente justificados por la calidad de los ingredientes, la elaboración artesanal y la experiencia global ofrecida. Los menús degustación, con precios alrededor de los 35-37 euros por persona, representan una forma accesible de disfrutar de la cocina de Ernesto sin comprometer la calidad. Sin embargo, algunos visitantes han señalado que ciertas raciones pueden resultar algo escasas en cantidad, aunque no en calidad.
El servicio de sala recibe valoraciones sobresalientes de manera casi unánime. El trato cercano, profesional y apasionado del equipo hace que los comensales se sientan como en casa desde el primer momento. Cada plato llega acompañado de explicaciones detalladas sobre su elaboración, ingredientes y la forma recomendada de disfrutarlo, añadiendo una dimensión educativa a la experiencia gastronómica que enriquece el acto de comer.
Como puntos a considerar antes de visitar el restaurante, conviene señalar que Alma permanece cerrado los domingos, por lo que es necesario planificar la visita entre lunes y sábado. El horario de comidas abarca desde las 13:00 hasta las 16:00, con servicio de cenas los viernes hasta las 22:30. Dado el reducido número de mesas, la reserva previa resulta prácticamente imprescindible, especialmente en fines de semana y fechas señaladas.
La ubicación del restaurante en unas galerías comerciales tradicionales puede resultar inicialmente confusa para quienes no conocen la zona, aunque su proximidad a la estación de tren y la entrada del parking de El Corte Inglés facilitan el acceso. Algunos comensales han señalado que el ambiente puede resultar reverberante en momentos de alta ocupación, y que el volumen de la música, aunque parte del encanto del local, puede no ser del gusto de todos los visitantes.
En definitiva, Alma «Cocina Viajera» representa una propuesta gastronómica honesta, valiente y profundamente personal en el panorama restaurante de Alicante. No es un lugar para quien busca comida convencional ni para quienes tienen prisa por comer; es, por el contrario, un espacio para deleitarse con cada bocado, dejarse sorprender por combinaciones inesperadas y disfrutar de una experiencia donde la pasión por la cocina se manifiesta en cada detalle. Para aquellos que valoran la autenticidad, la creatividad culinaria y el trato genuino, este restaurante alicantino constituye una parada obligatoria en su ruta gastronómica.