Aguaviva Playa Chica
AtrásAguaviva Playa Chica es un restaurante situado en la Calle Torres Quevedo número 38, en la zona de Playa Chica de Las Palmas de Gran Canaria, a apenas veinte metros del Paseo Marítimo de Las Canteras. Se trata de un local modesto y coqueto, con una terraza en calle peatonal que permite comer prácticamente con la brisa del mar y la vista cercana del Atlántico. Su ubicación, aunque algo escondida para quien no conoce la zona, es uno de sus grandes atractivos: estar a un paso de la Playa Chica pero lejos del bullicio del paseo principal.
La propuesta gastronómica de Aguaviva combina la cocina canaria tradicional con productos del mar y algunas elaboraciones internacionales, apoyándose en materia prima fresca y de proximidad. La carta es amplia y variada, pensada tanto para quien busca un tapeo ligero como para quienes prefieren un menú más contundente. El precio medio se mueve en un rango moderado (unos 20-30 euros por persona), accesible para la zona turística en la que se encuentra, lo que lo posiciona como una opción interesante dentro de los restaurantes con buena relación calidad-precio del barrio.
Una carta con acento canario y mucho producto del mar
El plato estrella del local, repetido en prácticamente todas las opiniones de sus visitantes, es el escaldón de gofio, una crema salada a base de gofio que aquí se sirve con cherne o con tacos de pescado, mojo y ajos fritos. Numerosos clientes lo describen como el mejor que han probado en la isla, una preparación que concentra sabor a la cocina de las abuelas canarias. También sobresale el arroz negro, con un punto de sabor intenso y alioli, que figura entre los más recomendados, junto al arroz caldoso, la fideguá y la paella mixta o de marisco.
El apartado de pescado fresco es otra de las grandes bazas de la casa: vieja, sama roquera, cherne, lubina a la espalda, abadejo con salsa de mantequilla o sardinas bien ejecutadas forman parte de una oferta que cambia en función del mercado. Entre los entrantes más elogiados están las zamburiñas, las gambas al ajillo, las gambas cristal, las croquetas, los champiñones rellenos de almogrote, los mejillones a la marinera, las almejas y los calamares saharianos, estos últimos con un punto crujiente y nada grasiento. Hay también opciones para vegetarianos, como el salteado de verduras, la ensalada de ventresca con aguacate o la sopa de marisco, así como carnes (lomo alto, costillas con piñas) y platos más internacionales como la pasta con almejas.
Para terminar, la carta de postres caseros destaca por la tarta de queso, la tarta de tres leches con chocolate y la tarta de polvito uruguayo, además del clásico barraquito, el café típico de Canarias que aquí se prepara con esmero. La comida para llevar también es una opción disponible, ya que el establecimiento ofrece servicio de takeout, lo que permite disfrutar de sus elaboraciones en la playa o en casa.
Servicio cercano y ambiente familiar
El equipo de sala, con Sonia, Erick y Paco como nombres más mencionados, destaca por la atención cercana, profesional y amable, sin agobios incluso en horas punta. Las recomendaciones del personal a la hora de elegir plato suelen funcionar, algo especialmente valioso para quienes no conocen la cocina canaria. Varios visitantes coinciden en que la experiencia se siente como comer en casa, con un trato personal que aporta un plus diferenciador dentro de la oferta de bares y restaurantes de la zona.
El ambiente es tranquilo y acogedor, con mesas cómodas y bien distribuidas, una cocina a la vista que transmite transparencia y un local limpio en todo momento. La terraza, instalada en la calle peatonal y sombreada, permite disfrutar del clima de la isla sin pasar calor. Algunos visitantes señalan que la música ambiente podría estar mejor elegida, ya que en ocasiones se decanta por ritmos como la bachata que no всегда encajan con una comida pausada, un detalle menor que no empaña la experiencia general.
Petfriendly y detalles para todos
Uno de los aspectos que más sorprende a los clientes con mascota es la política petfriendly del establecimiento: admiten perros dentro del local, algo poco frecuente en la zona y muy valorado por los residentes que rara vez encuentran restaurantes donde poder comer con su animal. El local cuenta además con acceso para sillas de ruedas, baños compartidos pero bien cuidados, y servicio de reservas, algo muy recomendable dado el tamaño reducido del comedor.
Horarios y logística
Aguaviva Playa Chica abre de martes a domingo en horario de mediodía y noche, con variaciones según la jornada: de martes a jueves de 12:00 a 16:00 y de 19:00 a 23:00; viernes y sábado desde las 12:00 hasta las 23:00 en servicio continuado; y domingos solo al mediodía hasta las 17:00. El lunes es el día de descanso semanal. Dispone de servicio en mesa, comida para llevar y recogida en la acera (curbside pickup), por lo que se adapta a distintos planes: una comida tranquila tras un baño en Las Canteras, una cena o una velada improvisada con producto del mar recién hecho.
Aspectos a tener en cuenta
Como casi todos los locales muy populares, el tamaño es reducido y la demanda suele ser alta, por lo que es muy recomendable reservar, especialmente en fines de semana y cenas. En horas de mayor ocupación el ritmo de salida de los platos puede ralentizarse, y algunos clientes han señalado esperas de más de 40 minutos cuando el comedor está lleno. Quienes busquen opciones para celiacos tienen opciones limitadas en la carta, especialmente en el apartado de postres, donde no siempre se garantiza alternativas sin gluten. Por último, las raciones de platos concretos como los calamares pueden resultar algo escasas para el precio, según la opinión de algunos comensales, aunque la mayoría coincide en que la calidad compensa con creces.
Veredicto para el cliente
Aguaviva Playa Chica es una de esas apuestas seguras para quien busque un restaurante con producto fresco del mar, cocina canaria auténtico y un trato personal difícil de encontrar en la zona turística. Sus puntos fuertes —el escaldón de gofio, los arroces, el pescado del día y los postres caseros— se ven reforzados por un servicio que deja huella. Los puntos débiles son menores: esperas puntuales, mesas limitadas y una oferta sin gluten todavía mejorable. En conjunto, una opción más que recomendable para comer o cenar en Las Canteras sin caer en las cafeterías y bares más masivos del paseo marítimo, y con el aliciente añadido de poder cruzar la calle y bajar a la playa en menos de un minuto.