El Chacón
AtrásEl Chacón es un establecimiento gastronómico ubicado en la calle Saavedra Fajardo número 16, en el barrio de Latina de Madrid, muy cerca del Puente de Segovia y a escasos minutos de Madrid Río. Este bar restaurante con más de cuatro décadas de historia se ha consolidado como un referente imprescindible para los amantes de la comida gallega tradicional en la capital. Su fachada discreta esconde uno de los templos del buen comer casero, donde los platos se elaboran con ingredientes de calidad y las raciones cumplen con creces las expectativas de cualquier comensal.
La propuesta culinaria de El Chacón gira en torno a una carta breve pero contundente, especializada en gastronomía gallega y productos del Bierzo. Entre los platos más celebrados por los clientes destacan el pulpo a la gallega, considerado por numerosos visitantes como uno de los mejores de Madrid, el lacón con grelos, el codillo completo, las empanadas de carne y atún, los pimientos de Padrón y el chorizo con cachelos. También podrás encontrar tortilla de patata, caldo gallego, ensaladilla rusa, morcilla de Burgos y una variada selección de quesos gallegos. El vino turbio servido en jarritas, la sidra y el Ribeiro completan una oferta de bebidas que mantiene la esencia de la cocina tradicional galaica.
Una de las características más llamativas de este restaurante para tapear es la generosidad de sus raciones. Los clientes coinciden en que las porciones son «monstruosamente grandes» y que un solo plato puede dar para varias personas. El pulpo se presenta tierno, en su punto exacto de cocción, con un aliño que invita a rebañar el plato hasta el final. El lacón destaca por su calidad, con carne que se deshace sola y un sabor auténtico que transporta directamente a las tierras gallegas. El codillo completo, que incluye jamón, grelos y cachelos, es otra de las estrellas del establecimiento, ofreciendo una comida contundente y llena de sabor.
La relación calidad-precio en El Chacón resulta excepcional. Los precios se califican como «muy correctos» y «acordes con barrio», permitiendo comer o cenar con productos de primera calidad sin gastar una fortuna. Esta economía no compromete la excelencia de los ingredientes ni la elaboración honesta de los platos, lo que convierte al local en una opción perfecta para quienes buscan raciones abundantes sin arruinarse. A esto se suma que sirve tapa gratuita con la consumición y que el pan, aunque ha generado algunas quejas por su precio, es de elaboración gallega y de excelente calidad.
El ambiente del establecimiento es inequívocamente el de una taberna gallega tradicional. Mesas de madera, bancos rusticos y una decoración que ha resistido el paso del tiempo sin necesidad de renovaciones modernas. La atmósfera transmite autenticidad y cercanía, transportando al comensal a los típicos mesones del norte de España donde la comanda se pide en voz alta y siempre puedes escuchar un «¡Oído cocina!». El ruido dentro del local puede ser elevado cuando está lleno, algo inevitable dado su tamaño reducido y la alta demanda, pero esto forma parte de su encanto castizo.
Sin embargo, El Chacón presenta también aspectos que podrían mejorar. La capacidad del local es extremadamente limitada, con apenas cuatro o seis mesas disponibles, lo que convierte conseguir asiento en una misión casi imposible durante las horas punta. El establecimiento funciona con un sistema de turnos, especialmente en cenas y fines de semana, donde se establecen franjas horarias estrictas. Esta organización, aunque necesaria por la alta demanda, ha provocado críticas de clientes que se sienten apurados para terminar su comida. Varias reseñas mencionan que fueron invitados a abandonar la mesa antes de lo deseado, lo cual resulta incómodo para quienes pretenden disfrutar de una comida tranquila.
Otro punto conflictivo es la ausencia total de ciertos servicios. El local no sirve café, bebidas de alcohol como licores, ni postres, una política que algunos clientes interpretan como una estrategia para evitar que los comensales prolonguen la sobremesa más allá del turno asignado. Esta característica peculiar también se ha valorado de forma positiva por quienes aprecian la autenticidad de los bares tradicionales que mantienen sus principios sin ceder a las modas gastronómicas actuales. No dispone de cafetera, algo que ha decepcionado a más de un cliente que solicitó un café después de la comida.
El trato del personal divide opiniones entre los visitantes. Mientras muchos destacan la amabilidad, rapidez y profesionalismo de camareros como José, otros reportan experiencias menos satisfactorias con un servicio percibido como brusco, acelerado o poco cordial. Algunos clientes invariantemente expresan que «el trato de los camareros debería mejorar», mientras que otros definen la atención como «de los de antes» y «espectacular». Esta disparidad de opiniones sugiere que la experiencia con el personal puede variar dependiendo del momento y del turno asignado.
En cuanto a la accesibilidad, el local presenta limitaciones significativas. No es recomendable para personas en silla de ruedas debido a sus escaleras para acceder al baño y la distribución compacta del espacio. Tampoco hay opciones específicas para dietas sin gluten, aunque algunos platos como los pimientos de Padrón resultan aptos para celíacos. La cerveza sin gluten sí está disponible. Aparcar en la zona constituye otro reto, ya que el barrio de Latina cerca del Puente de Segovia carece de estacionamiento abundante.
Una opción cada vez más popular en El Chacón es la comida para llevar. Numerosos clientes habituales optan por realizar sus pedidos sin sentarse, especialmente aquellos que conocen el establecimiento desde hace años y prefieren disfrutar del producto en casa. El servicio de comida para llevar destaca por su eficiencia, permitiendo llevarse raciones abundantes a precios razonables. No obstante, algunas reseñas recientes apuntan a una posible pérdida de calidad en este servicio, mencionando que el caldo estaba agrio, el pulpo duro y el lacón correoso, aunque estas opiniones parecen ser minoritarias.
La ubicación del restaurante lo convierte en una parada ideal para quienes pasean por Madrid Río o visiten la zona del Puente de Segovia. Su cercanía a estas áreas recreationales lo posiciona como una opción perfecta para reponer fuerzas después de una caminata o como punto de encuentro antes o después de actividades en el entorno. El horario extenso, abriendo todos los días desde las 12:00 hasta las 16:30 y nuevamente desde las 19:30 hasta medianoche, ofrece flexibilidad para adaptarse a diferentes schedules.
El Chacón representa una experiencia gastronómica auténtica e irrepetible en Madrid. Sus puntos fuertes –la calidad excepcional del pulpo y otras especialidades gallegas, las raciones generosas, los precios justos y el ambiente tradicional– outweigh claramente sus debilidades –la dificultad para conseguir mesa, la presión de los turnos, el espacio reducido y ciertas limitaciones en el servicio. Para los appreciadores de la comida gallega de toda la vida, este mesón es un destino Obligado que ofrece un pedacito de Galicia en pleno corazón de Madrid. Eso sí, recuerda reservar con antelación si no quieres quedarte con las ganas de probar su famoso pulpo.