A Ruta Galega
AtrásA Ruta Galega es un restaurante de comida gallega ubicado en la Plaça Francesc Macià, 5, en L’Hospitalet de Llobregat, Barcelona. Funciona también como bar de tapas y ofrece comida para llevar, lo que lo convierte en un local versátil para diferentes momentos del día. Abre todos los días de 9:00 a 23:00, así que es apto tanto para desayunos, brunch, comidas, meriendas o cenas. La entrada está adaptada para personas con movilidad reducida y acepta reservas, algo útil dado que suele llenarse, especialmente los fines de semana.
El local no es demasiado amplio en su interior, pero cuenta con una terraza exterior con sombra en la plaza, perfecta para los días de buen tiempo. Dentro hay aire acondicionado, lo que se agradece en verano. Eso sí, cuando el establecimiento está a tope, el nivel de ruido puede ser elevado, una de las quejas habituales entre los clientes. Las mesas, además, están bastante juntas, por lo que la sensación de privacidad es limitada en horas punta.
La propuesta gastronómica se centra en la cocina gallega tradicional, con platos tan representativos como el pulpo a la gallega, el lacón, el chorizo, el jamón bien cortado, las croquetas caseras, los chipirones, los chocos, los callos o el cochinillo. Entre las especialidades más alabadas por la clientela están el arroz caldoso con bogavante, el chuletón de un kilo, los huevos rotos con trufa y jamón, las croquetas caseras, el rabo de toro y la empanada. Los postres también gozan de buena fama: la tarta de queso, la tarta Larpeira con chocolate, la tarta de Santiago y el puding casero son algunos de los más pedidos.
El menú del día es uno de los grandes atractivos. Los precios han ido variando con los años, pero suele moverse en una franja de entre 10,50 € y 13,50 €, con primeros, segundos, bebida, pan y postre incluidos. Los menús diarios cambian con frecuencia y suelen incorporar platos de cuchara, arroces, carnes y pescado. Para quienes prefieran comer de carta, las opciones son amplias y las raciones tienden a ser generosas, algo que la mayoría de los comensales valora positivamente.
En el apartado de tapas, la oferta es bastante variada: patatas bravas con salsa picante, croquetas, chipirones, chocos, lacón, mejillones al vapor, navajas, calamares a la romana, croquetas de bacalao, morros, callos y orejas, entre otros. Las tapas gallegas son el plato fuerte, como no podía ser de otra manera en un local con este nombre. Eso sí, hay que tener en cuenta que las raciones son bastante abundantes, lo que puede jugar una mala pasada si se pide sin calibrar bien las cantidades: varios clientes han comentado que pidieron más de la cuenta y se encontraron con una factura más alta de lo esperado. También hay quien opina que algunas tapas, como las bravas, distan de la receta clásica porque se sirven con una salsa similar a la rosa en lugar de la salsa brava tradicional.
El servicio es un punto que genera opiniones encontradas. Por un lado, hay un buen número de clientes que destacan la amabilidad, la rapidez y la atención cercana de los camareros, mencionando incluso a algunos por su nombre como signo de familiaridad. Algunos miembros del staff, como Carlos, Mari, Lilit, Jony o David, son recurrentemente elogiados. Por otro lado, existen múltiples quejas sobre camareros que atienden de mala gana, cometen errores en las comandas, tardan en servir bebidas, tratan con frialdad a los clientes, o incluso contestan de forma chulesca. También se han reportado casos de largas esperas para recibir los platos, algo que en un local con tanta rotación puede ocurrir, pero que conviene tener presente.
En cuanto a la bebida, la cerveza de barril bien fría es uno de los puntos fuertes, especialmente en verano. El vermut negro de barrica casero también cuenta con adeptos. Las copas y la carta de vinos son correctas, con referencias de Rioja y Ribera del Duero a precios razonables. El sangría de vino es otra de las apuestas que mejor funcionan.
Entre los aspectos negativos más repetidos están la suciedad en los baños en alguna ocasión, la presencia de moscas cerca de la zona de exposición de marisco, errores en las cuentas (platos cobrados de más), diferencias entre el precio de fin de semana y el de entre semana, cierta lentitud en el servicio cuando hay mucho volumen, la masificación de la terraza y la imposibilidad de sentarse solo a tomar algo sin que insistan en que la mesa está reservada. También se han dado episodios puntuales con el aire acondicionado, que parece no funcionar siempre a pleno rendimiento, y algún incidente relacionado con la higiene de los vasos, aunque son casos aislados y no la tónica general.
El precio, según múltiples opiniones, es muy competitivo para la zona y para la calidad que ofrece. Hay quien lo define como uno de los mejores restaurantes de L’Hospitalet en relación calidad-precio, aunque también hay voces que consideran que ha subido demasiado en los últimos años o que ciertos productos, como el pulpo, no están a la altura del nombre que tienen. La cantidad, eso sí, sigue siendo uno de sus puntos más sólidos: los clientes salen, por regla general, más que satisfechos en ese sentido.
Otra de las ventajas que ofrece este bar es su ubicación. La Plaça Francesc Macià está en una zona céntrica y bien comunicada de L’Hospitalet, con fácil acceso en transporte público y opciones de aparcamiento en los alrededores. Además, al estar cerca de un supermercado, es una zona conocida por los vecinos del barrio, muchos de los cuales son clientes habituales. La clientela es mayoritariamente local, lo que da al sitio un punto a favor: no es una trampa para turistas, sino un restaurante de barrio que mantiene el rollo gallego de toda la vida.
En cuanto a la capacidad para familias, el sitio acepta grupos, incluidas mesas con niños, y el personal suele mostrarse flexible con quienes llegan con peques. El trato, cuando es bueno, es cálido y familiar, lo que refuerza la sensación de estar en un sitio de los de antes. Si buscas un restaurante gallego con comida para llevar, raciones grandes, buen producto y un ambiente auténtico, A Ruta Galega es una apuesta sólida en L’Hospitalet. Ahora bien, conviene armarse de paciencia en hora punta y tener claras las cantidades que se quieren pedir, porque las raciones son de las que no dejan indiferente.