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Bar Los Calamares

Bar Los Calamares

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C/ de Francisco Silvela, 50, Salamanca, 28028 Madrid, España
Bar Bar de tapas Comida para llevar Restaurante Restaurante de comida para llevar Restaurante especializado en pollo
7.8 (1993 reseñas)

Bar Los Calamares es un establecimiento gastronómico situado en la calle Francisco Silvela número 50, en el barrio de Salamanca de Madrid. Este local, con una dilatada trayectoria que se remonta a 1969, se ha consolidado como un punto de referencia para quienes buscan disfrutar de la auténtica cocina tradicional madrileña sin complicationes ni pretensiones. Su ubicacion cerca de la plaza Diego de León lo convierte en una opción accesible tanto para vecinos del barrio como para visitantes de otras zonas de la capital.

Lo primero que hay que destacar de este bar es su oferta de comida para llevar, una de las secciones más valoradas por los clientes habituales. Los bocadillos de calamares constituyen su producto estrella, tant así que el nombre del establecimiento ya anticipa esta especialización. Numerosos comensales coinciden en señalar que nos encontramos ante uno de los mejores sitios de Madrid para probar esta elaboración típica de la capital. El precio de estos bocadillos ronda los cuatro euros, una cifra competitiva que mantiene la esencia de los antiguos bares de quartier sin incrementarla innecesariamente.

Otro de los pilares fundamentales de Bar Los Calamares son sus pollos asados, disponibles para llevar y reconocidos por una clientela que lleva décadas adquiriéndolos. Las reseñas mencionan cómo clientes de toda la vida siguen frecuentando el local por la calidad de estas aves, preparadas de forma natural sin especias excesivas. El precio del pollo asado se sitúa aproximadamente en los nueve euros, y muchos usuarios destacan que accompaniment con su tarro de caldito resulta irresistible. Los domingos es especialmente frecuente ver colas significativas frente al establecimiento, evidenciando la fidelidad de los consumidores hacia este producto.

La carta se completa con diversas tapas y raciones que incluyen patatas bravas, tortilla de patata, oreja, alitas, croquetas y pimientos fritos, entre otras opciones. Las patatas acompañadas de alioli suelen recibir valoraciones positivas, mientras que las raciones de bravas ofrecen una alternativa rápida para quienes buscan comer algo ligero accompanyando de una cerveza. El establecimiento también cuenta con servicio de cafetería y cervecería, donde las cañas se sirven accompaniedas ocasionalmente de alguna tapa gratuita, aunque esta práctica parece no ser constante según las experiencias compartidas por los usuarios.

En cuanto al espacio físico, es necesario mencionar que nos encontramos ante un bar de pequeñas dimensiones que no dispone de mesas bajas para sentarse cómodamente. La única opción de consumo en el interior son taburetes altos y mesas elevadas junto a la barra, lo que convierte la visita en una experiencia de pie. Algunos usuarios han señalado que el suelo puede presentar accumulaciones de grasa, un aspecto que podría mejorar significativamente. En el exterior existe la posibilidad de размещения en algumas mesas altas, aunque la capacidad total sigue siendo limitada. Esta característica hace que el local sea ideal para consume rápido o para recoger comida y desplazarse a otro lugar.

Uno de los aspectos más criticados del establecimiento se refiere al servicio y la atención al cliente. Las experiencias son extremadamente dispares: mientras algunos visitantes destacan la amabilidad y rapidez del personal, otros reportan actitudes desapacibles, falta de educación y respuestas borde ante consultas o reclamaciones. Diversas reseñas mencionan específicamente a determinados trabajadores whose comportamento ha generado incomodidad entre la clientela. Se han reportado situaciones como comentarios inadecuados sobre el tamaño de los productos, respuestas agressivas ante quejas sobre la calidad y falta de profesionalismo general. Esto contrasta noticeably con las experiencias positivas donde los clientes describen al personal como simpático y eficiente.

La calidad de los alimentos presenta également una variabilidad considerable. Los clientes más veteranos señalan un perceptible decline en la calidad de ciertos productos respecto a épocas anteriores, especialmente en los bocadillos de calamares, que algunos usuarios describen como elaborados con anillas de pota congeladas en lugar de calamares frescos. El rebozo de los calamares ha sido objeto de crítica por insuficiente según algunos gustos, mientras que otros cuestionan la frescura del producto. En el caso de los pollos asados, hay quien percibe una reducción en el tamaño de las raciones acompañantes, así como cierta inconsistencia en el punto de sal. También se han reportado problemas con croquetas servidas frías o con sabor agrio, patatas fritas en aceite reutilizado que proporcionan un sabor a grasa vieja, y planchas de cocina con accumulaciones de suciedad visible.

Respecto a los precios, existe una percepción general de que la relación calidad-precio es favorable, especialmente en productos como los bocadillos de calamares y los pollos asados. Sin embargo, algunas experiencias recientes señalan incrementos de precios posteriores a apariciones en medios de comunicación o redes sociales, así como cobros que no siempre coinciden con lo esperado. Varios usuarios recomiendan solicitar siempre el ticket de caja para evitar posibles errores o cobros indebidos. En general, el nivel de precios se mantiene en un rango popular y accesible, aunque la calidad debería justificar algunos de los importes cobrados por determinados platos.

Un aspecto práctico a considerar es el horario de servicio. Los calamares fritos se empiecen a preparar a partir de las diez de la mañana, por lo que quienes busquen disfrutar de un desayuno de bocadillo de calamares deberán tener en cuenta esta limitación. Además, se ha reportado que el establecimiento puede cerrar algunos días sin actualizar convenientemente la información en plataformas digitales, lo que ha causado desplazamientos innecesarios a algunos visitantes. El bar también cierra los miércoles según algunas fuentes, aunque conviene verificar directamente antes de desplazarse.

Para quienes buscan una experiencia gastronómica auténtica y económica en el barrio de Salamanca, Bar Los Calamares ofrece una opción válida donde la tradición y los precios populares prevalecen sobre la sofisticación. Sus puntos fuertes residen en la elaboración de bocadillos de calamares, los pollos asados y la variedad de tapas tradicionales. No obstante, es recomendable tener expectativas realistas sobre el espacio, que no permite una estancia prolongada con comodidad, y estar preparado para una posible variabilidad en la atención recibida y la calidad de ciertos productos. La comida para llevar parece ser la modalidad más recomendable para evitar posibles decepciones y disfrutar del establecimiento sin exponerse a sus aspectos más criticados.

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