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Restaurant El Gran Chonero

Restaurant El Gran Chonero

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Carrer Jardí, 65, 08905 L'Hospitalet de Llobregat, Barcelona, España
Bar Bar restaurante Restaurante Restaurante ecuatoriano
8.6 (2998 reseñas)

En la calle Carrer Jardí número 65, en pleno municipio de L’Hospitalet de Llobregat, se encuentra Restaurant El Gran Chonero, un establecimiento dedicado a la comida ecuatoriana que se ha ganado un hueco entre los amantes de la gastronomía latina en Barcelona. Se trata de un restaurante de precio moderado (nivel 2), que combina la función de bar y comedor tradicional, ofreciendo también la posibilidad de pedir comida para llevar o solicitar servicio a domicilio. Su propuesta gira en torno a los sabores de la costa y sierra ecuatorianas, con elaboraciones contundentes que evocan la cocina casera de aquel país.

Uno de los grandes atractivos de este restaurante cerca de Barcelona es, sin duda, la generosidad de sus raciones. Quienes lo visitan suelen destacar que los platos son enormes, hasta el punto de que muchas elaboraciones se pueden compartir entre dos personas sin dificultad. El arroz marinero, la fritada con patacones, el pescado frito con arroz y menestra, o la carne con papas fritas, huevos y ají costeño son algunas de las opciones que mejor representan la filosofía del local: abundante, sabroso y con autenticidad. No faltan tampoco las hamburgueserías de estilo latino ni los clásicos del recetario ecuatoriano como el encebollado, considerado por muchos clientes como el plato estrella y, posiblemente, el mejor que se puede probar en la ciudad condal.

La carta se completa con otras preparaciones típicas como el ceviche mixto, el chaulafan (arroz frito al estilo ecuatoriano), los bolones (especialmente el bolón mixto con chicharrón y queso), la guatita, el sancocho, el caldo de salchicha, el biche mixto, el caldo de bola, el hornado, el bollo, el viche o los camarones empanados. Para empezar el día, el local ofrece opciones de desayunos típicos con bolón, café y huevos, así como batidos de leche que también gozan de muy buena aceptación. Por las noches, el ambiente se vuelve más animado, funcionando como un bar de copas informal donde se puede disfrutar de cerveza o vino acompañando la cena.

En lo que respecta al servicio, la mayoría de clientes coincide en señalar la amabilidad del equipo de sala, donde sobresalen nombres como Anderson, Jesús, Gea, Marcela, Jefferson o el propio dueño Carlos, todos ellos elogiados repetidamente por su trato cercano, su rapidez y sus buenas recomendaciones. De hecho, muchos comensales piden consejo al camarero para elegir su plato y suelen quedarse muy satisfechos con la sugerencia. El hecho de contar con personal que habla español y, en muchos casos, también catalán, facilita la comunicación con un público muy variado, desde ecuatorianos residentes que buscan reconectarse con los sabores de su tierra hasta curiosos locales que quieren acercarse por primera vez a la gastronomía ecuatoriana.

Otro punto fuerte es la relación calidad-precio. El menú del día, disponible de lunes a viernes, se mueve en torno a los 9-13,50 euros, e incluye bebida y, en muchas ocasiones, plato principal y sopa. Los fines de semana se trabaja más con carta, donde los precios ascienden ligeramente, pero las raciones siguen siendo muy generosas. Esto lo convierte en una opción atractiva para quienes buscan un restaurante barato en L’Hospitalet sin renunciar a comer bien y en cantidad. Además, la posibilidad de recoger comida para llevar o recibirla en casa mediante delivery lo hace muy versátil para distintos perfiles: familias, grupos de amigos, parejas o comensales solitarios.

El horario es otro aspecto que conviene tener en cuenta. El restaurante abre de lunes a martes de 9:00 a 22:00 horas, cierra los miércoles por descanso semanal, y de jueves a viernes vuelve a abrir en el mismo horario. Los sábados y domingos amplía ligeramente su franja de apertura, desde las 8:30 hasta las 22:00 horas, lo que lo convierte en una alternativa interesante para brunchs de fin de semana o almuerzos familiares. El local admite reservas, lo que resulta especialmente útil los fines de semana, cuando suele llenarse con bastante frecuencia.

Sin embargo, no todo es perfecto, y conviene conocer también los aspectos menos positivos antes de decidirse a visitarlo. Una de las quejas más repetidas tiene que ver con la irregularidad en la rapidez del servicio: aunque en ocasiones se destaca la agilidad a la hora de servir, en días de mucha afluencia hay clientes que han llegado a esperar más de una hora para recibir su pedido, e incluso relatan situaciones en las que la comida llegó fría por la demora. También se han reportado casos de pedidos para llevar con raciones más pequeñas de lo esperado, especialmente en el encebollado y en los arroces, lo que puede resultar decepcionante si se compara con las cantidades servidas en sala.

Algunos usuarios han expresado su malestar por la falta de proporcionalidad a la hora de cobrar las bebidas, por errores en los pedidos o por un trato desigual entre clientes habituales y nuevos, algo que, según relatan, se manifiesta en una atención preferente hacia los comensales conocidos. En el ámbito de la higiene, han surgido comentarios puntuales sobre la presencia de insectos como moscas o cucarachas, e incluso alguna queja más grave relacionada con la presencia de animales en zonas de manipulación de alimentos. Estos episodios parecen aislados, pero conviene tenerlos presentes, especialmente para personas con expectativas muy altas en materia de limpieza. También se ha mencionado en alguna ocasión que la música del local está demasiado alta, lo que dificulta la conversación cuando el aforo es alto.

Otra cuestión que merece reflexión es la fluctuación en la calidad de ciertos platos. Aunque la mayoría coincide en que la sazón es auténtica y recuerda a la cocina tradicional de Ecuador, algunos clientes habituales han notado un descenso en la calidad de los bolones, una fritada cada vez con menos chicharrón, o encebollados que no siempre mantienen el mismo nivel. Asimismo, en pedidos a domicilio se han detectado casos de confusión entre productos (por ejemplo, un encebollado mixto entregado como uno normal) y una gestión de las comandas que no siempre resulta clara.

Restaurant El Gran Chonero es una opción muy recomendable para quienes quieran disfrutar de la comida ecuatoriana en Barcelona, ya sea en su salón, para llevar o en la modalidad de delivery. Sus puntos fuertes son las raciones abundantes, los precios competitivos, la autenticidad de sus platos más emblemáticos como el encebollado, el ceviche o el chaulafan, y un equipo humano que, en general, se esfuerza por ofrecer una atención cercana. Sus debilidades pasan por la irregularidad del servicio en horas punta, algunas inconsistencias en los pedidos para llevar y la necesidad de reforzar ciertos aspectos de la limpieza. Para una experiencia óptima, conviene evitar las horas de máxima saturación, consultar el menú del día entre semana y, si se quiere una atención especialmente ágil, tener en cuenta que los fines de semana el ambiente es más festivo y animado. Con estas precauciones, la visita puede ser muy satisfactoria para cualquier amante de los restaurantes latinos, de las cafeterías con personalidad o de los bares donde la comida se toma en serio.

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