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Almara | Restaurante Barrio Salamanca Madrid

Almara | Restaurante Barrio Salamanca Madrid

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P.º de la Castellana, 62, Salamanca, 28006 Madrid, España
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9.6 (864 reseñas)

Almara es un restaurante que forma parte del reconocido Grupo La Fábrica, ubicado en el elegante Paseo de la Castellana número 62, en el corazón del barrio de Salamanca, una de las zonas más exclusivas de Madrid. Este establecimiento se posiciona como una propuesta gastronómica que combina la cocina mediterránea tradicional con toques contemporáneos, ofreciendo una experiencia completa que abarca desde platos de mariscos y pescado hasta carnes de alta calidad y preparaciones de temporada.

El local llama la atención desde el primer momento gracias a su decoración moderna y cuidada, con un estilo que podría definirse entre lo sofisticado y lo acogedor. Dispone de una amplia sala organizada en dos alturas, presidedida por una gran barra redonda que se convierte en protagonista visual del espacio. También cuenta con una terraza que, según numerosos comensales, resulta perfecta para disfrutar de una comida o cena al aire libre, ofreciendo un ambiente recogido y tranquilo que aisla del ruido del tráfico de la Castellana, algo poco habitual en esta zona de la capital.

En cuanto a su oferta gastronómica, Almara presume de una carta que no busca ser exhaustive, sino que prioriza la calidad sobre la cantidad. Entre los entrantes más solicitados destacan la célebre gilda XL, una versión XXL del clásico pintxo que incluye anchoa, boquerón, pulpo y atún rojo con crema de mejillones escabechados, un plato que ha conquistado a prácticamente todos los visitantes. También se destacan las croquetas de gamba blanca y de jamón, descritas como cremosas y con un sabor profundo, así como la burrata de ajoblanco con atún, los boquerones en vinagre, la ensaladilla rusa con raciones generosas, el puerro con jamón de bellota y parmentier de patata, y el trío al marisco.

Para los platos principales, las opciones incluyen preparaciones como la lubina a la sal, la lubina a la brasa, el rape, el solomillo de tomate con una salsa cremosa que aporta un toque dulce, la pluma ibérica, el steak tartar de dorada, los canelones de txangurro que han sido definidos por varios reseñadores como uno de los platos más redondos del establecimiento, y el arroz con lagarto ibérico. Los postres tampoco defraudan, siendo la torrija caramelizada con helado de dulce de leche, el flan casero y el chocolate con pan algunas de las opciones más elogiadas.

Otro aspecto reseñable es la presencia de un cortador de jamón que ofrece degustaciones de producto premium, lo que añade un componente experiencial a la visita. La bodega es amplia y está bien seleccionada, aunque varios clientes han señalado que los precios de las bebidas pueden elevarse considerablemente.

En lo que respecta al servicio, la mayoría de las opiniones coinciden en destacar la amabilidad, profesionalidad y atención del personal. Nombres como Albino, Carlos, Alejandra, José Manuel, Raúl, Dari, Manuel y Cristian aparecen repetidamente en las reseñas como ejemplo de un trato excepcional. Los comensales valoran especialmente la capacidad del equipo para recomendar platos y maridar vinos, como ocurrió con el Contino blanco que acompañó una comida o la copa de cava de cierre que el establecimiento ofreció en alguna ocasión tras un imprevisto. No obstante, hay reseñas que mencionan cierta lentitud en el servicio en momentos de alta ocupación, así como la necesidad de reclamar bebidas en alguna ocasión.

El ambiente general del restaurante es descrito como tranquilo, agradable y propicio tanto para conversaciones de negocios como para celebraciones especiales, reuniones con amigos o citas románticas. La distribución de las mesas permite mantener diálogos sin necesidad de alzar la voz, algo que muchos clientes agradecen. Además, varios reseñadores han valorado positivamente que el establecimiento no impone turnos de comida limitados, permitiendo disfrutar de la experiencia sin prisas.

El restaurante ofrece comida para llevar y está adaptado para personas con movilidad reducida. Su nivel de precio se sitúa en un rango intermedio-alto, con una media de gasto alrededor de los 65 euros por persona, lo que se considera ajustado teniendo en cuenta la calidad del producto y la ubicación. Abre todos los días de 13:00 a 00:00, con horario continuado, y los viernes y sábados hasta las 01:00.

Entre los puntos fuertes del restaurante destacan su ubicación privilegiada en una de las arterias principales de Madrid, la calidad de sus materias primas, la elaboración cuidada de los platos, la espaciosa y bonita terraza, la decoración agradable y el trato amable del equipo. Como aspectos a mejorar, algunos clientes han señalado que la carta de segundos platos podría ampliarse, que en ocasiones el servicio puede ser lento cuando el local está lleno, y que ciertos detalles como el pan de cortesía o la gestión de extras no siempre están claros, como ocurrió con una ración de pan con tomate y alioli que se añadió sin pedir y se cobró aparte.

En definitiva, Almara se presenta como una opción sólida para quienes buscan un restaurante en el barrio de Salamanca con buena cocina mediterránea, un ambiente cuidado y un servicio generalmente atento, aunque con margen de mejora en la agilidad durante horas punta.

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