El Regueranu
AtrásEl Regueranu es una propuesta consolidada dentro del panorama gastronómico de las afueras de Oviedo, un restaurante asturiano que ha sabido combinar la cocina tradicional con un enfoque actual sin perder la esencia de la tierra. Situado en el Lugar Santo Medero, 13, en la zona de Latores, este establecimiento se ha ganado la fidelidad de locales y visitantes gracias a su ambiente familiar, su materia prima cuidada y ese entorno natural privilegiado que rodea toda la experiencia de visita.
El local cuenta con varios espacios diferenciados que se adaptan al gusto de cada comensal: una terraza al aire libre muy demandada en los días de buen tiempo, una terraza cubierta acristalada perfecta para los meses más frescos, y un comedor interior acogedor. Esta variedad de ambientes, sumada a las panorámicas hacia la Sierra del Aramo, convierte a El Regueranu en una opción recurrente tanto para comidas informales como para celebraciones especiales como bautizos, cumpleaños o reuniones familiares.
Uno de los grandes atractivos del lugar es su menú del día, disponible de lunes a viernes con varias opciones de primeros y segundos platos a elegir, además de postre, pan y bebida incluida. A lo largo de los años, este menú ha ido ajustando su precio hasta situarse por encima de la media de la zona, algo que algunos visitantes han señalado, aunque la mayoría coincide en que la relación calidad-precio sigue siendo más que razonable dado el nivel de producto y elaboración. Para quienes prefieran comer a la carta, la oferta es amplia y variada, con preparación de comida asturiana actualizada, carnes propias, pescados frescos y elaboraciones con un punto creativo interesante.
Platos destacados de la cocina
La fabada asturiana es uno de los emblemas del restaurante, servida en la propia olla para repetir si el comensal lo desea. Esta legumbre, cuando se trabaja con producto del día, es una declaración de intenciones que el local cumple con nota. El cachopo, gran clásico asturiano, ocupa un lugar preferente en la carta y admite versiones con cecina, queso de cabra y cebolla caramelizada que cambian por completo la experiencia tradicional. Entre las recomendaciones habituales también aparecen la presa ibérica con reducción de Pedro Ximénez y mermelada de higos, el medallón de atún con semillas de sésamo y sal negra, y los chipirones con langostinos, que siempre arrancan elogios.
Las croquetas son otro de los productos fetiche del establecimiento. Las de cecina con cebolla caramelizada, las de queso gamoneu con compota de manzana o las de gambones se han convertido en imprescindibles para muchos clientes habituales. La morcilla con puré y compota de manzana, los escalopines al Cabrales, el bacalao con verduras o el cochinillo asado completan un repertorio que no deja indiferente.
El mundo de los postres caseros merece capítulo aparte. La tarta de queso, las torrijas con helado de vainilla, el arroz con leche en sus distintas versiones, el tiramisú, la compota de manzana con mascarpone y frambuesa, o la copa de la casa son solo algunos ejemplos que confirman un obrero trabajo repostero. Los comensales suelen recomendar guardar hueco para el final porque las raciones son generosas y los sabores tienen personalidad propia.
Servicio y atención
El equipo de El Regueranu, encabezado por Abraham, propietario del local, se distingue por un trato cercano, profesional y atento. Muchos visitantes aluden a pequeños detalles que marcan la diferencia: cuchillos que cortan correctamente, cuencos extra de salsa para los más exigentes, velas en los postres de cumpleaños, invitación a café o chupito cuando la espera se ha alargado o surgen imprevistos. El camarero conocido como Jony o DAVI son nombres que aparecen repetidamente en las experiencias positivas, lo que habla bien de la estabilidad y compromiso del equipo humano.
La sidrería cuenta con escanciador automático, un plus para quienes quieran disfrutar de la sidra en su punto óptimo. La carta de vinos también está cuidada, e incluye referencias asturianas como los vinos de D.O.P. Cangas, así como propuestas de Rioja, Ribera del Duero y otras denominaciones, con promociones frecuentes que merecen la pena consultar en mesa.
Entorno y servicios adicionales
El enclave rural del restaurante es uno de sus principales reclamos. Las vistas a la Sierra del Aramo, la finca colindante con animales (gallinas, ocas, un pavo real ocasional y otras especies) y la sensación de desconexión con la urbe a pesar de estar a apenas cinco minutos del centro de Oviedo lo convierten en una elección perfecta para quienes buscan una comida para llevar el ambiente campestre sin renunciar al buen yantar.
El local dispone de aparcamiento propio, un detalle muy tenido en cuenta por quienes acceden en coche particular. En días de máxima ocupación, el parking puede quedarse pequeño, por lo que se recomienda llegar con margen o madrugar ligeramente para evitar sobresaltos. La entrada del recinto cuenta con una rampa accesible que, en determinados modelos de coche bajo, puede roscar los bajos al salir. El acceso principal es apto para personas con movilidad reducida, si bien el acceso al baño resulta más complejo para usuarios de silla de ruedas.
Para familias con niños y acompañantes de mascotas, la política es amable: se admiten tronas para bebés y se permite comer con perros en la zona de la terraza exterior, un detalle que agradecen quienes viajan con sus animales de compañía.
Recomendaciones y aspectos a tener en cuenta
Es muy recomendable, casi imprescindible, reservar antes de visitar El Regueranu. La alta demanda, especialmente los fines de semana y festivos, hace que la terraza y los comedores se llenen con frecuencia. El local cierra los martes y miércoles, su jornada habitual es de 12:00 a 18:00 y de 20:00 a 00:00 los fines de semana, con horario extendido hasta las 00:30 en viernes y sábado noche. También ofrece comida para llevar y servicio de recogida en local, una alternativa cómoda para quienes quieran disfrutar de su propuesta en casa.
Entre los aspectos mejorables que han señalado algunos clientes se encuentran los tiempos de espera, sobre todo en horas puntas y cuando el volumen de comensales es alto; la extracción de humos en el interior, que en ocasiones ha dejado cierto olor a fritura en la ropa de los comensales más próximos a la zona de bar; y la diversidad de calidad entre platos, donde alguno puntualmente no alcanza el nivel del resto. Tampoco todos los visitantes encuentran equilibrada la relación calidad-precio de la carta cuando se compara con el menú, aunque la mayoría coincide en que la experiencia global sigue siendo muy positiva.
El Regueranu se posiciona como uno de los restaurantes de referencia en la periferia de Oviedo para quienes valoran la comida tradicional asturiana con un punto de innovación, un servicio familiar y un entorno natural difícil de igualar. Sus vistas, la calidad de la materia prima, la cuidada presentación de los platos y la atención al detalle hacen que la visita merezca el desplazamiento. Para una ocasión especial, una comida de trabajo o una escapada gastronómica de fin de semana, este restaurante ofrece argumentos sólidos para justificar la reserva. Si lo que se busca es un bar donde sentirte como en casa con el plus de una cocina seria, este enclave en Latores tiene mucho que ofrecer.