EL PEDERNIZ
AtrásEn el Passatge de Ventura Feliu, a escasos minutos a pie de la estación de AVE Joaquín Sorolla, se encuentra El Pederniz, un restaurante de cocina tradicional española que se ha ganado un hueco en la memoria gastronómica de Valencia. Con más de dos décadas de trayectoria, este establecimiento combina la calidez de un local clásico con una propuesta culinaria que reivindica la comida casera de raíz. El propietario, Fouad, suele atender personalmente a los comensales, recomendando platos y haciendo que cada visita se sienta cercana, casi como comer en casa de un amigo.
La carta de El Pederniz es un recorrido honesto por los sabores de siempre. Los arroces son, sin duda, uno de sus mayores reclamos: paella de marisco, arroz a banda, arroz negro, arroz al horno y arroces melosos de gambas y sepia, de pato y setas, o con perdiz, según temporada. El cocido montañés también cuenta con fieles seguidores, al igual que el morteruelo, las codornices rellenas de foie con salsa de uva, el rabo de toro y el chuletón a la brasa. Para los amantes del pescado, destacan los chipirones a la plancha, el pulpo a la gallega, la sepia, las gambas al ajillo y el atún rojo en estilo tataki. Las croquetas, variadas y cremosas, son otro de los clásicos: las de gambas, las de espinaca y queso azul, las de arroz negro o las de xistorra suelen colarse en más de una sobremesa.
Entre los entrantes más repetidos en las opiniones de quienes han pasado por allí aparecen también los torreznos, la ensaladilla rusa —considerada por muchos una verdadera especialidad de la casa—, los pimientos del piquillo rellenos de chipirones y los boquerones en vinagre. Los postres caseros ponen el broche final a la experiencia: el flan de queso manchego, la tarta banoffee, el tiramisú de cremaet, la tarta de zanahoria y la llamada «muerte por chocolate» son algunos de los más demandados. Para beber, el local presume de una bodega con más de un centenar de referencias de vino, además de cervezas y una sangría muy bien valorada por los clientes.
Uno de los aspectos más cuidados de El Pederniz es su atención a personas con celiaquía. Disponen de pan sin gluten y conocen al detalle qué platos pueden adaptarse, lo que ha supuesto un alivio para quienes suelen tener complicado encontrar restaurantes seguros en la ciudad. Los baños, por cierto, suelen ser destacados por su limpieza, un detalle que no siempre se valora lo suficiente en este tipo de negocios.
En cuanto al ambiente, el local cuenta con una decoración de estilo vintage, acogedora y con cierto aire clásico. Dispone de una terraza en el centro que resulta perfecta para una comida tranquila, especialmente cuando el tiempo acompaña. El trato del equipo —y muy especialmente el de Fouad— es uno de los puntos más alabados por quienes repiten visita: las recomendaciones suelen acertar, y el servicio se describe con frecuencia como cercano, profesional y atento. La accesibilidad para personas con movilidad reducida está garantizada, ya que el local cuenta con entrada adaptada para sillas de ruedas.
El horario de El Pederniz permite tanto almorzar como cenar: abre de lunes a sábado en horario de 12:30 a 16:30, y por las noches de jueves a sábado, de 20:00 a 23:00. Los domingos permanece cerrado. El teléfono de contacto es el 963 32 41 06 y dispone de página web oficial (http://www.elpederniz.com/), donde se puede consultar más información sobre la carta y la actualidad del local. También acepta reservas, lo que resulta especialmente útil en fines de semana.
Ahora bien, no todo es perfecto en El Pederniz, y conviene tenerlo presente antes de reservar. Varios clientes han señalado que el precio resulta algo elevado en comparación con el tamaño de las raciones, especialmente en platos como el pulpo, la sepia, las croquetas o los boquerones, donde la cantidad puede parecer escasa para lo que se paga. Algunos visitantes también han comentado esperas largas entre plato y plato, sobre todo en horas punta, y han mencionado que el pan que se sirve sin haberlo pedido puede aparecer luego en la cuenta. En contadas ocasiones, se han reportado experiencias desagradables con la gestión de reservas a través de plataformas como The Fork, con cancelaciones unilaterales o problemas de coordinación, e incluso algún caso aislado de contestaciones poco afortunadas por parte del propietario ante cancelaciones o quejas. Quienes sean celiacos deben recordar pedir específicamente las opciones sin gluten para evitar contaminaciones cruzadas, ya que se ha dado algún caso puntual.
Otro punto a considerar: el local no está adaptado para vegetarianos estrictos, ya que la oferta se centra en carnes, pescados y arroces con productos del mar. Tampoco dispone de una carta de cafetería al uso, sino que funciona como restaurante de comida para llevar y comer en mesa, con servicio de takeout disponible. El nivel de precio se sitúa en la franja media-alta de la ciudad, con menús cerrados y platos del día que varían según la temporada.
A pesar de estos matices, la mayoría de quienes han pasado por El Pederniz lo definen como un bar de referencia para quienes buscan comida tradicional valenciana de calidad, con producto fresco y un servicio muy personal. Muchos visitantes, especialmente aquellos que llegan o parten en AVE desde la estación cercana, lo eligen como última parada antes de continuar su viaje, y suelen repetir en cuanto tienen ocasión de volver a Valencia. Si buscas un lugar donde la cocina clásica española se trate con mimo, esta dirección sigue siendo, pese a sus detractores puntuales, una apuesta segura en el barrio de Extramurs.