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El Faisán de Oro

El Faisán de Oro

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Calle Extramuros, 4, 28130 Alalpardo, Madrid, España
Restaurante Restaurante de cocina española
9.4 (1319 reseñas)

El Faisán de Oro es un restaurante con encanto ubicado en la Calle Extramuros número 4 de Alalpardo, una pequeña localidad situada en la provincia de Madrid. Este establecimiento se ha consolidado a lo largo de los años como un referente gastronómico para quienes buscan disfrutar de una cocina tradicional elaborada con productos de temporada y recetas que evocan el sabor de la cocina casera.

El local funciona en un edificio que anteriormente era una vivienda particular, lo que le confiere un ambiente único e íntimo que no se encuentra en los típicos restaurantes comerciales. Con apenas cinco mesas en su interior, la capacidad es reducida, lo que obliga a los visitantes a realizar reserva con antelación para garantizar plaza. Esta característica, lejos de ser un inconveniente, se convierte en uno de sus mayores atractivos, ya que permite ofrecer un servicio personalizado y cercano que comensales destacan como excepcional.

La cocina de temporada es el pilar fundamental de la oferta gastronómica de El Faisán de Oro. El establecimiento cuenta con dos menús diarios que permiten a los clientes probar una variedad de platos sin necesidad de pagar precios elevados. El menú del día, con un coste aproximado de 27 euros, incluye primero, segundo, postre y café, aunque las bebidas se cobran aparte. Esta fórmula resulta especialmente atractiva para quienes desean saborear la calidad del establecimiento sin comprometer excesivamente el presupuesto.

Entre los platos más celebrados por los clientes destacan las elaboraciones de caza, especialmente el solomillo de jabalí, el corzo en diversas preparaciones y la perdiz escabechada o en ensalada. Durante la temporada otoñal, la carta se enriquece con una amplia variedad de setas que llegan directamente de los bosques cercanos, preparadas de formas tan variadas como imaginables: revueltos, guisos, a la plancha o como protagonista de platos más elaborados. Los boletus, las setas de cardo y otras variedades otoñales conforman una oferta que los amantes de la micología esperan con ansia cada año.

El cocido maragato merece una mención especial dentro de la carta. Este plato tradicional lebaniego, que se sirve a partir de cuatro comensales, ha sido alabado repetidamente por quienes lo han probado, considerándolo uno de los mejores de la Comunidad de Madrid. También destacan las verdinas con rape y gambas, los garbanzos con choco y las carnes de caza mayor, además de opciones como el entrecot de cebón, el foie asado o el rodaballo para quienes prefieran elaboraciones más ligeras.

La carta de vinos ofrece una selección amplia y bien currada que complementa perfectamente la oferta culinaria, con referencias para todos los gustos y bolsillos. Los ibéricos y quesos que acompañan algunas tablas también reciben elogios constantes, al igual que elaboraciones tan originales como el gazpacho con helado de pepino o los aperitivos que cambian según la temporada, como el chorizo de corzo o las almendras fritas.

Los postres caseros constituyen otro de los puntos fuertes de este restaurante. La tarta de queso, la tarta de pera, las torrijas, el helado de violeta y otras creaciones dulces se preparan en el propio establecimiento, y muchos clientes consideran que algunos de ellos rozan la perfección. La tortilla de patata con trufa negra es otro de los platos que genera opiniones entusiastas, aunque algunos usuarios señalan que el sabor a trufa podría ser más intenso según preferencias personales.

El ambiente y el servicio

El interior del local presenta una decoración rústica y acogedora que invita a relajarse y disfrutar de la comida sin prisas. La terraza-jardín, disponible en los meses más cálidos, ofrece un entorno agradable con varias alturas y una cobertura de glicinias que crea un ambiente realmente especial durante la primavera y el verano. Sin embargo, es importante señalar que el acceso al local presenta limitaciones de accesibilidad debido a la presencia de escaleras en la entrada, lo que impide la visita a personas con movilidad reducida o familias con cochecitos de niños.

La atención al cliente es uno de los aspectos más valorados por quienes visitan El Faisán de Oro. Esther, la propietaria y chef, dirige personalmente el establecimiento junto con su equipo, ofreciendo un trato cercano y profesional que muchos clientes comparan con sentirse como en casa. El servicio en sala es atento y diligente, con personal como Ana que también recibe постоянных elogiosos por su profesionalidad y amabilidad.

Un aspecto que algunos clientes mencionan como punto a considerar es el posible nivel de ruido cuando el restaurante se llena, ya que el espacio reducido y la amplitud de las conversaciones pueden crear un ambiente algo menos íntimo de lo deseado. No obstante, este factor depende mucho del número de comensales y las características de cada grupo.

Aspectos a considerar antes de visitar

El precio del establecimiento se sitúa en un nivel moderado-alto, lo que queda justificado por la calidad de los productos utilizados y la elaboración cuidada de cada plato. Algunos visitantes han señalado que determinadas raciones podrían ser algo justas en cantidad, aunque la mayoría coinciden en que la relación calidad-precio es favorable considerando el tipo de cocina que se ofrece.

El restaurante cierra los lunes y permanece abierto de martes a domingo, ofreciendo servicio de almuerzo todos los días y servicio de cena únicamente los jueves, viernes y sábados. Es recomendable reservar con antelación, especialmente durante fines de semana, festivos o la temporada de setas y caza.

Otro punto positivo es que el establecimiento admite mascotas, lo que permite a los comensales disfrutar de una comida o cena en compañía de sus animales de compañía sin problemas.

El Faisán de Oro representa una opción gastronómica destacada para quienes buscan calidad en un ambiente íntimo y familiar. Su especialización en cocina de temporada, con especial dedicación a los platos de caza y setas, junto con la elaboración casera de sus recetas y un servicio impecable, lo convierten en un destino recomendable tanto para ocasiones especiales como para disfrutar de una buena comida en cualquier momento. Eso sí, conviene recordar la necesidad de reservar y tener en cuenta las limitaciones de accesibilidad del local antes de planificar la visita.

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