Restaurante Can Sardá
AtrásRestaurante Can Sardá se encuentra ubicado en el corazón de Collserola, específicamente en el kilómetro 4 de la carretera que conecta Cerdanyola del Vallès con Horta. Este establecimiento representa una de las opciones más consolidadas para quienes buscan disfrutar de comida tradicional catalana en un entorno rodeado de naturaleza, a escasos minutos de Barcelona. La masía que alberga el restaurante conserva ese encanto rústico que permitetransportarte a la auténtica cocina del país catalán.
La propuesta gastronómica de Can Sardá gira principalmente en torno a los platos a la brasa, siendo sus calçots la especialidad más reconocida. De hecho, este restaurante ostenta el título de ganador del concurso televisivo «Jocs de Cartes» en la categoría de mejor calçots de la zona, lo que da cuenta de la calidad que preparan en temporada. Durante los meses de invierno y primavera, las calçotadas se convierten en el protagonista absoluto del menú, ofreciendo una experiencia culinaria donde los comensales pueden disfrutar de estos tradicionales csalçots asados directamente sobre las brasas, accompanied by una salsa romesco que múltiples reseñas califican como excepcional.
En cuanto a las carnes a la brasa, el restaurante ofrece una variedad considerable que incluye chuletón de Girona, solomillo de ternera, costillas de cordero, butifarra con mongetes y secreto ibérico. Los usuarios que han visitado el establecimiento coinciden en destacar el tamaño generoso de las raciones, especialmente en lo que respecta a la carne, donde un solo plato puede satisfacer a dos comensales sin dificultad. Las brasas utilizadas son de leña, lo que aporta ese sabor auténtico y ahumado que no se consigue con otros métodos de cocción.
Además de las carnes, la carta incluye entrantes tradicionales como caracoles a la llauna, alcachofas a la brasa, girgolas (setas), pan torrado con tomate y ajo, y una selección de canelones caseros que varios visitantes mencionan como highlight. Los caracoles, preparados de diferentes formas según la tradición catalana, constituyen otro de los platos fuertes del establecimiento. Para acompañar, el allioli casero recibe elogios constantes en las reseñas, describiéndose como cremoso, aromático y con ese sabor tradicional que recuerda al de toda la vida.
El entorno donde se sitúa el restaurante constituye uno de sus mayores atractivos. Ubicado en plena sierra de Collserola, ofrece vistas panorámicas y un ambiente tranquilo que contrasta con el bullicio de la ciudad. Dispone de tres zonas de aparcamiento gratuito, algo especialmente valioso considerando la dificultad para estacionar en esta zona de montaña. El acceso puede realizarse tanto desde Cerdanyola como desde Horta, siendo la primera opción recomendable para quienes sufran de mareos en voiture debido a las curvas de la carretera desde Horta.
Para las familias con niños, Can Sardá representa una opción particularmente atractiva. En el exterior del restaurante se ha habilitado una pequeña granja con animales que incluye gallinas, cabras, pavo real y canarios, permitiendo que los más pequeños se diviertan observando la fauna mientras los adultos disfrutan de la comida. También hay zona de juegos infantiles con columpios y tobogán. Esta característica convierte al establecimiento en un destino ideal para celebraciones familiares, reuniones de grupos grandes y comidas de domingo donde participan varias generaciones.
El servicio de atención al cliente ha recibido valoraciones muy positivas de manera consistente a lo largo de los años. Muchos visitantes destacan la amabilidad del personal, su rapidez en servir los pedidos y esa sensación de sentirse como en casa que transmite todo el equipo. El propietario, Fernando, es conocido por responder personalmente a las reseñas, tanto positivas como negativas, lo que demuestra un compromiso con la mejora continua del servicio. Sin embargo, algunas reseñas puntualizan que durante los fines de semana y días de gran afluencia, el servicio puede volverse más lento y la atención menos personalizada debido al volumen de comensales.
En cuanto a los precios, Can Sardá se posiciona en un nivel intermedio dentro de la restauración de su categoría. Las reseñas indican que el coste por persona ronda los 30 a 50 euros dependiendo de lo que se solicite, siendo el menú de calçotada la opción más popular con precios que pueden superar los 45 euros por comensal en temporada. Si bien algunos visitantes consideran que la relación calidad-precio es adecuada considerando la calidad del producto y las raciones generosas, otros expresan que ciertos platos podrían estar mejor calibrados en cuanto a su coste.
El restaurante ofrece servicio de reservas, algo altamente recomendable especialmente durante los fines de semana y temporada de calçots, ya que la demanda puede superar ampliamente la capacidad del local. También disponen de menú degustación para grupos grandes, permitiendo organizar celebraciones de cumpleaños, comuniones y eventos corporativos con anticipación.
En relación a los aspectos a considerar negativamente, algunas reseñas mencionan que el interior del restaurante puede resultar ruidoso cuando hay mucha gente, lo cual dificulta mantener conversaciones tranquilas. También se han reportado experiencias aisladoas donde la carne llegó fría o con un punto de cocción diferente al solicitado. La paella de marisco, aunque disponible en carta, no parece ser el punto fuerte del establecimiento según las opiniones recopiladas. Por último, el hecho de que el restaurante cierre los martes puede ser un inconveniente para quienes planifiquen su visita este día.
Restaurante Can Sardá representa una opción sólida para quienes busquen experimentar la gastronomía tradicional catalana en un marco natural privilegiado. Sus puntos fuertes incluyen la calidad de los productos, el ambiente auténtico de masía catalana, la amabilidad del servicio y las instalaciones pensadas para toda la familia. Las posibles áreas de mejora se concentran principalmente en la consistencia del servicio durante picos de ocupación y en certainas aspectos de la relación calidad-precio que podrían optimizarse. Para una primera visita, se recomienda probar los calçots en temporada, acompañar con el allioli casero y no olvidar terminar con una crema catalana o profiteroles de postre.