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Can Rectoret

Can Rectoret

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B-140, km. 4, 08130 Santa Perpètua de Mogoda, Barcelona, España
Restaurante Restaurante de cocina catalana Restaurante mediterráneo
8.2 (17432 reseñas)

Can Rectoret es un restaurante tradicional catalán que se encuentra ubicado en una antigua masía centenaria en la carretera B-140, kilómetro 4, en Santa Perpètua de Mogoda, muy cerca de Barcelona. Este establecimiento se ha consolidado como una de las opciones gastronómicas más reconocidas de la zona, especializado en comida catalana, con especial dedicación a las carnes cocinadas a la brasa, los calçots de temporada y una amplia variedad de tapas y platos caseros que evocan la auténtica cocina del país.

El restaurante ocupa una masía que ha sido adaptada para recibir comensales sin perder su esencia original. Sus paredes de piedra, techos rústicos y chimeneas de toda la vida crean un ambiente acogedor que transporta a los visitantes a la Cataluña rural de hace décadas. Dispone de varios salones interiores, lo que permite gestionar grandes grupos y celebraciones con total comodidad. Además, cuenta con una terraza exterior actualmente cubierta por una carpa acristalada climatizada, lo que permite disfrutar del aire libre independientemente de las condiciones meteorológicas. El establecimiento también ofrece una zona chill-out donde se organizan tardeos durante los fines de semana, con música y un ambiente más relajado a partir de las 16:30 horas.

En cuanto a la carta, Can Rectoret presume de una oferta amplia y variada. Entre sus especialidades destacan los calçots a la brasa con salsa romesco casera, que durante la temporada correspondiente se convierten en el plato estrella del menú. La carne a la brasa es otra de sus grandes fortalezas: chuletones, costillas, butifarras, galtas de cerdo, entrecot de buey y carrilleras se elaboran sobre brasas ardientes, aportando ese sabor ahumado característico que tanto gusta a los amantes de la cocina tradicional. Los comensales también destacan los canelones caseros, las croquetas de setas o de lavia, la escalivada, los caracoles a la llauna, los callos, el bacalao en diversas preparaciones y la variedad de tapas y entrantes que complementan perfectamente cualquier comida.

El restaurante ofrece diferentes tipos de menús adaptados a las necesidades de cada cliente. Durante los días laborables se puede disfrutar de un menú diario por aproximadamente 21 euros, mientras que los fines de semana y épocas especiales cuentan con menús de calçotada y otras opciones estacionales. En general, el precio por persona suele situarse entre los 25 y los 40 euros, dependiendo de si se elige el menú o se pide a la carta, una horquilla de precios que la mayoría de los visitantes considera justa teniendo en cuenta la calidad de los productos utilizados.

Uno de los aspectos más valorados de Can Rectoret es su extenso aparcamiento gratuito, una comodidad nada desdeñable en una zona donde aparcar puede resultar complicado. Esta facilidad, junto con la amplitud del restaurante y su capacidad para albergar grupos numerosos, lo convierte en un lugar ideal para celebraciones familiares, comidas de empresa, cumpleaños y todo tipo de eventos sociales. De hecho, varios visitantes han celebrado bodas y gradaciones en las instalaciones, destacan la disposición de una carpa grande decorada con elegancia y la profesionalidad del equipo para gestionar este tipo de ocasiones especiales.

El servicio es otro de los puntos que genera opiniones diversas entre los clientes. Mientras que una parte significativa de las reseñas elogia la amabilidad, profesionalidad y rapidez del personal —con menciones concretas a trabajadores como Hugo, Itziar, Elena, Marc, Cristina, Asuncion, Judith, Pere y Nayara—, otros visitantes han reportado experiencias menos satisfactorias durante las horas punta. La gran afluencia de público, especialmente los fines de semana, pone a prueba la capacidad del equipo, y en ocasiones esto se traduce en esperas prolongadas entre platos, errores en los pedidos o una atención menos personalizada de lo deseado. Algunos clientes también han señalado que el sistema de dos turnos de comida, aunque necesario para gestionar el volumen de reservas, puede resultar incómodo para quienes desean permanecer en la mesa sin prisas.

La relación entre la calidad y el precio es, según la mayoría de opiniones, bastante equilibrada. Los ingredientes son frescos y de buena calidad, la elaboración de los platos demuestra conocimiento de la tradición gastronómica catalana y las raciones suelen ser generosas. Sin embargo, hay que señalar que algunos visitantes han experimentado variaciones en la calidad de ciertos platos dependiendo del día o del nivel de ocupación del restaurante. Por ejemplo, algunos han comentado que las croquetas podían llegar frías en momentos de mucha demanda, o que algunos segundos platos presentaban problemas de ejecución, como carnes demasiado hechas o guarniciones sosas. Estos detalles, aunque no parecen ser la norma general, merecen mencionarse para que el potencial cliente tenga expectativas realistas.

Otro aspecto a considerar son las instalaciones del restaurante. El hecho de que la terraza exterior se encuentre cubierta por una carpa acristalada ha generado opiniones encontradas. Por un lado, esta solución permite comer al aire libre durante todo el año; por otro, en días de mucho calor o frío intenso, la climatización de estos espacios puede resultar insuficiente, como han señalado algunos comensales que se sintieron incómodos durante su visita. Los aseos también han recibido críticas puntuales en cuanto a ventilación y mantenimiento.

El restaurante abre sus puertas desde las 8:00 horas durante toda la semana, con horario continuado hasta las 18:00 horas los lunes y domingos, y hasta medianoche de martes a sábado. Esta amplitud horaria lo convierte en una opción versátil para desayunos, almuerzos, meriendas y cenas. Durante los fines de semana, la zona chill-out se transforma en un espacio de tardeo donde los clientes pueden disfrutar de copas y música después de la comida, añadiendo una dimensión de ocio nocturno que va más allá de la simple restauración.

Can Rectoret representa una opción sólida para quienes buscan disfrutar de gastronomía catalana tradicional en un entorno auténtico y acogedor. Su propuesta de valor —carnes a la brasa, calçots de temporada, platos caseros y una carta extensa— satisface a la mayoría de visitantes que valoran la calidad de los ingredientes y el sabor de siempre. Eso sí, es altamente recomendable reservar con antelación, especialmente durante los fines de semana y festivos, y tener en cuenta que la experiencia puede variar según el nivel de ocupación del restaurante. Para grupos grandes y celebraciones, el establecimiento ofrece condiciones inmejorables gracias a sus múltiples salones, parking gratuito y equipo experimentado en este tipo de eventos.

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