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Restaurante Asador «Casa Florencio» | Horno de leña

Restaurante Asador «Casa Florencio» | Horno de leña

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C. Isilla, 14, 09400 Aranda de Duero, Burgos, España
Bar Restaurante Restaurante de cocina castellana Restaurante de cocina española
8.8 (4174 reseñas)

El Restaurante Asador Casa Florencio es uno de los establecimientos gastronómicos más reconocidos de Aranda de Duero, enclavado en el corazón de la calle Isilla, una de las vías peatonales más emblemáticas de esta localidad burgalesa. Con una trayectoria de más de 70 años, este asador castellano se ha consolidado como referente ineludible para quienes buscan degustar la auténtica cocina de la región, particularmente el celebérrimo cordero lechal asado al horno de leña.

La propuesta culinaria de Casa Florencio gira en torno a los platos más representativos de la gastronomía castellana. El lechazo, preparado en su horno tradicional de leña, constituye sin duda el plato estrella del establecimiento. Numerosos comensales coinciden en calificarlo como espectacular, con una corteza crujiente en su punto justo y una carne que se deshace en la boca, jugosa y extraordinariamente tierna. Las croquetas de lechazo y jamón también han conquistado el paladar de muchos visitantes, al igual que la morcilla de Burgos, frita en su punto perfecto, crujiente y sin exceso de grasa.

Entre los entrantes más solicitados destacan los pimientos asados al horno, la sopa castellana o de ajo, el chorizo al vino, las mollejas y los revueltos variados. Para acompañar, el establecimiento ofrece una carta de vinos que incluye referencias de la Ribera del Duero, como Viña Sastre, Valduero o Cantaburro, además de opciones de la casa que permiten maridar perfectamente con los platos principales.

El menú de Casa Florencio presenta varias opciones que oscilan entre los 34 y los 55 euros aproximadamente. El menú Aranda incluye entrante, cuarto de lechazo, postre, café y bebida, mientras que el menú Casa Florencio añade más elaboraciones al conjunto. Durante las jornadas gastronómicas del lechazo, estas cartas se renuevan con propuestas especiales que atraen a numerosos Foodies de toda España.

En cuanto al servicio de bar, el establecimiento cuenta con una zona de barra donde se pueden degustar pinchos y tapas de calidad, especialmente animada los viernes y sábados por la noche. Los viernes y sábados también ofrecen el menú degustación «La Oveja Negra». Destacan especiales los rodofitos, gamba rebozada con salsa pelín, entre otras creaciones.

La atención al cliente constituye, según la mayoría de reseñas, uno de los puntos fuertes del restaurante. Camareros como Juan, Rafael o Raúl reciben menciones destacadas por su profesionalidad, amabilidad y conocimiento del oficio. No obstante, algunas voces critican certain desorganización en el servicio durante horas puntas, especialmente cuando múltiples camareros atienden diferentes mesas, lo que puede derivar en errores en los pedidos o retrasos en la atención. También se ha señalado algún episodio puntual de trato poco cordial por parte del personal.

El espacio físico del restaurante mantiene una decoración tradicional castellana en madera que rezuma historia y autenticidad. La sala del fondo ofrece un ambiente más tranquilo, alejada del bullicio de la entrada. En el bar, algunos visitantes echan de menos mesas para mayor comodidad. Las instalaciones, descritas como «vetustas» por algunos comensales, forman parte de la esencia del local y contribuyen a crear un ambiente genuino que transporta a la cocina de siempre.

Entre los aspectos a mejorar que señalan los clientes, destacan los precios, considerados elevados por algunos visitantes, especialmente durante eventos como el Sonorama. La relación calidad-precio genera opiniones divididas: mientras unos consideran que la excelencia del producto justifica el coste, otros estiman que las raciones podrían ser más generosas. También se ha mencionado el cobro del pan por persona como práctica poco habitual, y ciertos detalles como la ubicación de los aseos en la primera planta.

El restaurante ofrece opciones para personas con intolerancias alimentarias, disponiendo de pan sin gluten y postres adaptados. También realizan menús personalizados cuando se les consulta previamente, lo que demuestra flexibilidad y atención hacia las necesidades de sus clientes.

En definitiva, Casa Florencio representa una opción sólida para quienes desean vivir la experiencia gastronómica arandina en su máxima expresión. Su compromiso con los productos de calidad, la elaboración tradicional al fuego de leña y el ambiente castizo lo convierten en un parada obligada. Eso sí, es altamente recomendable reservar con antelación, especialmente en fines de semana y períodos de alta ocupación, para garantizar mesa en este clásico de la cocina burgalesa.

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