Restaurante Èter
AtrásRestaurante Èter se ha consolidado como una de las direcciones gastronómicas más relevantes de Madrid. Ubicado en la calle Granito número 20, en el barrio de Arganzuela, este restaurante ha logrado acumular una estrella Michelin que avala una propuesta culinaria basada en la cocina regional actual con un enfoque sostenible y una creatividad que no deja indiferente a nadie. Con una calificación de 4,8 sobre 5 tras casi 720 reseñas, las opiniones de los comensales reflejan una experiencia que va mucho más allá de simplemente comer: se trata de vivir un viaje sensorial completo.
El establecimiento está regentado por dos hermanos que representan el corazón y el alma del proyecto. Sergio Tofé comanda la cocina con una visión que fusiona tradiciones gastronómicas con técnicas contemporáneas y sabores de distintas partes del mundo, mientras que su hermano Mario Tofé se encarga de la sala y la bodega, donde ha demostrado un conocimiento exhaustivo del vino que resulta fundamental para-maridar los platos de manera impecable. Esta alianza entre hermanos no solo se traduce en una sinergia profesional brillante, sino también en una calidez humana que los comensales destacan constantemente.
Una propuesta gastronómica de temporada
Una de las características más distintivas de Èter es la renovación constante de sus menús. El restaurante cambia completamente su propuesta aproximadamente cada diez semanas, adaptándose a las estaciones del año y a los productos de temporada disponibles. Esto significa que un comensal podría visitar el restaurante en cinco ocasiones distintas a lo largo del año y disfrutar de cinco experiencias completamente diferentes. Entre los menús que han pasado por la carta se encuentran propuestas como Auxo, Thalate, Carpo u Ouros, nombres que evocan conceptos mitológicos o y que dan pista de la filosofía detrás de cada creación.
La estructura del menú degustación ofrece dos opciones principales: un menú corto, generalmente compuesto por 9 a 12 pases, ideal para una cena donde no se busca una duración excesiva, y un menú largo que puede alcanzar los 15 pases para aquellos que desean una experiencia completa y exhaustiva. Ambas opciones han recibido elogios generalizados, aunque varios reseñadores apuntan que el menú corto es más que suficiente para quedar satisfecho y que el menú largo puede resultar abrumador para algunos delicado. Los platos que han dejado huella incluyen su celebérrimo salmorejo, considerado por múltiples comensales como el mejor que han probado en su vida, platos de cordero aragonés, lubina, chipirón en su tinta, empanadillas de jabalí con crema de remolacha, trucha de los Pirineos a la brasa, corzo tipo steak tartar, frijoles de Zamora con crema de maíz y queso pecorino, y postres tan sorprendentes como el helado de trompeta de la muerte con sésamo negro y frambuesas o la panna cotta.
El maridaje y la bodega
Uno de los pilares fundamentales de la experiencia en Restaurante Èter es su bodega. La selección de vinos incluye referencias biodinámicas y del mundo que Mario, el sumiller, conoce al dedillo. Los reseñadores coinciden en que dejarse asesorar por él es siempre la mejor decisión, ya que adapta cada recomendación a los platos servidos y a los gustos del comensal. La carta cuenta con cerca de 200 referencias y opciones tan interesantes como un Rully para acompañar platos concretos o un Ice Wine de Estonia que acompaña de forma redonda los postres de determinadas temporadas. Existe también la posibilidad de optar por el servicio de harmONización, un precio fijo que cubre todas las consumiciones de vino durante la comida.
El espacio y el ambiente
Èter cuenta únicamente con seis mesas, lo que convierte cada cena en una experiencia verdaderamente íntima. El espacio se describe como minimalista pero acogedor, con iluminación tenue, velas y aromas que emanan de la cocina abiertos. La música ha sido cuidadosamente seleccionada para acompañar cada menú sin resultar invasiva, y la vajilla artesanal elegida específicamente para cada plato denota una atención al detalle que se extiende a absolutamente todos los aspectos del servicio. Algunos reseñadores han mencionado que la temperatura del restaurante podía ser algo fresca en determinadas épocas, aunque esto parece ser una incidencia menor dentro del conjunto general.
En cuanto al servicio, los trabajadores del establecimiento superan las expectativas de la mayoría. Las explicaciones sobre cada plato son detalladas sin resultar excesivas, transmitiendo la historia y el origen de cada elaboración con entusiasmo genuino. Esta cercanía y pasión por el oficio se percibe desde el primer momento y permanece durante toda la estancia.
Puntos que merecen consideración
Aunque las opiniones positivas predominan de forma abrumadora, existen algunos aspectos que algunos comensales han señalado como mejorables. El tiempo de espera entre platos puede resultar prolongado en determinadas ocasiones, algo inherente a la naturaleza de un menú degustación pero que algunos han considerado excesivo. También se ha señalado que ciertos menús han pecado de un uso intensivo de técnicas ahumadas, lo que puede acumular un mismo perfil de sabor a lo largo de la cena. En algún caso aislado se ha mencionado que los entrantes pudieran resultar algo moderados en intensidad comparados con el resto del menú, y que algunos platos específicos, como el tartar con caviar, podían resultar demasiado concentrados en sabor.
Respecto a la política de precios, Èter se encuentra en un nivel alto dentro de la restauración madrileña. El menú degustación tiene un precio aproximado que ha variado según las temporadas, situándose en torno a los 75-90 euros por persona en opciones recientes, con el maridaje elevando la experiencia a cifras superiores. Un pequeño grupo de comensales ha señalado que el pan y el servicio de mesa se cobran aparte del menú, un detalle que algunos consideran debería incluirse en el precio final para mayor transparencia, aunque otros reconocen que el precio es justo considerando la calidad ofrecida.
Horario y reservas
El restaurante abre de martes a viernes para comidas y cenas, permaneciendo cerrado los lunes, sábados y domingos. Es obligatorio reservar con antelación, ya que la demanda supera ampliamente la oferta de solo seis mesas. Varios reseñadores destacan que la dificultad para conseguir mesa es considerable, aunque el consenso general es que merece la pena el esfuerzo de planificar con tiempo.
Restaurante Èter representa una propuesta gastronómica valiosa para quienes buscan una experiencia de alta cocina en Madrid sin caer en los estereotipos clásicos. Su combinación de creatividad culinaria, productos de calidad excepcional, un equipo humano que transmite genuina pasión y un espacio íntimo que invita a la desconexión hacen de cada visita algo memorable. La reciente obtención de la estrella Michelin confirma lo que muchos comensales ya sabían: los hermanos Tofé han construido un proyecto sólido, en constante evolución y con una identidad propia que lo distingue claramente en el panorama gastronómico de la capital española.