DiverXO

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NH Eurobuilding, C. del Padre Damián, 23, Chamartín, 28036 Madrid, España
Restaurante Restaurante de alta cocina Restaurante de cocina española Restaurante mediterráneo
8.8 (9141 reseñas)

Ubicado en el interior del hotel NH Eurobuilding, en la calle del Padre Damián número 23 del barrio de Chamartín, DiverXO se ha consolidado como uno de los restaurantes más singulares y comentados de Madrid. Este espacio, dirigido por el chef Dabiz Muñoz, ofrece al comensal una experiencia que va mucho más allá de una simple cena, apostando por un formato de menú degustación vanguardista que fusiona la tradición culinaria española con técnicas y sabores asiáticos. La estética del local sorprende desde el primer momento: vajillas de cerámica llamativas, cortinas que aportan privacidad entre las mesas y una iluminación cuidada acompañan una propuesta gastronómica que ha sido reconocida con tres estrellas Michelin y múltiples premios internacionales, incluyendo varias ediciones del título de Mejor Cocinero del Mundo.

El recorrido gastronómico en DiverXO comienza con un menú degustación compuesto por una media de doce a diecisiete pases salados, seguidos de dos o tres elaboraciones de postre, una estructura que se extiende a lo largo de cuatro o cinco horas de velada. Entre los platos más elogiados por quienes han visitado el restaurante destacan el ceviche, las quisquillas, el arroz con leche y trufa, los nigiris de paella preparados en mesa, así como un sorprendente postre de coliflor que muchos comensales describen como memorable. Cada elaboración llega con una pequeña ilustración que explica los ingredientes, las técnicas empleadas y el concepto detrás del plato, un detalle que refuerza el carácter educativo y creativo de la propuesta. El servicio de sumillería es otra de las piezas clave: el equipo de sala, formado por figuras como Belén, Heraldo, Marta, Esther, Pablo o Erica, recibe elogios constantes por su profesionalidad, cercanía y conocimiento tanto de la carta como de la bodega. Se estima que alrededor de setenta profesionales atienden a menos de cuarenta comensales por servicio, una proporción que permite un seguimiento muy personalizado de cada mesa.

La bodega de DiverXO constituye uno de los grandes atractivos del local, con referencias seleccionadas de distintas regiones vinícolas y un criterio que prioriza la complementariedad con cada pase del menú. Quienes optan por el maridaje, bautizado como Crisálidas, destacan la precisión con la que el sumiller escoge cada copa, generalmente acompañando los platos más picantes con generosos y blancos frescos, aunque también ofrece tintos muy envejecidos para los pases finales. Para los comensales que prefieren elegir por su cuenta, existen opciones para pedir botella o copa, siempre bajo la atenta orientación del equipo de restaurante. Los platos se sirven en una vajilla de diseño exclusivo, creada por ceramistas de reconocido prestigio, lo que convierte la mesa en una suerte de exposición artística que cambia con cada pase.

Sin embargo, no todo es positivo en la experiencia de DiverXO. El primer gran punto en contra es el precio: el menú degustación parte de 450 euros por persona, y si se suma el maridaje o las bebidas, la cuenta total puede alcanzar fácilmente los 700 u 800 euros por comensal. Algunos visitantes opinan que, para esas cifras, las raciones podrían ser más generosas o que la duración del menú resulta excesiva cuando ya se ha alcanzado un punto de saciedad notable. El precio de los vinos también genera críticas recurrentes: el más accesible ronda los 100 euros, y muchos clientes sienten que la bodega está orientada a un perfil económico muy concreto, dejando pocas opciones reales para presupuestos más ajustados. A esto se suma la obligación de pagar el menú por adelantado en el momento de la reserva, una política que ha generado frustración en quienes prefieren decidir en función de sus circunstancias o que han tenido dificultades para encontrar fechas disponibles.

Otro aspecto comentado con frecuencia es el ambiente del local. Aunque la decoración vanguardista y el concepto resultan originales, varios comensales han señalado que el espacio se siente algo anticuado o frío, sin la calidez que se esperaría en un restaurante de esta categoría. La entrada al local, según algunos testimonios, pide una renovación, y los baños han sido descritos por ciertos visitantes como descuidados. Además, no todos los comensales valoran por igual el hecho de que el chef no suela salir a saludar mesa por mesa, algo que en otros restaurantes de alta gastronomía se considera un gesto casi obligado y que aquí se vive con resignación por parte de quienes esperaban ese detalle. Por otra parte, la música ambiental es notablemente alta, lo que dificulta en ocasiones la conversación, y el ritmo del menú, tan prolongado, puede llegar a fatigar a algunos clientes.

El servicio también presenta luces y sombras. Si bien la mayoría de las valoraciones alaban la profesionalidad y la calidez del equipo, existen experiencias menos satisfactorias: camareros que parecen actuar de manera mecánica, cartas de vinos leídas desde una tablet sin permitir ver la selección física, o situaciones puntuales en las que se sirven bebidas sin consultar previamente, como ocurrió con una copa de Pingus que llegó ya escanciada a la mesa. Algunos platos, además, contienen picante o especies muy intensas, un rasgo propio de la cocina de Dabiz Muñoz que puede no ser del agrado de todos los paladares, especialmente de quienes no toleran bien el ají o el cilantro. La presencia en el menú de anguilas y de mariscos vivos también ha generado debate ético entre ciertos comensales preocupados por la sostenibilidad y el bienestar animal.

En definitiva, DiverXO se presenta como un restaurante de referencia dentro de la alta cocina española y un destino obligado para los amantes de la gastronomía más arriesgada. Su apuesta por la creatividad, la fusión de ingredientes y la puesta en escena lo convierten en una experiencia difícil de igualar, y quienes logran disfrutarlo suelen coincidir en que merece la pena vivirla al menos una vez en la vida. Ahora bien, conviene acercarse con expectativas reales: el presupuesto necesario es elevado, el menú es largo y exigente, y el entorno, aunque singular, no siempre transmite la calidez esperada. Quienes busquen una cocina de autor sin concesiones, estén dispuestos a invertir una tarde completa y quieran descubrir la propuesta más personal de Dabiz Muñoz encontrarán aquí un lugar único en Madrid. Para una ocasión especial, una celebración importante o un capricho gastronómico puntual, DiverXO sigue siendo, a pesar de sus detractores, una de las direcciones más emblemáticas del panorama culinario español.

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