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Shall we meet

Shall we meet

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Carrer de Còrsega, 537, Eixample, 08025 Barcelona, España
Restaurante Restaurante chino
9.8 (1051 reseñas)

Shall we meet es un restaurante chino ubicado en el corazón del barrio de Eixample, exactamente en Carrer de Còrsega, 537. Este establecimiento se ha consolidado como una de las opciones más destacadas para quienes buscan auténtica comida china en Barcelona, específicamente de la región de Lanzhou, alejándose completamente de los estereotipos tradicionales de la gastronomía china occidentalizada. El local está gestionado por personal originario de Lanzhou, lo que garantiza una experiencia culinaria genuina y tradicional.

La propuesta gastronómica de Shall we meet gira en torno a los famosos fideos caseros, preparados de forma artesanal en el propio establecimiento. Los comensales pueden solicitar los tallarines del grosor que prefieran, lo que demuestra el compromiso con la personalización de cada plato. Entre las especialidades más destacadas se encuentran los ramen con salpicadura de aceite, una preparación que ha conquistado el paladar de numerosos visitantes, ofreciendo un sabor único con aceite de chile que aporta un toque especial sin resultar excesivamente picante. También destacan los noodles con ternera y cebolla, preparados con fideos y masticables que evocan la auténtica textura de los fideos chinos tradicionales.

El menú incluye una variedad de entrantes y platos principales que no decepcionan. Las gyozas y dumplings son altamente recomendados por los clientes, mientras que los chips de boniato frito conquistan por su textura crujiente y el punto perfecto de aderezo. También se pueden encontrar alitas fritas especialmente crujientes, salchichas pekinesas con un aliño particular, camarones tempura y una ensalada de patata agri-picante que ha sido elogiada por su equilibrio de sabores. Los rollitos de primavera y el pollo rebozado completan una oferta que satisface diversos gustos.

Uno de los aspectos más valorados por los clientes es que prácticamente todo es casero, desde las pastas y fideos hasta los postres. Entre las opciones dulces destacan los fluffy pancakes o tortitas japonesas super esponjosas, que han sorprendido gratamente a los visitantes más exigentes. También se ofrecen cupcakes de matcha, taro puré, un peculiar helado de durian (para paladares aventureros) y un postre casero que consiste en pan relleno con pudín. El local también importa bebidas directamente desde China, siendo especialmente destacables el refresco de coco y el refresco de pera.

En cuanto al servicio, el personal del restaurante es descrito repetidamente como extremadamente amable, atento y paciente. La persona que atiende (mencionada como Irene o Isabel en varias reseñas) se toma el tiempo de explicar cada plato y ofrecer recomendaciones personalizadas a quienes no están familiarizados con la cocina oriental, adaptando incluso el nivel de picante según las preferencias del cliente.

El ambiente del local es limpio, luminoso y acogedor, con una decoración moderna que se deshace de los clichés orientales típico. Dispone de amplios aseos y dos mesas en terraza para quienes prefieran comer al aire libre. La música de fondo es china, creando una atmósfera auténtica. El establecimiento cuenta con un horario amplio, abriendo de 12:00 a 22:30 todos los días excepto los martes, lo que permite tanto almorzar como merendar y cenar.

En cuanto a precios, el restaurante ofrece una excelente relación calidad-precio. Los comensales destacan que las porciones son generosas y que el costo por persona ronda los 12 euros incluyendo bebida, una cifra muy competitiva para la calidad ofrecida. Dispone de menú del día que incluye entrante, principal y bebida, siendo muy bien valorado por los clientes habituales que lo visitan semanalmente.

Entre los puntos negativos que cabe mencionar, algunos clientes han señalado que los baños podrían estar mejor mantenidos, y que el local tiene una estética que podría confundirse con una cadena de restauración debido a su diseño moderno y funcional. También hay que destacar que el catálogo de platos es relativamente pequeño, aunque esto se compensa con creces por la calidad y personalidad de cada preparación.

Shall we meet acepta reservas, ofrece servicio de recoida en el local, reparto a domicilio y comida para llevar, siendo así una opción versátil para cualquier ocasión. El establecimiento cuenta con entrada accesible para sillas de ruedas, demostrando un compromiso con la accesibilidad.

Shall we meet representa una opción altamente recomendable para quienes desean adentrarse en la auténtica cocina china de Lanzhou sin salir de Barcelona. Con sus fideos hechos a mano, su ambiente acogedor y su personal excepcional, este restaurante ha logrado convertirse en un descubrimiento frecuente para locales y turistas por igual. La combinación de calidad, precio y autenticidad lo posiciona como una parada obligatoria para los amantes de la gastronomía oriental.

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