Bar Want Kee
AtrásBar Want Kee se encuentra ubicado en el número 6 de la calle Isidra Jiménez, en el corazón del barrio de Usera, al sur de Madrid. Este pequeño restaurante chino es un establecimiento familiar que ha logrado ganarse una excelente reputación entre los vecinos y visitantes de la zona, a pesar de sus dimensiones reducidas y su apariencia modesta desde el exterior.
El local cuenta únicamente con tres o cuatro mesas que pueden accommodating aproximadamente entre doce y veinte comensales, lo que convierte cada visita en una experiencia íntima y cercana. La decoración es sencilla y funcional, sin pretensiones de elegancia, pero lo que realmente importa aquí es la comida que sale de su cocina. El establecimiento permanece abierto todos los días de la semana desde las 13:30 hasta las 00:30, ofreciendo servicios de comida para llevar, reservas y atención tanto en almuerzo como en cena.
La carta de Bar Want Kee destaca por ofrecer auténticos platos de la cocina china, especialmente cantonés, alejados de las versiones adaptadas al gusto occidental que se encuentran en muchos otros establecimientos. Los comensales pueden encontrar opciones que van desde el famoso pato laqueado o pato Pekin, considerado por muchos como uno de los mejores de Madrid, hasta platos más tradicionales como gyozas caseras, xiao long bao, sopas de empanadillas chinas, ramen de diferentes variedades, arroces cantoneses, tallarines y opciones agridulces. También hay platos más peculiares como lenguas de pato, cabezas de pato y alas de pato, que atraen a los amantes de la casquería al estilo chino.
La comida: sabor casero y porciones generosas
Los visitantes coinciden unanimous en que la calidad de la comida es excepcional. Los platos se preparan de forma casera, utilizando ingredientes frescos y técnicas tradicionales que se notan en cada bocado. Las raciones son conocidas por ser extremadamente generosas, hasta el punto de que muchos clientes señalan que resulta difícil terminar toda la comida servida. Esta abundancia, combinada con precios que oscilan entre los cinco y los diez euros por plato, ofrece una relación calidad-precio excepcional.
Entre los platos más alabados se encuentran el pato Pekin, que múltiples reseñadores describen como espectacular, jugoso y con una salsa de acompañamiento perfecta. Las gyozas caseras también reciben críticas entusiastas por su tamaño y sabor auténtico. El arroz cantonés, los tallarines tres delicias, el cerdo agridulce y el ramen de costillas de cerdo son otras opciones que generan opiniones muy positivas entre los clientes habituales.
Sin embargo, no todo es perfecto en el apartado gastronómico. Algunos comensales han señalado que ciertos platos pueden resultar demasiado grasientos o que la sopa wan tan carece de suficiente sabor en algunas ocasiones. También se ha mencionado que algunos platos específicos, como los wraps del pato Pekin, pueden resultar demasiado elásticos y poco tiernos. Estos detalles, aunque minoritarios, merecen ser mencionados para ofrecer una visión completa del establecimiento.
El servicio y la atención al cliente
El personal del restaurante, compuesto principalmente por una familia china que regenta el negocio, recibe elogios generalizada por su amabilidad y dedicación. A pesar de que el idioma puede representar una barrera comunicativa en algunos casos, ya que el castellano de los propietarios es limitado, hacen todo lo posible por entender a los clientes y ofrecer recomendaciones. Varios reseñadores destacan la honestidad del personal, que informa abiertamente sobre qué platos son caseros y cuáles no, un gesto que los clientes valoran enormemente.
No obstante, hay que señalar que el servicio puede experimentar dificultades en momentos de alta ocupación. Dado el pequeño tamaño del local y la popularidad del establecimiento, es común que se forms colas de espera, especialmente durante fines de semana y festividades como el Año Nuevo Chino. Algunos clientes han reportado esperas de hasta dos horas o han tenido que conformarse con comer en la barra debido a la falta de mesas disponibles. También se han producido errores en el orden de los platos servidos en alguna ocasión aislada.
El ambiente y las instalaciones
El ambiente del restaurante es claramente familiar y acogedor, aunque las instalaciones presentan limitaciones evidentes. El local es estrecho y puede resultar incómodo para grupos grandes o personas con carritos de bebé. La ventilación es uno de los puntos débiles más mencionados: varios clientes han reportado salir del establecimiento con olor a fritanga en la ropa, y algunos señalan la presencia de humo que puede resultar molesto durante la estancia.
El restaurante no cuenta con aire acondicionado ni calefacción, lo que puede afectar la comodidad en temporadas extremas. A pesar de estas limitaciones, muchos clientes consideran que el ambiente tiene un encanto especial que evoca la sensación de comer en un hogar chino tradicional. Las mesas están bastante juntas, lo que en ocasiones puede obligar a compartir espacio con otros comensales.
Precios y opciones de menú
Bar Want Kee ofrece una de las propuestas más competitivas en cuanto a precio dentro del panorama de restaurantes chinos en Madrid. Los platos oscilan generalmente entre cinco y diez euros, con opciones de menús ejecutivos que pueden incluir un primero y un segundo por precios muy reducidos. Un cliente mencionó haber comido por apenas treinta y dos euros incluyendo cuatro bebidas, mientras que otros grupos han señalado cuentas de cuarenta y siete euros para tres personas con una variedad de platos abundante.
El establecimiento también ofrece servicio de comida para llevar, lo que permite llevarse los deliciosos platos a casa. Esta opción es especialmente práctica considerando la limitación de espacio en el interior y la popularidad del local. Los precios para llevar son igualmente accesibles y mantienen la misma calidad que la comida servida en mesa.
Puntos a considerar antes de visitar
Antes de planificar tu visita a Bar Want Kee, es importante tener en cuenta varios aspectos. El local es extremadamente pequeño, por lo que se recomienda llegar temprano, especialmente los fines de semana, para evitar largas esperas. Algunos clientes sugieren incluso hacer reservas, aunque el establecimiento no siempre confirma disponibilidad con antelación.
La comunicación puede ser un reto si no dominas gestos básicos o tienes conocimiento previo de platos chinos, ya que el idioma puede ser una barrera. Sin embargo, la buena voluntad del personal compensa esta limitación. También es recomendable tener expectativas realistas sobre el espacio y la decoración: este no es un local diseñado para cenas románticas elegantes ni para celebraciones formales, sino un lugar donde la comida genuina y económica es la protagonista absoluta.
Para quienes buscan opciones especiales, el restaurante ofrece algunas alternativas vegetarianas y veganas, aunque se recomienda preguntar directamente al personal para conocer las posibilidades de adaptación de platos. También hay disponibilidad de bebidas alcohólicas como cerveza y vino, complementando la experiencia gastronómica.
Bar Want Kee representa una de esas joyas ocultas que todo amante de la gastronomía debe descubrir al menos una vez. Es un lugar donde la autenticidad de la cocina china casera se encuentra con precios sorprendentemente bajos y porciones que desafían toda expectativa. El pato Pekin, las gyozas y el arroz cantonés son platos que merecen especial atención, mientras que la amabilidad de la familia que regenta el establecimiento añade un toque personal que muchos restaurantes comerciales han perdido hace mucho tiempo.
Las limitaciones físicas del local y algunos aspectos del servicio son compensados con creces por la calidad de la comida y el precio. Si buscas una experiencia gastronómica china genuina, sin artificios ni pretensiones, en un ambiente familiar y acogedor, Bar Want Kee en Usera es una opción que no decepcionará. Eso sí, recuerda ir con paciencia, sin prisa y con el estómago vacío para disfrutar plenamente de todo lo que este pequeño gran restaurante tiene que ofrecer.