Mesón La Florida
AtrásEl Mesón La Florida se erige como una de las opciones gastronómicas más representativas de la zona de Saja en Cantabria, ofreciendo una experiencia culinaria que transporta a los visitantes directamente a los sabores auténticos de la cocina tradicional cántabra. Ubicado en la Carretera General del Poblado Saja, este establecimiento ha logrado consolidarse a lo largo de los años como un referente indispensable para quienes buscan disfrutar de platos elaborados con recetas de toda la vida, cocinados con dedicación y pasión.
La propuesta gastronómica del mesón gira en torno a una comida casera y tradicional que destaca por su calidad excepcional y sus raciones generosas. Entre los platos que han conquistado el paladar de cientos de comensales, las alubias con venado y las alubias con jabalí ocupan un lugar privilegiado en la carta. Estas legumbres se cocinan lentamente en cazuelas de barro, permitiendo que los sabores de la caza se integren perfectamente, ofreciendo un resultado que muchos clientes califican como inolvidable. El punto de elaboración esmerado se nota desde el primer bocado, con especias como la canela y el clavo que aportan un toque característico y original.
El cocido montañés representa otro de los pilares fundamentales de la oferta del restaurante. Preparado con los ingredientes tradicionales de la región y cocinado durante horas, este plato epitome de la gastronomía cántabra se sirve en cantidades que permiten repetir sin problema alguno. Los clientes destacan repetidamente que una sola ración puede satisfacer perfectamente a dos personas, algo que evidencia tanto la abundancia de las porciones como la calidad del guiso.
En el apartado de las carnes, el establecimiento demuestra un compromiso claro con la calidad del producto local. El entrecot, la chuleta de Tudanca y las carrilleras ibéricas conforman un trío de opciones que no decepcionan a los amantes de la carne. Según testimonios de clientes que han visitado el restaurante en múltiples ocasiones, la carne proviene de ganaderías propias, lo que garantiza un sabor auténtico y una textura incomparable. Las carrilleras, en particular, son descritas como suaves y melosas, preparaciones que se deshacen en la boca dejando un sabor intenso y memorable.
La sección de entrantes y aperitivos tampoco defrauda. Los embutidos artesanales, la cecina —que rivaliza con la célebre cecina de León según algunos visitantes—, las croquetas caseras y los entrantes variados conforman un comienzo perfecto para cualquier comida. Acompañados por un buen vino de la región, estos productos de primera calidad establecen el tono de una comida que promete ser especial desde el primer momento.
El capítulo de postres merece una mención especial. La tarta de queso al horno, elaborada con leche de oveja, ha recibido elogios entusiastas por parte de numerosos comensales que la consideran entre las mejores que han probado jamás. El flan de queso, con su textura cremosa y su sabor intenso, comparte honores con la tarta de piña y la tarta de la abuela, conformando un catálogo de postres caseros que cierra cualquier comida con broche de oro.
El servicio en el Mesón La Florida constituye otro de sus puntos fuertes más valorados. Los propietarios y empleados demuestran una hospitalidad genuina que hace que los visitantes se sientan como en casa. Son múltiples las reseñas que destacan la amabilidad del personal, su atención constante y la flexibilidad para adaptarse a solicitudes especiales, como preparar platos vegans adaptados o permitir la entrada con mascotas. Esta calidez en el trato contribuye significativamente a que la experiencia gastronómica trascienda lo puramente culinario.
El entorno donde se ubica el restaurante añade un valor añadido considerable. Enmarcado en el valle del Saja, junto al río homónimo y cercano al Parque Natural Saja-Besaya, el mesón ofrece un entorno natural de belleza singular. La terraza, adorned con vegetación y musik ambiente relajante, constituye el escenario perfecto para disfrutar de una comida durante los días soleados. Durante los meses más fríos, el interior del local —decorado con aperos de labranza y elementos tradicionales cántabros— proporciona una atmósfera acogedora, complementada por la calidez de una chimenea encendida.
En cuanto a la estructura de precios, el establecimiento ofrece dos menús de fin de semana a 25 y 30 euros respectivamente, además de opciones más económicas durante días laborables y la posibilidad de pedir a la carta. Esta variedad permite adaptarse a diferentes presupuestos, manteniendo siempre la promesa de calidad y cantidad que caracteriza al mesón. Algunos visitantes señalan que certain platos fuera del menú pueden parecer algo elevados en precio, aunque reconocen que las raciones justifican la inversión.
Entre los aspectos que podrían mejorar, algunos clientes han reportado tiempos de espera prolongados entre platos durante momentos de alta ocupación, así como la presencia ocasional de insectos en temporada estival. También conviene tener en cuenta que, aunque el restaurante acepta pago con tarjeta, la cobertura de red puede ser inestable debido a la ubicación mountain, por lo que es recomendable disponer de efectivo como alternativa.
El Mesón La Florida abre sus puertas desde primera hora de la mañana, ofreciendo también servicio de desayunos que incluyen café, tostadas de pan de pueblo y tomate de huerta. Su horario extendido los viernes y sábados hasta las 22:00 horas permite disfrutar de cenas tranquilas en un ambiente que combina tradición y autenticidad.
Para los amantes de los perros, el restaurante es especialmente acogedor, permitiendo la entrada de mascotas y ofreciendo incluso mesas junto a la chimenea para mayor comodidad. Dos majestuosos mastines suelen descansar cerca de la terraza, añadiendo un toque charm al ambiente rústico del establecimiento.
En definitiva, el Mesón La Florida representa una parada obligatoria para quienes recorren Cantabria buscando experimentar la verdadera esencia de su gastronomía. Con una carta que privilegia los productos de temporada y de cercanía, un equipo humano que cuida cada detalle y un entorno natural privilegiado, este mesón ofrece mucho más que una simple comida: proporciona un viaje sensorial a los sabores auténticos de la montaña cántabra que invita a regresar una y otra vez.