Restaurante Viñao
AtrásUbicado en una zona residencial y tranquila de Gijón, en el barrio de Viesques, el Restaurante Viñao se ha consolidado como una de las referencias imprescindibles dentro de los restaurantes en Gijón que aúnan tradición asturiana y cocina contemporánea con mayúsculas. Tras más de cuatro décadas en activo, este establecimiento familiar ha sabido reinventarse sin perder su esencia, ofreciendo una propuesta gastronómica seria, cuidada y profundamente vinculada al producto local.
El local, situado en Cam. de Viñao 96, cuenta con varias estancias bien diferenciadas: un comedor interior íntimo decorado con cerámica artesanal, una terraza cubierta y otra al aire libre rodeada de jardín, y un espacioso llagar modernizado pensado para celebraciones y espichas (el tradicional festejo asturiano en torno a la sidra). Desde el comedor principal pueden verse un hórreo y los jardines que forman parte del recinto, un detalle que aporta un aire rural muy asturiano al conjunto. Las instalaciones están adaptadas para personas con movilidad reducida y dispone de entrada accesible, así como de un aseo adaptado (bajo llave) para quienes lo necesiten.
En la cocina, capitaneada por el cocinero Álvaro y respaldada por un equipo que muchos clientes definen como «profesionales de los de toda la vida», se trabaja una carta de temporada que combina clásicos asturianos con propuestas más elaboradas. Entre los platos más celebrados por la clientela habitual destacan la fabada, considerada por muchos comensales como una de las mejores que se pueden probar en Asturias, servida en puchero de barro y con su compango bien curado; las fabes con almejas; los puerros rellenos con bechamel gratinada; las croquetas de jamón, cremosas y con una masa fina que muchos califican de sobresaliente; y los pimientos del piquillo rellenos. El cachopo, probablemente su plato más emblemático, admite varias versiones (el clásico de ternera y el de cecina y queso de cabra, ambos muy recomendados), aunque conviene puntualizar que las raciones son más bien individuales y algo más pequeñas de lo habitual en otras sidrerías.
Los arroces son otra seña de identidad del restaurante. El arroz con pitu de caleya y el arroz con jabalí se elaboran por encargo y son de esos platos que conviene reservar con antelación para no quedarse sin ellos. También goza de muy buena fama el arroz con leche casero, de textura cremosa y costra tostada, así como el coulant de chocolate elaborado con chocolate belga, un postre prácticamente obligatorio según quienes ya lo han probado. Completan la oferta de dulces la tarta de la casa, el milhojas, la crema de yogur con mermelada y el coulant de limón con merengue.
En el apartado de pescados, Viñao trabaja producto fresco del Cantábrico, con piezas como el mero, la lubina, el besugo al horno, el pixin, los salmonetes, el rape o los calamares, además del pulpo (tanto a la brasa como en su tinta) y los percebes en temporada. Las gambas al ajillo y los langostinos con almejas también figuran entre las elecciones más repetidas. Para los amantes de la carne, la chuleta de ternera asturiana y el entrecot de Angus suelen colmar las expectativas.
El servicio es uno de los aspectos que más elogios recibe, con menciones frecuentes a la profesionalidad de camareros como Monchu y a la atención cercana sin resultar invasiva. Sin embargo, no todos los comentarios son igualmente positivos: algunos clientes ocasionales han percibido un trato algo distante o desigual, y en determinadas jornadas de alta demanda se han registrado esperas largas tanto para tomar nota como entre platos. Tampoco es raro leer quejas puntuales sobre el ritmo lento del servicio cuando el comedor está lleno, algo que conviene tener presente si se va con el tiempo justo.
En lo que respecta a la sidra, Asturias es tierra de esta bebida y Viñao no podía ser menos, aunque hay un detalle que conviene conocer antes de visitar el local: la sidra no se escancia, se sirve con tapón, algo que a los más puristas puede no convencerles. Además, el precio de la botella de sidra (en torno a 5,50 €) y el del agua embotellada se perciben como algo elevados en comparación con otras sidrerías y restaurantes asturianos. La bodega de vinos, no obstante, está bien cuidada y cuenta con referencias de distintas denominaciones.
El precio por comensal, sin ser económico, se mueve en una horquilla media-alta. Hay tickets que rondan los 40-45 € por persona en menús de carta estándar, pero también es cierto que se han registrado visitas con cuentas más elevadas, especialmente cuando se incluyen platos fuera de carta como el pescado fresco, mariscos o arroces por encargo. Algunos clientes opinan que las raciones son algo escasas para lo que cuesta el cubierto, mientras que otros consideran que la calidad de la materia prima y el mimo en la elaboración justifican plenamente el desembolso.
Uno de los grandes valores añadidos de este establecimiento es su apartado de celebraciones y eventos. El llagar anexo permite organizar espichas para grupos grandes, cumpleaños, comuniones, comidas de empresa o reuniones familiares, con menús cerrados, decoración personalizada y un servicio que, según los testimonios recogidos, suele ser especialmente atento en este tipo de eventos. Eso sí, conviene saber que, al menos en lo que respecta al restaurante, no se admiten mascotas y que, para espichas en el llagar, el trato con comensales veganos o con alergias alimentarias graves puede mejorarse: algunos usuarios han comentado que la información sobre restricciones no siempre se traslada correctamente a cocina.
En el plano práctico, el restaurante dispone de aparcamiento propio gratuito, un detalle poco habitual y muy valorado, sobre todo teniendo en cuenta que no se encuentra en el centro de Gijón sino en las afueras (a unos 30 minutos a pie del casco urbano). Es imprescindible reservar, especialmente los fines de semana y en horarios de cena del jueves al domingo. El horario de apertura es de 12:30 a 16:30 de lunes a domingo (los miércoles cierra por descanso), con servicio de cenas de 20:00 a 24:00 de jueves a domingo.
el Restaurante Viñao es una opción sólida para quienes buscan comer bien en Gijón, con especial inclinación hacia la cocina tradicional asturiana bien ejecutada, un entorno cuidado y la posibilidad de combinar la visita con una espicha en su llagar. Es ideal para parejas, familias, comidas de empresa y celebraciones especiales, siempre que se tenga en cuenta que se trata de un restaurante tradicional con precio medio-alto, que las raciones no son especialmente abundantes y que es muy recomendable llamar antes para evitar sorpresas. Para quienes priman el producto fresco, el trato profesional y la posibilidad de aparcar sin complicaciones, este rincón de Viesques merece sin duda una visita.