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Restaurante Sidrería Argayo

Restaurante Sidrería Argayo

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C. Castillo de Arévalo, 2, 28232 Las Rozas de Madrid, Madrid, España
Bar Bar de tapas Parrilla Restaurante Restaurante asturiano Restaurante de cocina española Restaurante mediterráneo
8.2 (5030 reseñas)

Restaurante Sidrería Argayo se encuentra ubicado en la Calle Castillo de Arévalo número 2, en el municipio de Las Rozas de Madrid, dentro de la Comunidad de Madrid. Este establecimiento se presenta como una sidrería que combina la tradición culinaria asturiana con un ambiente moderno y funcional, ofreciendo tanto zona de tapeo con mesas altas como un comedor más formal. Su horario es amplio, abriendo desde las 11:00 horas de la mañana y cerrando sus puertas entre las 0:30 y la 1:30 de la madrugada dependiendo del día de la semana, lo que lo convierte en una opción versátil tanto para almorzar, cenar como para disfrutar de un aperitivo nocturno.

La propuesta gastronómica de Argayo gira en torno a los clásicos de la comida asturiana, con platos principales como el famous cachopo, preparado con ternera de calidad y abundante queso, los huevos rotos con jamón, el pulpo a la gallega, croquetas variadas y una carta de tapeo que incluye desde callos hasta alcachofas, sepia a la plancha,|delicias de merluza y una amplia selección de quesos y embutidos. Entre los entrantes más alabados destacan las croquetas de buey, que según varios comensales son de las mejores que se han probado, el queso de Cabrales a la sidrina y el chorizo a la sidra. De segundo, además del mencionado cachopo, se pueden encontrar opciones como el entrecot de vaca madurada, el rodaballo a la parrilla, la carrillera de merluza o el tartar de atún.

En cuanto a la relación calidad-precio, las opiniones están polarizadas. Por un lado, hay clientes que consideran que las raciones son generosas, la calidad buena y el precio razonable o incluso económico para lo que se ofrece. Varios visitantes mencionan haber cenado por aproximadamente 40 euros para dos personas, lo que califican como muy asequible. Por otro lado, algunos comensales estiman que ciertos platos están sobrevalorados o que el menú del día, disponible durante los días laborables, no incluye bebida ni postre, lo que incrementa el coste final de la experiencia.

El ambiente del restaurante cuenta con dos salones interiores bien distribuidos, con amplitud entre mesas, y una terraza exterior muy valorada durante los meses cálidos, incluso dispone de aspersores que dispersan agua para mantener la frescura en verano. El diseño interior se describe como bonito y elegante, con baños amplios y limpios. Esta variedad de espacios permite alojar tanto cenas íntimas como grupos más grandes, siendo habitual ver celebraciones familiares y comidas de trabajo en sus instalaciones.

El servicio del personal es uno de los aspectos más contradictorios de las reseñas. Mientras numerosos clientes destacan la amabilidad, profesionalidad y atención de miembros concretos del equipo como Rafa, Edu, Óscar, Alberto o Beto, otros tantos expresan quejas serias sobre la atención recibida. Las críticas más repetidas incluyen tiempos de espera excesivos para ser atendidos, errores en los pedidos, falta de atención a mesas concretas y actitudes percibidas como descorteses por parte de algunos empleados. También se menciona en varias ocasiones que la acústica del local dificulta mantener conversaciones normales cuando hay cierta ocupación.

Respecto a los platos, la calidad de la comida oscila bastante según las experiencias compartidas. Los platos fritos, como las croquetas y los rebozados, reciben comentarios tanto positivos como negativos: algunos los califican de deliciosos y bien hechos, mientras otros indican que están demasiado aceitosos o grasientos. El cachopo, considerada la estrella del establecimiento, también genera opiniones divididas: hay quienes lo definen como extraordinario, con carne tierna y queso abundante, y otros que lo encuentran excesivamente hecho, salado o con demasiado aceite. Los postres caseros, especialmente la tarta de queso con bola de helado y el arroz con leche, sí reciben una valoración overwhelmingly positiva.

Un detalle a favor que algunos clientes agradecen es que el establecimiento ofrece un chupito de cortesía al finalizar la comida, gesto que contribuye a una experiencia positiva general. La sidra, lógicamente, es una de las bebidas estrellas del local y se sirve con el ritual tradicional que caracteriza a las sidrerías asturianas.

Entre los puntos negativos recurrentes que merecen mención se encuentran los errores en la facturación, la desorganización del servicio en momentos de alta demanda, el tamaño variable de las raciones y algunas incidencias aisladas relacionadas con la calidad de ingredientes concretos en determinadas visitas. Estos aspectos generan decepción en clientes que habían tenido experiencias previas satisfactorias y esperan una consistencia mayor.

En definitiva, Restaurante Sidrería Argayo es un establecimiento que funciona bien cuando se alinea el servicio con la cocina, ofreciendo una experiencia sólida de gastronomía asturiana en un entorno agradable de Las Rozas de Madrid. La calidad de muchos platos es innegable, pero la variabilidad en el servicio y en ciertos detalles de ejecución pueden empañar la visita. Para quien busque una sidrería con buenas raciones, platos contundentes y un ambiente cálido, puede ser una opción recomendable, especialmente si se deja aconsejar por personal como Rafa o Edu. Eso sí, es recomendable ir con paciencia en días de mucha ocupación y, si es posible, pedir reserva para evitar esperas innecesarias.

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