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Restaurante Casa Lobato

Restaurante Casa Lobato

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Av. de los Monumentos, 65, 33012 Oviedo, Asturias, España
Restaurante Restaurante asturiano Restaurante de cocina española Restaurante mediterráneo
9.4 (4439 reseñas)

El Restaurante Casa Lobato es una institución gastronómica con más de 120 años de historia, ubicado en la Avenida de los Monumentos número 65, a los pies de los emblemáticos monumentos prerrománicos de Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo, en Oviedo, Asturias. Este negocio familiar, actualmente regentado por la cuarta generación de la familia Lobato, ha sabido mantener la esencia de la cocina tradicional asturiana sin renunciar a la innovación, posicionándose como uno de los restaurantes más reconocidos de la capital del Principado.

La carta de Casa Lobato destaca por la calidad suprema de su materia prima y por una ejecución impecable. Entre los platos más celebrados por los comensales se encuentran las anchoas de elaboración propia del Cantábrico, seleccionadas y maduradas en sal; el pixín a la bilbaína; la lubina salvaje al roquefort, convertida en una de sus firmas más demandadas; el medallón de solomillo de ternera asturiana al foie con crujiente de hongos; y unas croquetas de jamón ibérico que son objeto de culto. Los entrantes clásicos como las delicias de puerros y langostinos, la crema de nécoras o las fabes con almejas tampoco defraudan, y permiten disfrutar de lo mejor de la comida asturiana con un toque contemporáneo.

Uno de los grandes atractivos del local es su obrador propio, donde uno de los propietarios ejerce como maestro chocolatero. Los bombones artesanales, las trufas y el bizcocho caliente de chocolate se han ganado una reputación comparable a la de firmas belgas de referencia. El arroz con leche casero, el helado artesano de turrón de Jijona y el sorbete de mojito son otros de los postres que cierran la experiencia con un nivel excelente. La bodega también merece mención aparte, con una selección amplia y bien curada de vinos para acompañar cada plato.

El entorno es uno de sus grandes argumentos. Situado en la falda del Monte Naranco, el restaurante ofrece vistas privilegiadas a los monumentos prerrománicos y al paisaje verde que rodea Oviedo. Dispone de varios comedores, entre ellos un comedor acristalado muy luminoso que resulta ideal para comidas diurnas, así como salones amplios para la celebración de bodas, comuniones, bautizos y eventos de empresa. El aparcamiento amplio y gratuito es un detalle muy valorado por quienes se desplazan desde fuera de la ciudad o vuelven de una celebración, ya que elimina la preocupación de buscar sitio en una zona con poco estacionamiento.

El servicio es, según la gran mayoría de las opiniones, uno de sus puntos fuertes. Camareros formados y profesionales como Marcos, Nacho, Luis o Ignacio se encargan de asesorar al cliente sobre el menú, sugiriendo maridajes y resolviendo dudas sobre ingredientes. Este trato cercano pero impecable contribuye a que la visita se perciba como algo más que una simple salida a comer. La atención a las alergias e intolerancias también está bien cubierta, con un equipo de cocina que se adapta con solvencia a comensales celíacos o con restricciones alimentarias.

Ahora bien, no todo es perfecto y conviene conocer ciertos matices antes de reservar. El nivel de precios es elevado, en la franja alta de la oferta gastronómica ovetense, y aunque muchos clientes consideran que la calidad lo justifica, otros opinan que hay platos que no terminan de estar a la altura de la factura. Algunos pescados pueden llegar enmascarados por salsas intensas que apagan el sabor del producto, y en horas punta o eventos grandes la atención puede resentirse, con tiempos de espera más largos o camareros menos pendientes de cada mesa. El ruido en los salones principales, sobre todo cuando coinciden muchos comensales, es otro aspecto mencionado con relativa frecuencia.

El horario es limitado, ya que permanece cerrado los martes y solo abre en horario de comidas de 13:00 a 15:45, con cenas de jueves a domingo de 20:00 a 22:30. Esto obliga a planificar la visita con antelación y a reservar, especialmente los fines de semana. También conviene tener en cuenta que ciertos platos, como el steak tartar o el pixín alangostado, deben pedirse con antelación para que el equipo de cocina pueda prepararlos. En cuanto a la accesibilidad, aunque la entrada es apta para personas con movilidad reducida, el baño adaptado presenta algunas carencias según varios testimonios, y no se ofrece leche sin lactosa como opción habitual.

Para quienes buscan un lugar donde celebrar una ocasión especial, una comida de empresa o simplemente darse un homenaje gastronómico, Casa Lobato sigue siendo una apuesta segura en Oviedo. La combinación de producto local de primera, técnica depurada, bodega cuidada y un servicio profesional lo convierten en una parada obligatoria para los amantes de la buena mesa. Reservar con tiempo es la clave para asegurar mesa y, si la ocasión lo merece, conviene dejarse guiar por las recomendaciones del maître para aprovechar al máximo la experiencia. Sin duda, una de las direcciones imprescindibles si se visita la capital asturiana y se quiere entender por qué la cocina de Asturias tiene fama más que justificada.

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