Pedro Martino | Restaurante & Catering en Oviedo – Asturias
AtrásEn las afueras de Oviedo, escondido en la pequeña localidad de Caces y a tiro de piedra del Balneario de Las Caldas, se levanta un establecimiento que ha conseguido poner a la gastronomía asturiana tradicional en el centro de la alta cocina. Se trata de Pedro Martino | Restaurante & Catering, un proyecto personal del chef Pedro Martino que combina cocina de autor, producto de cercanía y unas vistas privilegiadas sobre el río Nalón que se han convertido en parte inseparable de la experiencia.
El local, de tamaño reducido y ambiente íntimo, está pensado para ofrecer una experiencia gastronómica pausada y sosegada. Su editorial lo define como un «elegante espacio con barra y luces tenues», y quienes lo han visitado coinciden en señalar la atmósfera tranquila que se respira, alejada del bullicio del centro urbano. Quienes buscan restaurantes en Asturias con carácter y calma encontrarán aquí un escenario singular, sobre todo gracias a los grandes ventanales que enmarcan el paisaje fluvial.
Una cocina con identidad propia
El eje de este restaurante es la reinterpretación de la cocina tradicional asturiana. Pedro Martino defiende desde hace años la necesidad de reivindicar platos, ingredientes y técnicas casi olvidadas de la despensa regional. Su propuesta más emblemática, el menú degustación Orígenes, es un auténtico recorrido por la historia culinaria de la tierrina: cada pase toma como referencia un plato clásico y lo somete a un proceso de investigación, depuración y actualización que respeta la esencia del producto sin renunciar a la creatividad.
Para quienes prefieren algo más ligero, existe un menú degustación más corto conocido como Tradición, con alrededor de seis pases, además de una carta con platos sueltos. Entre los imprescindibles que han destacado los comensales se encuentran el famoso Coulant de cocido asturiano, una creación con la que Pedro Martino ganó el Concurso Nacional de Pinchos y Tapas Ciudad de Valladolid en 2013 y que sigue siendo, probablemente, su seña de identidad más reconocible.
Otros platos recurrentes en las reseñas son el arroz con llámpares, el caldo de pote con berza crujiente, la cebolla rellena de bonito con yema líquida, las croquetas de picadillo (descritas como pura cremosidad), el gochu asturcelta asado con calabaza encurtida, la merluza de pincho de Cudillero con almejas, el pinto crujiente, los callos «Martino» y elaboraciones tan singulares como una esfera de fabada escabechada o la tortilla de merluza. Los postres tampoco se quedan atrás: el soufflé de avellanas con helado de chocolate y la reinterpretación del arroz con leche son citados una y otra vez como colofón memorable.
Producto local y bodega asturiana
Otro de los pilares del proyecto es el firme compromiso con el producto de cercanía. La despensa utilizada privilegia carnes y pescados asturianos, lácteos artesanos, legumbres de la región y huerta ecológica, lo que convierte a este establecimiento en una opción sólida para quienes buscan restaurantes en Oviedo y alrededores donde la materia prima sea protagonista real y no solo un argumento de marketing.
La bodega acompaña esta filosofía con una selección de vinos y sidras asturianas que funciona como guiño explícito a la cultura regional. Quienes lo han probado recomiendan dejarse guiar por el equipo de sala en el maridaje, especialmente con el menú largo, ya que la complejidad de cada plato se potencia con la elección adecuada.
El servicio y el trato personal
Uno de los aspectos más valorados por los visitantes es, sin duda, la atención recibida. Pedro Martino es un chef presente: suele acercarse a las mesas al final del servicio para interesarse por la experiencia, charlar con los comensales e incluso comentar técnicas y sabores, lo que aporta un punto de cercanía que difícilmente se encuentra en otros restaurantes con vistas de este nivel. El equipo de sala, coordinado por figuras como Jesús, Silvia o Laura según el momento, se distingue por su profesionalidad, su amabilidad y por explicar al detalle cada plato, algo especialmente relevante en un menú degustación donde cada pase tiene una historia detrás.
El restaurante es accessible para personas con movilidad reducida y admite reservas, lo que resulta muy recomendable dado el número limitado de plazas y la alta demanda en fines de semana.
Catering para eventos y bodas
Más allá del servicio en sala, Pedro Martino ha consolidado una potente división de catering para bodas y eventos privados que traslada la misma filosofía a banquetes, celebraciones y reuniones. Numerosas parejas han contratado este servicio y lo describen como una experiencia diferenciadora: producto tratado con el mismo mimo que en el restaurante, presentaciones cuidadas, raciones bien calibradas y un equipo que se implica para que todo salga según lo previsto.
Las celebraciones se sirven a menudo en el propio enclave del restaurante, donde las vistas del Nalón aportan un marco difícil de igualar. Aun así, el servicio de catering también se desplaza, lo que abre la puerta a quienes desean llevar la cocina del chef a otros escenarios.
Cursos de cocina
Para los amantes de la gastronomía que quieran ir un paso más allá, el equipo ofrece cursos de cocina y talleres formativos donde se explican las técnicas y los fundamentos de su propuesta. Quienes han asistido destacan la cercanía en la enseñanza y la posibilidad de reproducir en casa algunas de las elaboraciones más emblemáticas del restaurante.
Horarios y reservas
El establecimiento abre de miércoles a domingo en horario de comida (de 13:00 a 16:00 horas), y los sábados también ofrece servicio de cenas, de 21:00 a 23:00. El lunes mantiene el mismo horario de mediodía y el martes permanece cerrado. Se recomienda reservar con antelación, sobre todo para degustar el menú largo, ya que las plazas son limitadas.
El contacto para reservas es el teléfono 684 60 33 84 y también se puede gestionar a través de su web oficial pedromartino.es. El local se encuentra en La Rienda, 14, en Caces, a apenas diez minutos en coche del centro de Oviedo, lo que lo convierte en una escapada perfecta para una comida especial sin necesidad de alejarse demasiado de la capital.
Puntos a tener en cuenta
Como en cualquier negocio hostelero, no todo es impecable. Algunos comensales han señalado que la decoración del comedor pide una actualización: las paredes y los baños transmiten una estética algo anticuada para un local que compite por la alta gastronomía, y en determinadas épocas del año la temperatura interior puede resultar fresca. También se ha mencionado que el café final no siempre está a la altura del resto del servicio y que la oferta de la carta varía menos de lo que gustaría a clientes recurrentes.
Otro aspecto que conviene valorar es el precio. Al estar orientado a producto premium, menú degustación y bodega seleccionada, el coste por persona puede ser elevado, aunque las raciones están pensadas para quedar satisfecho. Quienes buscan una experiencia más accesible pueden optar por el menú corto o consultar las opciones fuera de carta que el chef incorpora por temporada.
En lo que respecta a comida para llevar, el restaurante no dispone de servicio de take away, ya que toda la oferta está pensada para disfrutarse en sala. Sin embargo, quienes quieran llevarse el sabor a casa pueden optar por contratar el catering para eventos o consultar la disponibilidad de productos especiales.
Una experiencia para repetir
Con años de trayectoria a sus espaldas, un reconocimiento creciente en guías y premios del sector y una clientela fiel que vuelve una y otra vez, Pedro Martino se ha consolidado como uno de los nombres propios de la comida asturiana contemporánea. La combinación de producto, técnica, paisaje y trato personal conforma una experiencia difícil de replicar, pensada para quienes entienden la gastronomía como un ritual y no solo como una comida.
Si buscas dónde comer en Oviedo y quieres alejarte de las propuestas más convencionales para descubrir una Asturias diferente, profunda y surprising, este restaurante a orillas del Nalón bien merece una visita. Eso sí, conviene ir con tiempo, hambre y ganas de dejarse llevar por la batuta de un chef que entiende la cocina como un homenaje a su tierra.